Buddha bowl de Mapa Verde (foto: Alazne Carr)

Mapa Verde (Donostia). Un vegetariano con cariño y sin tofu

Querido D. Manuel,

Le escribo con noticias frescas. ¡Verdes y frescas! El sábado fui con mi amiga Chiara a la playa pero, antes, por aquello de ponernos al día, nos paramos a comer en el Mapa Verde, un nuevo restaurante en Sagüés, esa zona de Donosti que únicamente parece existir para surfistas y algunos privilegiados que conocen las bondades de la zona. El negocio en cuestión es un bar café vegetariano inaugurado, el pasado 15 de diciembre, por Maitane Aranaz y Patricia Serrano, Mai y Patri, jefa de sala y capitana de los fogones, respectivamente; aunque ahora, para atender a los comensales, cuentan también con Garazi, un encanto.

Al llegar transmite ya esa sensación de mimo, de cariño, es acogedor y muy agradable. E idéntica impresión positiva se prolonga durante toda la comida. Mientras decidíamos qué comer, nos obsequiaron con unas aceitunitas; y nos costó decidir pero, como queríamos probar un poco de todo, a modo de arranque pedimos para picar un guacamole con chips caseros de yuca, batata y remolacha (6,50€). ¡Espectacular! Un guacamole rústico, al punto preciso de sal y de acidez; de lo mejorcito de la city, sin duda.

Buddha bowl de Mapa Verde, colorido y saludable

Plato Mapa Verde del sábado (foto: Alazne Carr)
Plato Mapa Verde del sábado (foto: Alazne Carr)

Seguimos con un buddha bowl (9€) de arroz integral con allioli vegano, guisantes al limón, tomatitos cherry con albahaca, aguacate, radiccio con champis salteados y nueces, y dos gloriosas rodajas de mazorca de maíz dulce; sencillamente delicioso. El arroz estaba exactamente en su punto y el maíz, sabroso, bien condimentado, supone toda una innovación. También pedimos el cambiante Plato Mapa Verde (10,50€), que se sirve a diario e incluye ensalada, una sopa o crema (el sábado era de calabaza con sus pipas), hidratos de carbono (esta vez risotto de espinacas) y proteína vegetal (burger de lenteja dupuy). De postre, brownie vegano de oreo (4,50€), una delicia de chocolate con plátano blandito y jugoso, muy lejos del concepto ladrillo-brownie tan habitual por estos pagos.

Una de las cosas que nos gustó mucho es que todos los platos están pensados para que todos los grupos nutricionales estén presentes, que hay que cuidarse, y, además, ¡no hay tofu en toda la carta! ¿Un vegetariano sin tofu? Es posible, sí, y estas chicas lo han puesto en marcha.

Lo de la playa no se lo cuento por no aburrir, pero, con ese comienzo, se puede imaginar que el día fue redondo.

¡Hasta la próxima!

(Alazne Carr)

facebook de Mapa Verde

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José Miguel Barandiarán, 22; 20013 Donostia (Gipuzkoa)

943 84 18 62

Maitane, Patricia y Garazi sacan adelante Mapa Verde (foto: Alazne Carr)
Maitane, Patricia y Garazi sacan adelante Mapa Verde (foto: Alazne Carr)
Guacamole y chips de Mapa Verde (foto: Alazne Carr)
Guacamole y chips de Mapa Verde (foto: Alazne Carr)
Buddha bowl de Mapa Verde (foto: Alazne Carr)
Buddha bowl de Mapa Verde (foto: Alazne Carr)

https://www.youtube.com/watch?v=QZWmWSdql0Y&t=2s


pezones de cerda en Dos Pebrots (foto: Txema VV).

Dos Pebrots (Barcelona). Raurich enciclopédico, informal y mediterráneo

Tengo que reconocer que, cada vez que visito Barcelona, me invade la duda entre dejarme caer por mis tradicionales templos del buen comer o arriesgarme a visitar las nuevas ofertas gastronómicas. Entre los primeros siempre están Pinotxo, en la Boqueria, Casa Lucio, en Sant Antoni, y El Xampanyet, en el Born. En el segundo grupo, muchas de las novedades que propone la efervescente ciudad condal provienen de cocineros exBulli, con su mayor exponente en Albert Adrià y la creación de elBarri, zona cercana al Parallel donde se ubican Enigma, Tickets, Bodega 1900, Hoja Santa, Niño Viejo y Pakta. Otro ejemplo es Disfrutar (en su primer local en Cadaqués, Compartir, disfruté de una de las comidas más placenteras que recuerdo) y también es el caso del Dos Palillos, cuyo propietario es Albert Raurich, quien fue siete años jefe de cocina de El Bulli. A escasos metros de su primera enseña, donde se encontraba el mítico Bar Raval, del que todavía conserva la entrada y el cartel, Raurich ha abierto un local más informal con el nombre de Dos Pebrots (Dos Pimientos).

Raurich, Adrià y La Bullipedia

Albert colabora con Ferrán Adrià en la elaboración de La Bullipedia y ese afán didáctico se deja ver en la carta de Dos Pebrots, donde los platos se describen profusamente, indicando ingredientes principales, técnicas utilizadas, origen de la receta y utensilio a utilizar (en la mesa te encuentras un cestillo con cubiertos, palillos y pinzas). Las elaboraciones y sus componentes tienen un marcado carácter mediterráneo y en algunos casos incluso rescatan preparaciones ancestrales.

Guisantes con caldo de jamón y huevo, en Dos Pebrots (foto: Txema Vidaurrazaga)
Guisantes con caldo de jamón y huevo, en Dos Pebrots (foto: Txema Vidaurrazaga)

Nosotros, concretamente, nos decantamos por unos erizos con gelatina de jamón; puerros elaborados con cerveza y vinagre; guisantes con caldo de jamón y huevo; mollete de bonito de Bárbate; pezones de cerda acompañados con un consomé de jamón; caracoles con tripa de bacalao; y kebab de cordero con pan de pita, yogur y salsa de tomate picante. De postre, Jardín Raval, un yogur helado con pequeños merengues de melisa y cítricos. Para cerrar la velada, café y una copa de grappa moscato.

Erizos con gelatina de jamón, en Dos Pebrots (foto: Txema VV)
Erizos con gelatina de jamón, en Dos Pebrots (foto: Txema VV)

Entre todo lo referido, destacar los pezones por su original presentación, sobre una escultura que reproduce un cerdo patas arriba, y por su excelso sabor. También me agradaron mucho los caracoles con tripa de bacalao y el kebab de cordero, cocinado a baja temperatura, muy jugoso y bien equilibrado con el yogur y el tomate. En el plano menos positivo, los erizos nos defraudaron un poco y, tal vez por nuestra propia selección de platos, el fondo de jamón resulto un poco repetitivo ya que lo tuvimos en los erizos (en gelatina), en los guisantes (como caldo) y junto a los pezones de cerda (como caldo concentrado).

Jardín Raval, yogur helado en Dos Pebrots.

Asimismo, disfrutamos de un par de botellas de un tinto joven del Montsant, Sindicat La Figuera, 100% garnacha fina, que resultó una apuesta acertada al mostrarse como un vino afrutado y fresco tras ocho meses de maduración en tinas de cemento enterradas. La carta de vinos, por cierto, también muestra una descripción detallada de cada referencia, además de presentar un esquema que permite elegir por denominación de origen o por gustos del comensal (seco, afrutado, etcétera).

Resumiendo, que es gerundio… El corazón de Dos Pebrots es su cocina, que está a la vista, como ya es norma general en todo nuevo restaurante. La decoración es moderna, aunque mantiene la distribución del antiguo Bar Raval, y en el piso de arriba hay una zona para grupos. El personal es muy atento, con un servicio dinámico y siempre dispuesto a recomendar o a explicar con detalle los platos. Se sirve agua mineral de forma gratuita, en botella personalizada. La relación calidad precio es bastante buena para una ciudad tan turística como Barcelona, con un ticket medio entre 40 y 50 euros. Y la carta es suficientemente larga como para tenerlo en cuenta para próximas visitas y probar el resto de propuestas que ofrece.

(así debuta en la weg, Txema Vidaurrazaga)     

web de Dos Pebrots

ver ubicación

Carrer Doctor Dou, 19; 08001 Barcelona

93 853 95 98

amb@dospebrots.com

pezones de cerda en Dos Pebrots (foto: Txema VV).
Así presentan los pezones de cerda en Dos Pebrots (foto: Txema VV).

Caracoles con tripa de bacalao, en Dos Pebrots (fotos: Txema VV).

Caracoles con tripa de bacalao, en Dos Pebrots (fotos: Txema VV).

El agua es cortesía de la casa en Dos Pebrots (foto: Txema VV)
El agua es cortesía de la casa en Dos Pebrots (foto: Txema VV)
Kebab de cordero, nada que ver en Dos Pebrots (foto: Txema VV)
Kebab de cordero, nada que ver en Dos Pebrots (foto: Txema VV)
Molletes de bonito de Barbate, en Dos Pebrots (foto: Txema VV)
Molletes de bonito de Barbate, en Dos Pebrots (foto: Txema VV)

Akelarre (Donostia). Reseña exprés de una comida cipotuda

Se resistía la crónica de esta visita a Akelarre, el restaurante que comanda Pedro Subijana en Igeldo, donde anuncia alta gastronomía, tradición y vanguardia. Y si finalmente se lleva a cabo es más por la insistencia del anfitrión de esta casa, aka Cuchillo, que por el deseo de quien suscribe de ensuciar una experiencia gastronómica de ensueño con una reseña de saldo. Dejemos, pues, los “espectaculares”, “exquisitos” y “cojonudos” a los columnistas cipotudos y pasemos directamente al reportaje gráfico de una comida que, tiempo después, mantiene intacto su efecto salivatorio.

Pedimos el menú Aranori (hoy con algunos cambios) y permiso para meter la cuchara en algún otro, por cortesía de la casa. Al lío.

Picoteo previo

 Un Bloody Mary espumoso.

 Aperitivos de la casa.

 Una simpática gilda desestructurada.

Entrando ya en materia 

 Las hojas y el foie bajo la lluvia (obsérvese que algunas de las hojas son de foie).

 Infusión de caldo verde, cigala y rape ahumado (sopa de pescado a modo de infusión; ES PEC TA CU LAR -perdón, se me ha escapado-).

 Finísimo y ligero tartar de buey, nueva patata soufflé y pan de hierbas aromáticas (original y resultón).

Los peces

 Merluza y su kokotxa con ostra y hoja de ostra (¡ostras, qué plato!)

https://www.youtube.com/watch?v=ObpcGNCU944

 De la mar el mero....y muchas cosas más.

La carne

 Rabo de Buey con Chufas (muy rico también, aunque no al nivel del pescado).

 Cochinillo asado “hueso” y emulsión de ibérico.

 Arroz con caracoles y karrakelas en film de tomate y albahaca (éste sí, robado de otro menú)

Postres (el único “pero” de la comida)

 Xaxu con helado espumoso de coco (sobredosis coco).

 El tarro roto de yogur, gatzatua y frutos rojos (el tarro también comestible; no apto para diabéticos).

Bodega

 Remelluri 2008, especial para el Akelarre (¿para qué elegir, si los que saben ya eligen por ti?).

Las tres estrellas Michelin de Akelarre

Vistas a la altura del menú, atención inmejorable y alguna sorpresa que nos guardamos los asistentes y que quedan ya para el recuerdo de un día inolvidable en el tres estrellas (Michelin) de Subijana y Félix Etxabe, su escudero desde hace más de 40 años.

“Oveja que bala, bocado que pierde”, dice el refrán. Y cuando uno visita el Akelarre (y lo cuenta después) conviene no balar demasiado, que no hay bocado prescindible.

(comió y después baló, @paublasi)

(fotos: Jordi -my bro-)

web de restaurante Akelarre

ver ubicación

Padre Orcolaga, 56 (Igeldo); 20008 Donostia - San Sebastián (Gipuzkoa)

+34 943 31 12 09
restaurante@akelarre.net


DiverXO (Madrid). Telegrama desde el Disneyland de la gastronomía

Comparativamente hablando, comer en DiverXO es plantarse en un Disneyland gastronómico, con todo lo que ello implica. A una le gustan las atracciones de feria, los aquapark, los parques de atracciones, pero cuando llega a Disneyland es cuando realmente sale la niña que lleva dentro y disfruta al máximo de cada segundo en ese mundo mágico.

Dabiz Muñoz (aka David Muñoz)

Desde que se entra en el universo onírico de Dabiz Muñoz, uno es sorprendido con un viaje culinario por México, Japón, Italia, India, América... Todos, y digo todos, los platos estaban perfectamente presentados, con su punto de cocción perfecto y una singular mezcla de sabores que se alineaban perfectamente en la boca haciendo que cada alimento tuviera su sitio y pudiera ser disfrutado por su cuenta, de modo individual, o en conjunto, en armonía. Además, cada preparación se presentaba en diferentes partes, como si tuviera varios capítulos, lo que consigue que el viaje sea espectacular e inolvidable.

La atención y el servicio son divertidos, con espátulas para rebañar las salsas, platos donde aconsejan utilizar los dedos, pequeñas esperas entre cortinas y candelabros, y diferentes camareros siempre atentos que logran que te sientas como en casa y ayudan a que disfrutes.

https://www.youtube.com/watch?v=lSzI_7lZ0Pc&w=520&rel=0

Precio menú 2016 - 2017 DiverXO

Aquí no se puede hablar de raciones, ni de tamaño de platos. Sólo diré que el menú corto requiere tres horas, consta de 14 platos 'capitulados', se llama Xow, se anuncia "hedonista y lujurioso", y se despacha a 185 euros; es el que tomamos y nos costó bastante terminarlo y llegar a los postres. Imaginad con Xef, esa "loca bacanal gastronómica" a 225 euros. Tampoco hay petit fours con el café, ni falta que hace, ya que llegado ese momento uno está feliz por poder disfrutar de las creaciones de un genio.

(Eloisa Fernández redacta el telegrama y envía las fotos)

web de DiverXO

C/ Padre Damián, 23; 28036 Madrid
91 570 07 66

info@diverxo.com


Txuleta, especialidad de restaurante Egiluz (foto: restaurante Egiluz)

Egiluz (Bilbao). Apuesta segura

Hace unas semanas tuvimos la visita de unos amigos que venían de la capital del Reino de España a pasar un fin de semana de euskolabel. Como no sabía muy bien dónde llevarlos y ellos, viniendo de lejos, querían comer algo rico, más o menos típico de la tierra y a un precio razonable, pregunté a mi buen amigo Igor dónde podíamos degustar un buen pescadito o txuleta. Para dejar a los madrileños con ganas de volver, sin dejar su bolsillo temblando. Me sugirió Egiluz, local regio y familiar, que en las redes se anuncia especializado en carnes y añade al listado de sugerencias caracoles, morros, callos, patas de cerdo, tigres, chipirones en su tinta y bacalao al pilpil.

El comedor, ubicado en el primer piso, es un espacio pequeño y concurrido al que accedimos por una escalera de caracol no apta para minifaldas, ni para sufridores de vértigos; pero el sitio agrada y recuerda las comidas familiares en casa de amama. ¿La comida? Un acierto. Los entrantes, sencillos y ricos: revuelto de hongos; unas anchoas buenísimas, en aceite no menos bueno; y mejillones con su salsita picante, ideal para hacer ‘barcos’. Los principales, igual de buenos: el bacalao al pilpil, suave y con la salsa con su puntito picante; el guisado de ternera, tierno y jugoso; y las kokotxas, que según llegaron no me dieron al ojo (mmmmhh…), sí contentaron el paladar.

Cazuelas varias, de Egiluz (fotos: Egiluz)
Cazuelas varias, de Egiluz (fotos: Egiluz)

Regamos todo con una botellita de Lan que, aunque no era la alegría de la huerta, tampoco estaba mal.  Eso sí, la botella llegó abierta a la mesa. Única pega.

Si tenemos en cuenta que, con los entrantes y principales referidos, más dos filetitos tiernos de ternera con patatitas, para sendas ‘alevinas’ que no iban a apreciar lo rico de las kokotxas, salimos a 82 euros por pareja (descendiente incluido), chapó. Guau… diría el dueño de la placa que da nombre a la calle donde está ubicado J. Dicho lo cual, Egiluz se me antoja una apuesta segura, en opinión de una no experta / morro fino.

(Inma Monje)

Restaurante Egiluz

restauranteegiluz.com

Calle del Perro, 4; 48005 Bilbao (Bizkaia)

944 15 02 42

Pedro, capitán del restaurante Egiluz (foto: restaurante Egiluz)
Pedro, capitán del restaurante Egiluz (foto: restaurante Egiluz)
Txuleta, especialidad de restaurante Egiluz (foto: restaurante Egiluz)
Txuleta, especialidad de restaurante Egiluz (foto: restaurante Egiluz)

Merluza con tomate en texturas, pescado en Ronquillo (foto: Igone Zilipurdi)

Ronquillo (Ramales de la Victoria), seis reflexiones para descubrirlo

[ratings]
1. Hay que adentrarse en la Cantabria infinita para llegar a la pequeña localidad de Ramales de la Victoria, donde se encuentra el Restaurante Ronquillo. Éste tiene un bar de pueblo de toda la vida en la entrada y el comedor, sin mayores lujos, es bonito y acogedor, pero un tanto pequeño; por esa razón, y con el aumento de la clientela, han tenido que ampliar el refectorio comiéndole un trozo al bar. Para asegurarse un mínimo de tranquilidad mejor elegir el comedor, pero más de una vez hemos comido en el lado del bar y, quitando momentos puntuales, reina la tranquilidad y merece la pena por lo que vas a degustar a continuación.

2. La carta combina cocina de autor y cocina tradicional. Para poder probar de todo un poco, solemos optar por el menú degustación, que nunca traiciona en este restaurante. El menú degustación y la carta varían según la temporada, combinando alimentos y frutos con sabor cántabro con el toque especial de David Pérez, quien hace dos años se impuso en el Campeonato de Cocineros de Cantabria organizado en el marco del congreso Cocinart Torrelavega.

Aperitivo en Ronquillo (foto: Igone Zilipurdi)
Aperitivo en Ronquillo (foto: Igone Zilipurdi)

3. La última vez que estuvimos, en junio, el menú degustación consistía en cuatro platos y un postre. Como aperitivo nos obsequiaron con un salmorejo con virutas de aceituna negra, un crujiente de morcilla sobre salsa de foie y uvas pasas, y una pequeña croqueta. Según la temporada, el salmorejo lo sustituyen por una crema de lentejas. Mención especial al primer entrante, que consistía en espárragos con guisantes y perretxikus. A continuación, se sirvió crema de salmón y dos principales: pescado, merluza con tomate en diferentes texturas, y carne, mollejas a la zarzaparrilla con falso boniato y crema de remolacha. La merluza, tiernísima, se derretía en la boca. Y aunque no soy aficionada a comer mollejas, reconozco que me gustaron. El primer postre consistía en una mousse de limón con naranja y galleta de jengibre. Y el segundo, para contrarrestar sabores, gelatina de miel con helado de queso y granizado de manzana. Para chuparse los dedos, vamos.

Mollejas a la zarzaparrilla, en Ronquillo (foto: Igone Zilipurdi)
Mollejas a la zarzaparrilla, en Ronquillo (foto: Igone Z.)

4. La cocina de este restaurante combina tradición e innovación. En todas las ocasiones que he estado, nunca me ha decepcionado ningún plato. Aunque reconozco que la cocina innovadora me agrada más, sus potajes y caza también están cocinados con mimo y cumplen las expectativas de los paladares más tradicionales.

5. Es un pequeño negocio familiar, y en el trato eso se nota, pues destilan cercanía, simpatía y siempre están dispuestos a aconsejar si es preciso. Incluso, en ocasiones, el cocinero se toma la licencia de pasar por comedor y pedirte opinión de algún plato.

6. Otro punto para valorarlo positivamente es el aspecto económico. Es increíble cuántos lugares puedes encontrar en Cantabria para comer diferente sin que te sacudan el bolsillo, y eso siempre se agradece. El menú degustación cuesta 38,50 euros, bodega aparte. Todo ello confirma al Ronquillo como un lugar que, sin ninguna duda, merece ser descubierto.

(Igone Zilipurdi)

Restaurante Ronquillo

Menendez Pelayo, 2; 39800 Ramales de la Victoria (Cantabria)

942 64 60 55

Merluza con tomate en texturas, pescado en Ronquillo (foto: Igone Zilipurdi)
Merluza con tomate en texturas, pescado en Ronquillo (foto: Igone Zilipurdi)
Postres y petit fours, en restaurante Ronquillo (fotos: Igone Zilipurdi)
Postres y petit fours, en restaurante Ronquillo (fotos: Igone Zilipurdi)

Southern american food. Dónde comer en los USA

Muchos la llaman comida basura, y quizá no les falte razón. Es hipercalórica, saturada en grasas, abusa de la fritura y, a medio plazo, si se utiliza como dieta diaria, produce problemas de colesterol y obesidad, entre otros. Por si fuera poco, recientemente la OMS nos habla de la carne procesada como arma de destrucción masiva para los humanos. Sin embargo, créanme, degustarla se convierte en un auténtico placer; eso sí, sólo si se hace de vez en cuando.

¡Viva el fast food! En nuestro viaje por el sur de USA (la conocida como Ruta del Blues), además de embebernos de buena música y de todos los topicazos de la cultura yanqui, descubrimos un sinfín de buenos lugares en los que se estilan el brunch, los desayunos copiosos, el picante, las hamburguesas, los perritos (asombrados quedamos con los “corn dogs”), las carnes sabrosonas, el Tex Mex, los pollos y las patatas fritas.

Las enormes ingestas y el tamaño de los platos nos hacían pedir de vez en cuando un solo plato para compartir. Eran de tal tamaño que sólo se los podría meter entre pecho y espalda alguno de los nacidos en el mismísimo centro de Bilbao. Solamente con uno de sus desayunos, aquí en España tendríamos ingesta suficiente para pasar una jornada laboral completa dando el callo a pleno rendimiento en el campo o en la mina. Los tamaños de los vasos, de los postres, de las bolsas de patatas, las cantidades indecentes de salsas, y en definitiva todo lo relacionado con la comida, es XXL. De hecho, ni que decir tiene, ellos en general son XXL.

En todos los sitios el agua y el café te lo sirven gratis con la comida (no nos extrañó que el café fuera gratuito, porque es tan malo que cobrarlo sería pecado). Los refrescos puedes rellenarlos una y otra vez, como si se tratase de una sidrería guipuzcoana. El precio del vino está por las nubes y hay una gran variedad de cervezas locales. Hay que tener en cuenta que en la factura te incluyen las tasas y en casi todos es costumbre dejar propina.

A continuación comparto una relación de locales que nos recomendó mi amigo asturianu y de morro fino Amancio, y otros descubiertos por nosotros, por si alguien se anima a realizar tan maravilloso viaje. La ruta, que transcurrió por nueve ciudades y cinco estados, comienza en Dallas (Texas); continúa por Austin, Fort Worth, Waco, San Antonio (Texas), Nueva Orleans (Luisiana) y Nashville (Tennessee); y termina en Memphis.

DALLAS

Fat Rabbit

2533 McKinney Ave, Dallas, TX 75201

Buena selección de cervezas. Hamburguesa de conejo exquisita, picantes alitas de pollo, tacos sabrosos. Precios razonables.

FORT WORTH

 

Hunter Brothers' H3 Ranch

109 E Exchange Ave, Fort Worth, TX 76164

Situado en un genuino y autentico pueblo de vaqueros, ofrece exquisitas y sabrosísimas carnes a la parrilla. Todo tipo de salsas en la mesa. En sus paredes tienen colgadas cabezas de bisontes.

MEMPHIS

 

Charles Vergo's Rendezvous

52 South 2nd Street, Memphis, TN 38103

Las mejores costillas del sur de EEUU, de las de chuparse los dedos.

 

Blues City Cafe

138 Beale St, Memphis, TN 38103

Chuletones, champiñones rellenos, tamales... Raciones enormes.

 

Gus's

310 S. Front St., Memphis, TN 38103

El mejor pollo sureño. Empanado y frito. Lo sirven picante y extra picante. Este último para bocas con paladar de metacrilato…¡Ardes! ¡Si eres calvo como yo, te crece pelo!

Arcade

540 S. Main St., Memphis, TN 38103

Buenos desayunos. El local más antiguo de Memphis, data de 1919. Elvis solía ir a desayunar. Varias películas, como 'Mystery train', 'The firm' y '21 grams', se grabaron aquí. Los desayunos son deliciosos; sándwiches, huevos revueltos, bacon, salchichas… ¡Buah, qué rico y qué autentico!

Huey's

77 S 2nd St, Memphis, TN 38103

Hamburguesas. Pongo una dirección, pero hay varios por toda la ciudad. El pan es de bollo.

Houston's

5000 Poplar Ave, Memphis, TN 38117

Carnes, mariscos…

Gibson's Donuts

760 Mount Moriah Rd, Memphis, TN 38117

Donuts gigantes, salidos directamente del obrador. Un continuo transitar de gente por el garito se los lleva a casa en bonitas bolsas de papel. Nosotros decidimos desayunarlos en la propia cafetería. A la hora de elegir entre los más de diez tipos de donut que exhibían las vitrinas, Ro se quedó en estado de éxtasis, con los ojos desorbitados como Homer Simpson, con voz temblorosa y señalando compulsivamente todo tipo de redondeles con agujero. Los de crema, los de chocolate, los rellenos de mermelada… Compró tantos que fuimos incapaces de terminar todo lo que pidió. De hecho, nos los llevamos y estuvimos comiendo donuts durante dos días.

 

NASHVILLE

 

Loveless Cafe

8400 Highway 100, Nashville, TN 37221

Un sitio muy agradable con comida típica sureña y música en directo. Aunque tienes que recorrer unos 15 kilómetros desde Nashville para llegar al local, verdaderamente merece la pena. Es una casa típica yanqui, en mitad de la carretera, con letrero luminoso de los años sesenta. La propietaria es reconocida en todo el país por sus postres tradicionales y las paredes del local están llenas de reportajes en publicaciones como USA Today o People Magazine. También hay un mausoleo de fotografías de famosos que van a probar sus “biscuits”, servidos con mermelada casera. Tomamos el bocata estrella de la casa y estaba delicioso. Carne mechada servida con una salsa agridulce para chuparse los dedos.

 

Bluebird Cafe

4104 Hillsboro Rd, Nashville, TN 37215

Hamburguesas y música en directo.

Rooster's Texas Style BBQ

123 12th Ave North, Nashville, TN 37203

Carnes impresionantes. Prueba el gran desafío roost steak, sólo apto para baserritarras con buen saque.

Prince's Hot Chicken Shack

123 Ewing Dr No. 2, Nashville, TN 37207

El mejor pollo de la ciudad.

 

417 Union St.

417 Union St, Nashville, TN 37219

Situado en la calle y el número que le dan nombre. Excelentes desayunos y una variada carta donde incluyen especialidades sureñas. La parte de arriba del restaurante es de aspecto señorial, con mesas redondas, servicio amable y atento, y el día que hicimos brunch tenían puesta una agradable música clásica

NEW ORLEANS

 

Angelo Brocato Ice Cream

214 N Carrollton Ave, Nueva Orleans, LA 70119

Los mejores helados y pasteles caseros del sur de EEUU.

Killer Poboys

811 Conti, Nueva Orleans, LA 70112

Para entrar al killer primero tendrás que atravesar el bar de nombre Erin Rose. Es imprescindible probar los Poboys, que son los bocatas más típicos de Nueva Orleans. Este sitio es el mejor de la ciudad y los bocadillos son exquisitos. De hecho, repetimos dos días.

Acme Oyster House

724 Iberville Street, Nueva Orleans, LA 70130

Lo más típico en este sitio son las ostras frescas, pescados, mariscos y poboys. Hay que hacer larguísimas colas hasta poder sentarse.

Cafe du Monde

800 Decatur St., New Orleans, LA 70116

Es terraza más famosa de Nueva Orleans. Los camareros van elegantemente vestidos de blanco, con pajarita. No te puedes perder un cafetín con los beignet, una especie de buñuelo de masa esponjosa cubierto de azúcar glass que te quita el sentío. Delicioso.

Gumbo Shop

630 Saint Peter St, Nueva Orleans, LA 70116

Comida criolla y cajún, el mejor gumbo de la ciudad.

Ruth's Creak Steak House

525 Fulton Street, Nueva Orleans, LA 70130

Carne muy sabrosa, se deshacía en la boca.

AUSTIN

Magnolia Cafe

1920 S. Congress Ave, Austin, TX 78704.

Desayunos muy sabrosos y copiosos. El local no tiene desperdicio. ¡Es como los bares de carretera de las películas, con su camarera rubia sirviendo café por las mesas!

Franklin Barbacue

900 E 11th St, Austin, TX 78702

Carnaza, sobre todo falda y costillas.

Moonshine Patio Bar & Grill

303 Red River St, Austin, TX 78701

Todo tipo de comida americana.

Güero's Taco Bar

1412 S Congress Ave, Austin, TX 78704

Su terraza hace de él un oasis en mitad de la ciudad. Rodeado de árboles y con mesitas de madera, en este sitio te sirven los mejores tacos de la ciudad. ¡Auténticos tacos mexicanos, y los nachos van de regalo! Música en directo y parejas bailando en mitad de la pista.

Stubb's BBQ

801 Red River St, Austin, TX 78701

Buena parrillada y conciertos.

(Mr. Duck)

USA _ Blues city cafe


Basque Beer Fest (Donostia). Carta a Don Manuel (mini crónica)

[ratings]
Querido Don Manuel,

Habida cuenta de que no sólo de viandas vive el hombre, me he decidido a seguir sus pasos en la investigación de los placeres de la mesa y, estando en esa misión, fui a parar el sábado a la Fiesta de la Cerveza Vasca o Basque Beer Fest, como dieron en llamarlo. Se celebró el evento en pleno Boulevard donostiarra, carpa pequeña pero acogedora, amenizando la tarde Deiedra, un grupo folk de la zona de Gran Bilbao que conocía el clásico repertorio de cualquier buena fiesta irlandesa. Y las cervezas, por supuesto... lúpulo, malta, trigo... cereales que reunidos en un spa conjunto dan como resultado exquisitas bebidas que se pudieron degustar a bastante módico precio.

Estuve con los chicos de Olbea, de Salvatierra, que trajeron sus dos cervezas: Olbea Bock, tostadita, robusta en boca y con un porcentaje de alcohol de un 6 % aproximado; y Olbea Helles, que, como su nombre traducido indica, es clara, brillante, muy refrescante y con algo menos de graduación. Si he de elegir, y aunque no soy de trago fuerte, me quedo con la bock.

Justo después, y tras echar unos bailables al son de Whiskey in the Jar, fui a visitar el stand de Gar&Gar, cerveza 100% guipuzcoana de la que se ofrecían tres tipos, bautizados con sugerentes nombres de rincones de San Sebastián. A saber: la Urumea, una IPA, que en este caso era Donostiako Pale Ale, que no llegué a probar por estar agotada; la Zurriola, una rubia veraniega, fresca en boca y con algún toque afrutado -acertaron con el nombre-; y la llamada Igeldo, una American Amber Ale, con más lúpulo pero deliciosa. A tener muy en cuenta que es una fabricación completamente local, y que los propios productores han pensado para maridar con comidas tan nuestras como las babarrunas, las anchoas, la txistorra... Y es que, reconozcámoslo, los giputxis somos especiales.

Botellas de Boga, como lucen en su Facebook.
Botellas de Boga, como lucen en su Facebook.

Como había que maridar, pues me fui un momento a por unas deliciosas bravas del Vergara, hasta la calle Mayor, donde vi al amigo Álvaro y fui atendida por el siempre sonriente Andoni, que con tanta cerveza se me estaba revolucionando el flequillo.
A la vuelta de la excursión me decidí a probar los tres tipos que había traído la gente de Býra, una American Pale Ale, una Strong Bitter y una Golden Ale llamadas Alpha, Sygma y Gamma, respectivamente. Para variar, y si he de elegir, me quedo con la golden ale, por fresca y ligera, aunque la strong bitter me la imagino este invierno, con un poco más de frío, en un sitio con mucha madera y ambiente canalla, y se me sube la tensión. Cosas de la edad.

Para terminar, y aunque no pude probar nada de los chicos de Baias, Etxeandia, Boga y Olañeta, que también estaban presentes, acabé con una dark lager y una blonde ale de las buenas gentes de UrbanBeer. Lo llaman cerveza de autor, y lo cierto es que lo cuidado de su presentación, así como la calidad de ambas, merecen el nombre. Esta vez me quedo de nuevo con una tostada, la dark lager, que no todo va a ser dorado en la vida; un poco de cobre no está mal, sobre todo si viene en forma de birra rica, contundente al primer golpe pero de regusto suave.
En fin, querido Don Manuel, que la próxima se viene Ud. conmigo, así no me como en soledad la ensalada de tomate y bonito con piparras de Casa Urola, ni las bravas del Vergara. Y la cerveza... ¡¡siempre sabe mejor brindándola con alguien!!

Hasta la próxima,

(no irá sola a la próxima feria cervecera, Alazne CArr)

web de Basque Beer Fest

web de Euskal Garagardo Elkartea

Acceso a la carpa instalada en el Boulevard donostiarra, donde se celebró el Basque Beer Fest (foto: FB de Býra)
Acceso a la carpa instalada en el Boulevard donostiarra, donde se celebró el Basque Beer Fest (foto: FB de Býra)

[box type="warning"] Euskal Garagardo Elkartea

Los productores de cerveza de Euskadi están asociados en Euskal Garagardo Elkartea (EGE), con el fin de "colaborar para competir". Entre sus razones de ser figura el unir fuerzas para "contrapesar dinámicas industriales estandarizadas", así como dar a conocer su labor e impulsar la producción local de cerveza.

Atendiendo a sus Estatutos, sus objetivos concretos son los siguientes:

- El desarrollo, implantación y promoción de cerveza producida en la Comunidad Autónoma del País Vasco a partir de productos agrarios de ésta, en la medida de las posibilidades existentes.

- La mejora y fomento de las plantaciones de cereales y lúpulo en el País Vasco, así como de la investigación y desarrollo de levaduras.

- La creación de un distintivo o una marca colectiva de cerveza producida en Euskadi y, si procede, una marca de calidad de la cerveza del País Vasco.

- La promoción de la producción de cerveza, en todos sus aspectos, así comoformación para su producción.

- El impulso de la cultura de la cerveza en el País Vasco.

- Denunciar ante las autoridades competentes las situaciones de fraude en el sector cervecero, así como velar por el correcto cumplimiento de la normativa sanitaria y fiscal del mismo.

Basque Beer Fest _ Euskal Garagardo ElkarteaActualmente EGE agrupa a ocho empresas: Olbea (Alaiza Brewing, Salvatierra); Boga (Mungia); UrbanBeer (Zamudio); Býra (Vitoria-Gasteiz); Gar&Gar (Donostia); Baias Garagardotegia (Oiardo Urkabustaiz); Olañeta (Licorera Vasca Olañeta, Errenteria); y Etxeandia Garardauak (Urduliz). Las ocho estuvieron presentes en el Basque Beer Fest de Donostia. De hecho, la Fiesta de la Cerveza Vasca se presenta como una iniciativa de Euskal Garagardo Elkartea para dar a conocer esa producción artesanal. O sea, es la principal herramienta conjunta para difundir y desarrollar la marca Euskal Garagardoa, así como la actividad de esa asociación con domicilio social en Amorebieta (Bizkaia).

(Igor Cubillo)[/box]

[box type="bio"]Foto peril Alazne CArrAlazne CArr

Abogada, miembro de la Cofradía Vasca de Gastronomía, inevitablemente aficionada a la buena mesa, los buenos amigos y, si es todo junto, mejor. Residente en Donosti pero con un trocito de corazón en León; irrenunciablemente giputxi con raíces manchegas, que se notan a cada paso. Donostiarra de pro, casi hasta la lágrima. Procuro teclear poco, prefiero el Bic cristal que escribe normal. La tortilla de patata distingue a las personas; si viene con sidra, avisa, que voy.[/box]


Vieiras con ensalada de hongos, en La Yaya (foto: Igone Z.)

Pista: La Yaya (San Mamés de Meruelo), un lugar a repetir

Restaurantes hay muchos, muchísimos, y cada vez es más necesario distinguirse para alcanzar el favor de la clientela. La Yaya lo consigue en la pequeña localidad de San Mamés de Meruelo, punto de paso entre las poblaciones de Beranga y Noja, tradicional destino vacacional cántabro; pronto se percibe que no es un restorán más, que no es un lugar cualquiera.

Está situado en una casa de piedra antigua, pero con toque moderno, encanto especial y un aura muy acogedor; el sitio en sí, con sus terrazas, enamora. He comido allí en más de una ocasión y en la última optamos por el menú degustación, consistente en cinco platos y postre. A saber: ensalada de huevas de salmón y diferentes pescados, coronada con una bola de helado de pimiento de piquillo brutal; lasaña de foie, piñones y compota (plato estrella de la casa, ganador de la Txapela de Oro en un certamen gastronómico celebrado en Bilbao); vieiras con ensalada de hongos; rape con jamón y salsa de marisco; solomillo con trufa blanca y compota de manzana; soufflé de helado de frambuesa con frutas exóticas y salsa de chocolate.

Desde el primer plato hasta el último, resultó un festín de sabores y combinaciones deliciosas que, sólo recordar, me estremece todavía. Si tuviera que elegir, me quedaría con la lasaña, pero el resto de los platos estuvieron al nivel de éste. Una pasada la elaboración y el amor que le echan a cada plato; mi paladar estuvo encantado. También con el vino, Camins del Priorat, una recomendación de la casa que estuvo a la altura de la comida.

El menú cuesta 38,50€, bodega aparte; teniendo en cuenta cómo se come, un lujazo de precio. Al final, la casa nos obsequió con un chupito de un ron riquísimo; no recuerdo su nombre, ni haber bebido uno tan bueno en mi vida.

A reseñar, también, el trato de cercanía y la atención de todo@s los camarer@s, que se aprecia en las vibraciones y la buena onda que transmite el local en sí. Y es que el buen rollo, acompañado de buen comida, te hace rozar el cielo.

Aparte del degustación, La Yaya ofrece gran variedad de platos y un menú de fin de semana que, si no recuerdo mal, ronda los 25€ (bodega incluida) y está para chuparse los dedos. Asimismo, dependiendo de la semana, elaboran menús degustación de diferentes países o temáticos. Sin ninguna duda, es un lugar a apuntar en "Sitios de volver a repetir". Y cuanto antes mejor.

(Igone Zilipurdi)

Solomillo con trufa blanca y compota de manzana, en La Yaya (foto: Igone Z.)
Solomillo con trufa blanca y compota de manzana, en La Yaya (foto: Igone Z.)
Rape con jamón y salsa de marisco, en La Yaya (foto: Igone Z.)
Rape con jamón y salsa de marisco, en La Yaya (foto: Igone Z.)
Vieiras con ensalada de hongos, en La Yaya (foto: Igone Z.)
Vieiras con ensalada de hongos, en La Yaya (foto: Igone Z.)
Ensalada de huevas de salmón, pescados y helado de piquillo (foto: Igone Z.)
Ensalada de huevas de salmón, pescados y helado de piquillo (foto: Igone Z.)

La ostra, el viejo viagra, en Gaggan (foto: Idoia Agorria)

Gaggan (Bangkok). Confluencia de India, Tailandia y Ferran Adrià

[ratings]
Este verano he tenido la suerte de viajar a Tailandia y visitar Bangkok, una ciudad de muchos contrastes. Con un enorme caos circulatorio. Con millones de vehículos de todo tipo, tuk tuk, motos, coches... Con el ruido y la contaminación que ello supone. Con alrededor de 13 millones de personas, la mayoría de las cuales desayuna, come, merienda y cena en la calle. ¡Sí!, literalmente en la calle, en los miles de puestos de comida que inundan la ciudad de olores, unas veces exquisitos y otras no tanto.

En esta urbe plagada de carritos y puestos de comida encontramos Gaggan, el tercer mejor restorán de Asia, y el 17º del mundo, según las reputadas listas Asia's 50 Best Restaurants y The World's 50 Best Restaurants que elabora la revista británica Restaurant. Gaggan Anand, el cocinero, es de origen indio pero estuvo con Ferran Adrià y montó su restaurante en Tailandia. Así pues, propone una mezcla entre cocina india y tailandesa, con el seductor complemento de la escuela de elBulli; todo a un módico precio, lo que nos permitió degustar un menú exquisito.

El cocinero Gaggan Anand.
El cocinero Gaggan Anand.

La primera sorpresa agradable fue encontrarlo en un barrio muy tranquilo, en una bonita casa colonial totalmente blanca, en su interior y en el exterior, que trasmite mucha tranquilidad. Aunque se encontraba completo, la sensación era agradable y tranquila.

La segunda sorpresa fue encontrar un maître como Thibaud Charlemarty, un chico de Toulouse, profesional y agradable, que nos trató con total exquisitez.

La tercera fue que saliese a recibirnos y a despedirnos Sergi Palacín Martínez, un cocinero español que trabaja mano a mano, cazo a cazo, con Gaggan.

Pero la gran, y grata, sorpresa fue el menú, lleno de agradables sabores y texturas. Para disfrutarlo te tiene que gustar el picante, pues muchos de los platos lo son, y por eso decidimos acompañarlo con agua y cerveza tailandesa, muy suave, rica y fácil de beber con el calor del país.

Elegimos el menú mezcla indio - tailandés y, por alrededor de 45 euros, cada comensal, degustamos los siguientes platos.

Street eats from India

Yogurt Chaat, Spiced nuts in an edible plastic bag, Chocolate Pani puri

Potato 2-some- crispy and liquid

Street eats from India, en Gaggan, Bangkok (foto: Idoia Agorria)
Comida callejera de India, en Gaggan, Bangkok (foto: Idoia Agorria)

Viagra®

Freshly shucked oyster, Yuzu spiced marinated apples and horseradish ice cream, lemon air

La ostra, el viejo viagra, en Gaggan (foto: Idoia Agorria)
La ostra, el viejo viagra, en Gaggan (foto: Idoia Agorria)

Sandwich

Foiégras mousse, onion water baguette, onion chutney and hazelnut candy

Por poder, también se pueden comer bocadillos de fuagrás en Gaggan (foto: Idoia Agorria)
Por poder, también se pueden comer bocadillos de fuagrás en Gaggan (foto: Idoia Agorria)

Down to earth

Summer vegetables – Asparagus, morels, mushrooms, artichokes with 62ºC egg yolk and truffle chili air

Down to earth, según Gaggan Anand (foto: Idoia Agorria)
Down to earth, según Gaggan Anand (foto: Idoia Agorria)

River King

Fresh water prawns grilled in tandoor with a curry leaf infusion and mango chutney

River king, en Gaggan (foto: Idoia Agorria)
River king, en Gaggan (foto: Idoia Agorria)

Keema pav (Lamb ragout)

Minced lamb curry with tomato dehydrated bread and chutney

Las hamburguesas, de cordero, en Gaggan (foto: Idoia Agorria)
Las hamburguesas, de cordero, en Gaggan (foto: Idoia Agorria)

Gunpowder

Fiery spiced Thai Sea-bass, curry leaf powder, basmati Rice porridge, tamarind sugar

Gunpowder, en restaurante Gaggan (foto: Idoaia Agorria)
Gunpowder, en restaurante Gaggan (foto: Idoaia Agorria)

British national dish

Home-style Chicken tikka masala accompanied naan breads

El plato nacional británico, según Gaggan (foto: Idoia Agorria)
El plato nacional británico, según Gaggan (foto: Idoia Agorria)

Poor man’s porridge

Jasmine rice ice- cream, pistachio gel, Rose room-freshener, almond and flower glass

El postre de los pobres, en Gaggan (foto: Idoia Agorria)
El postre de los pobres, en Gaggan (foto: Idoia Agorria)

Masala Chai

Indian spiced black milk tea jujube jelly

Machala Chai, otro postre de Gaggan (foto: Idoia Agorria)
Machala Chai, otro postre de Gaggan (foto: Idoia Agorria)

Price: 1800 baht + 10% service charge + 7 % Vat

(Idoia Agorria)

web de Gaggan

ver ubicación

68/I Soi Langsuan _ Ploenchit Road _ Lumpini _ Bangkok 10330 (Tailandia)

(662) 652 1700

[box type="bio"] Idoia Agorria _ foto perfilIDOIA AGORRIA

Informática de profesión, socialista y feminista por vocación. Me matan las injusticias y rematan las estupideces humanas. A mi alma la alimento con alegrías, a mi mente con reflexiones y a mi cuerpo con buenos alimentos. Ciudadana del mundo y “prefiero el trapecio para verlas venir en movimiento”.

Facebook y Twitter[/box]


The lunchbox. El amor puede viajar en tartera

[ratings]Acaba de ser publicada en DVD la película india The Lunchbox, ópera prima de Ritesh Batra. Una historia de amor con sabores especiados localizada en Bombay (me niego a llamala Mumbai).

En la megalópolis hindú funciona, desde hace más de cien años, el llamado dabbawala un sistema de reparto de comidas en fiambrera que involucra a cinco mil operarios y que reparte cada día más de 130.000 tarteras. La peculiaridad de este sistema consiste en la práctica ausencia de errores en el reparto y en el hecho de que cada fiambrera es recogida en la vivienda del destinatario, donde es cocinada por su esposa, y luego al final del día (vacía, se supone) es devuelta al origen. Desde nuestro punto de vista occidental nos preguntaremos ¿por qué, cuando van al trabajo los currelas bombaitarras, no salen ya con la fiambrera en mochila y se evitan todo ese periplo? Las razones son culturales y de pura logística. En Bombay, en muchas zonas, el agua corriente no se establece hasta bien entrada la mañana, también el sistema de castas hace que cada individuo tenga unos tipos concretos de comidas adecuados para su grupo social y, por fin, el estilo de comidas hace que sea conveniente que la elaboración esté lo más cercana en el tiempo a su consumo.

Si te casas lo lamentarás. Si no te casas, también lo lamentarás.
Søren Kierkegaard

LUNCHBOX

En la película juegan con la ausencia de errores en el reparto de los tupers, un hecho que ha sido estudiado a fondo por gigantes de la distribución comercial como Amazon o DHL, y consiguen que la excepción arme la trama. El viudo y desencantado Fernades, a punto de jubilarse, recibe, por error, la fiambrera que todos los días se esfuerza en preparar a su esposo la aburrida ama de casa Illa. El marido de ésta, un patán desagradecido, no aprecia los desvelos culinarios de su señora y, por fin, las comidas, minuciosamente cocinadas, llegan a alguien que las saborea. En el interludio, empezarán a utilizar el sistema de tarteras viajeras para mandarse mensajes de, primero, amistad y, luego, amor.

En esta WEG hubiéramos deseado un mayor detalle en la elaboración de la comida, que se presume sabrosa y diferente a la que los restaurantes indios nos ofrecen en Occidente, pero el director prefiere centrarse en las relaciones humanas y sólo podemos intuir sabores, olores y colores.

“When the age is in the wit is out”
Much ado about nothing
William Shakespeare

cartel-The-Lunchbox

Fernades, un taciturno empleado, conduce la relación con tiento y con cordura y, finalmente, toma la única decisión posible. En una de sus misivas advierte a la encaprichada tarterista cómo en el baño, al salir, ha descubierto el olor de su abuelo. Se ha hecho mayor, de repente, sin darse cuenta y ya le ceden los asientos en los atestados trenes indios. Su tren, el vital, ya pasó, y lo que pudo ser ya no será.

ἓν οἶδα ὅτι οὐδὲν οἶδα
«Sólo sé que no sé nada»
El tito Sócrates (el jugador no, el otro)

La juventud es impetuosa y, por qué no decirlo, un poco sobrada. En esa época de la vida existe un generalizado efecto Dunning-Kruger, que es un sesgo cognitivo según el cual los individuos con escasa habilidad o conocimientos sufren de un efecto de superioridad ilusorio, considerándose más inteligentes que otras personas más preparadas, midiendo de manera errónea su habilidad por encima de lo real.
Con eso se juega en la película. El irrefrenable ansia de buscar nuevas experiencias y su juventud hacen que la protagonista femenina decida dejarlo todo, vida, marido y posición, y quiera probar un nuevo plato recalentado. El viejo Fernandes sabe mucho y, tras saborear los deliciosos platillos de Illa, decide que llegó el tiempo de la huida hacia un crepúsculo solitario. Su fiambrera se ha quedado fría, y el envío ya no llegará más a su destino.


#Chef, una película delicatessen de El Jefe Favreau

Será casualidad, o no, pero hace justo un año en esta su WEG amiga hablábamos de cine y, más 'cocretamente', de un engendro gabacho llamado 'El Chef, la receta de la felicidad'. Entonces nos desilusionábamos con una película sin alma. Hoy salimos de la sala de cine con el sentimiento opuesto. No se puede decir que #Chef sea una obra maestra, pero tiene corazón, tiene oficio, tiene pasión y desborda amor por la gastronomía, por la vida y por el trabajo.

El amigo Jon Fravreau ha demostrado ser un director de cine de lo más solvente. Es conocido por haber adoptado una franquicia de Marvel, y haber hecho de Iron Man lo que es: el héroe de acción más cool del panorama.

En #Chef, Favreau, gran aficionado a la gastronomía (para comerla, sus kilos le delatan, y para ejecutarla, lo demuestra el desfile de comida apetitosa que prepara en la película) interpreta al jefe de cocina Carl Jasper. En una encrucijada del camino Jasper, que fue promesa pero ahora está encasillado, se ve obligado a dejar su trabajo tras un encontronazo con un famoso crítico gastrobloguero.

https://youtu.be/wgFws3AoIUY

El (asshole) crítico gastrobloguero estrella 

Soy un gastrobloguer, molo, soy un guai, me toco y me gusto
Soy un gastrobloguer, molo, soy guai, me toco y me gusto.

Es, probablemente, la escena cumbre de la película, así que no es conveniente destriparla. El Chef Jasper, tras ser despedido, busca, encuentra y tiene un enfrentamiento con el crítico que le ha destrozado la carrera. Un arrebato demoledor en el que la inmensa humanidad de Favreau le espeta al crítico lo que seguramente más de un restaurador ha querido decir a la cara a los que hacen(mos) críticas en sitios WEG similares a este.

Frente a una creación honesta, frente al esfuerzo diario en las cocinas, le cuenta Jasper, un crítico sólo tiene que pulsar una tecla para que un negocio cierre o una carrera se hunda.

No hablamos de gastroblogueros que se esfuerzan en poner en común con sus lectores lugares. Que se dejan su dinero en descubrir plazas de mérito, y lo hacen con conocimiento y empatía. Hablamos de tiparracos/as que no poseen una mínima cultura gastronómica (ni de la otra), que posiblemente no hayan pisado más de diez restaurantes en su vida, que además escriben con faltas de ortografía y destrozando la sintaxis, y que (además) tienen el valor de pontificar sobre carreras ajenas. Como dice el cabreado Jasper, para criticar un restaurante primero hay que saber algo de cocina. A estos tipos que TripAdvisor les acoja y les confunda. Es como si al divino Ludwig Van le criticara Justin Bieber o, peor, Pitbull.

Las redes sociales como oportunidad para la Gastronomía

Pensar diez veces, tuitear una o ninguna
Pensar diez veces, tuitear una o ninguna.

Si la carrera del Chef Jasper se va por el fregadero por su enfrentamiento con un crítico, su resurgimiento, además de estar basado en un food-truck, se debe a las redes sociales. Su desconocimiento de twitter provoca que envíe un DM iracundo a un twitero famoso, pero en abierto , y eso le suma seguidores. Su pelea con el crítico asshole es grabada y se convierte en un vídeo viral. Pero cuando su hijo toma las riendas de sus cuentas en redes sociales como facebook, foursquare, vimeo o twitter, le da (y nos da) una lección sobre las enormes potencialidades que una buena gestión de tu reputación digital tiene en la buena marcha de un negocio de restauración.

Cuesta lo mismo hacerlo mal que bien

Disfrutar al trabajar y hacer disfrutar no tiene precio
Disfrutar al trabajar y hacer disfrutar no tiene precio.

Hay gente a la que le daría igual comer pienso para perros que un filet Mignon. Para ellos la comida es sólo eso, alimento para el cuerpo. Gasolina para seguir tirando. Allá ellos. Para los que, además, creemos que la gastronomía es cultura y alimento para el espíritu, #Chef tiene una de las escenas más bellas que sobre el  acto de cocinar hemos visto. Jasper le prepara a su hijo un sándwich para cenar, y lo hace con mimo y cuidando los tiempos y los ingredientes. Algo tan trivial como un sándwich mixto se convierte en algo que trasciende. Como le cuenta a su vástago, hacerlo excelso le ha supuesto el mismo esfuerzo que prepararlo de manera descuidada y el resultado no tiene nada de anodino.

En otra escena del film, cuando su hijo está a punto de despachar a un parroquiano un bocadillo que se ha quemado en plancha, Jasper lo retira y le da una lección sobre el respeto al cliente, el trabajo honesto y bien ejecutado.

Nos gusta esa filosofía, porque lo mismo que hay críticos que son (somos) unos verdaderos gilipollas ególatras, también hay restauradores pícaros a los que les importan una higa sus clientes y les meten, día sí, día no, gato por liebre.

Por cierto, aviso. Si os quedáis hasta los créditos y no hay ningún capullo que se levante y se ponga a hablar delante de vuestra butaca, podréis ver el making off de la escena del sandwich.

 Robert, Sofía, Scarlett, Leguizamo, Dustin...

Scarlett Johannson tiene un orgasmo gastronómico
Scarlett Johannson tiene un orgasmo gastronómico.

Para ser una película indie, #Chef tiene un plantel de actorazos que ya los quisiera un blockbuster. Leguizamo se sale como segundo jefe de cocina histriónico y lenguaraz. Sofía Vergara hace muy bien de si misma y con aparecer ya te alegra el día. Lo mismo que Scarlett Johansson (GODDESS!) que lo borda como jefa de sala elegante y canalla. Dustin Hoffman es el jefe capullo en el restaurante trasnochado y lo interpreta con su maniática quisquillosidad. Y, por fin, Robert Downey Jr.; sólo performa un breve papel de cinco minutos, pero se queda con la película. Es un fucking genius.

Road Trip musical 

Si, además de gustarte la comida bien coreografiada, quieres hacer una ruta musical, paisajística y cultural, Fravreau te la ofrece en #Chef. Desde Miami y su comida y su Son cubano, pasando por Nueva Orleans y el sonido criollo y la comida Cajún,
haciendo parada en Texas y su música tex-mex y los asados de res. La película es un viaje de iniciación cultural y sentimental que, al estilo de La Odisea, nadie quiere que acabe.

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Los bocadillos cubanos, la receta de El Jefe 

here comes the cuban Pete
here comes the cuban Pete

Se sale del cine con ganas de comer, de jincar y de querer, pero sobre todo se sale con ganas de comer un bocadillo cubano como los que se preparan en la furgoneta-restaurante. Así que, hasta que hagáis una visita a Cuba o a Miami, o a Tampa, os dejamos la receta.

El bocadillo cubano marca “El Jefe” lleva como ingredientes carne de cerdo asado, jamón, pepinillos, una barra de pan tipo chapata, mostaza de Dijón, queso en lonchas tipo Gouda o similar, y mantequilla.

Se filetean los pepinillos, se lonchea el cerdo asado y se corta el jamón en tiras.

Se abre el pan y se unta su interior con una fina capa de mostaza. Se añaden los pepinillos, el cerdo asado, el jamón, el queso y se cierra.

Luego se unta la parte exterior del bocata con mantequilla y se pone a la plancha, como dice Favreau, hasta que el pan tome un delicioso tono dorado y tenga burbujitas por el calor. Cuando el queso del interior esté fundido, se saca de la plancha, se parte en dos mitades y se sirve para ser comido.

Buen provecho, mi hermano/a.

Coda:

Ve a las salas de cine, come, ama y vive. Fíate de tu criterio y que no te lo cuenten. Pero antes fórjate un criterio y síguelo.

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