Dos Pebrots (Barcelona). Raurich enciclopédico, informal y mediterráneo

Feb 15, 17 Dos Pebrots (Barcelona). Raurich enciclopédico, informal y mediterráneo

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Cocina vista, decoración moderna, personal atento, servicio dinámico, buena RCP y comida mediterránea. Así es el restaurante que pilota Albert Raurich (ex El Bulli) donde antes estuvo el Bar Raval. 

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Carpier. El salmón, el cerdo del mar

Mar 29, 16 Carpier. El salmón, el cerdo del mar

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Morros, crestas, aletas, pieles, carrilleras… El catalán Carlos Piernas del Amor tiene la habilidad de ahumar con destreza y convertir en objeto de deseo partes del salmón que aún hoy muchos tiran a la basura.

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Nicoletta Acerbi,una bella mirada al Mugaritz

Nos encanta el restaurante Mugaritz. Las veces que hemos podido visitarlo nuestra torpeza descriptiva y visual se queda siempre condenada a no poder contar nada más que la superficie de una gran obra coral. De un escenario único, de una filosofía impecable y de un genio de los fogones. Ha sido siempre así y quizás por eso estamos  esperando a hacer  nuestra crónica del Mugaritz y del trabajo de Andoni Luis Aduriz. Una espera  en un barbecho de paciencia y de sabiduría (de la nuestra, la que nos falta, para llegar a contarlo). Por eso el otro día, en el transcurso de una visita inolvidable al San Sebastián Gastromika del 2012, una edición más redonda y equilibrada que la del año pasado en nuestra opinión, encontramos la manera de hablar del Mugaritz mediante una de las mejores visiones que se han hecho hasta la fecha del establecimiento. Ojos claros, mirada franca, una gran mochila a la espalda y la firme determinación de que nada se le pasara por alto, nos fijamos de inmediato en Nicoletta Acerbi. Fotógrafa y filósofa de la fotografía, especializada en el ignoto y complicado campo de la fotografía gastronómica. Una parcela de la fotografía en plena expansión, sin reglas aun definidas, con mucho gurú y con pocos artesanos con ingenio y con delicadeza. De esa raza de artesanos, descubrimos,  es el caso de Nicoletta. Hablamos de fotografía, claro, de fotógrafos que fotografían a fotógrafos y a fotos  De cómo, los buenos profesionales como ella, buscan coreografiar los espacios (como su book trufado de excelentes  reflejos del  Mugaritz,  el Arzaz, la Osteria Francescana,  el Celler de can Roca y otros tantos lugares de comidas) para que luego el resultado sea impecable, casi operístico, un reflejo de las ideas de cada chef , de su hábitat y de su equipo. No se entiende ya la gastronomía sin un relato que la explique y la acompañe. Una narración que describa lo que el cocinero autor ha preparado en el silencio de los fogones durante meses. Que anticipe la emoción a los futuros comensales, que enseñe a los profesionales y...

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Restaurante Quo Vadis (Barcelona). Homenaje a la buena cocina catalana en la Ruta Carvalho

En la parte Raval de las Ramblas de Barcelona encontramos, en la calle del Carme, este restaurante incluido en la Ruta Carvalho del que dice Vázquez Montalbán: “Carvalho tomó la iniciativa y llevó a Teresa hacia el restaurante Quo Vadis. Contestó los protocolarios saludos del clan rector, presidido por una enérgica madre que dirigía la vida del restaurante desde una silla anclada en la mismísima puerta. Al ver los precios, Teresa adelantó: — Yo pediré un solo plato. — ¿Estás mal de dinero? — No. Pero me sabe mal gastar tanto dinero para comer. Conmigo cumplías llevándome a otro tipo de restaurante. — Es que aún no he superado el respeto distante por la burguesía, y sigo creyendo que sabe vivir. — ¿Quién lo niega? — Un ochenta y nueve por ciento de la burguesía de esta ciudad cena espinacas rehogadas y una pescadilla que se muerde la cola. — Es sano. — Si tomaran las espinacas con pasas y piñones, y en lugar de la pescadilla una doradita con hierbas, envuelta en papel estaño y hecha al horno, sería una cena igualmente sana, no mucho más cara y más imaginativa. — Y lo más curioso es que hablas en serio. — Totalmente. El sexo y la gastronomía son las cosas más serias que hay”. Tatuaje Y damos fé de la enérgica mujer anclada en la puerta que nos impactó nada más entrar. La señora, de muy buen aspecto, está clavada a una silla en el primer pasillo que precede a los salones. E impresiona la estampa, la verdad. Por otra parte, los camareros son atentos y educados, al extremo de que apenas pasan cinco minutos sin escuchar un “gracias”, “¿está a gusto del señor?”, “gracias”, “no hay de qué”… Es un lugar un poco rancio, con solera y, como los lugares de la Ruta Carvalho, también tiene cierto aire decadente. Un gran espacio y decoración que recuerdan a tiempos pasados, seguramente de mucho éxito. El motivo de la visita fue aprovechar el barcelona-restaurant-week-2012, ya...

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Restaurante Can Lluis (Barcelona). En la ruta de Pepe Carvalho

Van quedando cada vez menos, y en decadencia, restaurantes de los que nos describía maravillas Manuel Vázquez Montalbán en su serie de ‘Pepe Carvalho’; uno de ellos es este que os presentamos en pleno Raval: Can Lluis. Un restaurante que mantiene con mucha dignidad una carta de platos tradicionales de la cocina catalana (cap i pota, garbanzos con calamarcitos, habitas a la catalana, alcachofas a la brasa, mongetes amb butifarras, albóndigas con sepia, canelones de ternera…) y producto de mercado. Ciertamente, la carta nos recuerda a otros centenarios establecimientos del barrio, como puedan ser Casa Leopoldo  (donde recuerdan que, si al entrar indicamos que vamos de parte de Pepe -Carvalho-, sin darnos la carta ya sabrán qué servirnos) y Pinotxo, en la Boqueria. Can Lluis se encuentra en la calle de La Cera, esquina Reina Amalia, a pocos metros del mercado de Sant Antoni. El local es de aire clásico, no dispone de bar y nos encontramos con dos salones: uno nada más entrar, de unas ocho mesas, y otro mayor en el interior. Los clientes habituales suelen ser vecinos, trabajadores… y, por lo general, gente humilde que acude en momentos puntuales por alguna celebración. El aire bohemio del local cuadra perfectamente con la Barcelona descrita por Montalbán y evoca tiempos pasados, de finales del Siglo XX, en la Barcelona de novela negra. Sus paredes están profusamente decoradas con dedicatorias ilustres, estampas antiguas de los años veinte, retratos, caricaturas y algunos cachivaches con poca utilidad decorativa que le otorgan un aura decadente. No tiene nada que ver con Els Ocellets (Los Pajaritos), nueva versión del restaurante que llevan los mismos propietarios a pocos metros de distancia, en la Ronda de Sant Pau. Un local moderno, actual, pero con una carta muy similar y el mismo menú de diario. El precio medio de su carta es de unos 20-30 euros (platos entre 8 y 15 euros) y la relación calidad-precio es óptima. A esto hemos de añadir el trato familiar que recibiremos de parte del servicio...

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Bodega Can Paixano (Barcelona). La Champañería

Existe una bodega en Barcelona, quizás la más concurrida de la ciudad, que se llama Can Paixano, aunque todo el mundo la conoce como La Champañería. Extraño asunto éste, puesto que solamente sirven vino y cava; eso sí, a precios populares (la copa de cava, 1,50 euros) y acompañados de bocadillos de todo tipo: lomo con queso y pimientos, butifarra con cebolla, hamburguesas, jamón… y un largo etcétera de raciones a menos de tres euros. En este lugar se suele reunir gente de toda condición. Yo, por ejemplo, lo descubrí en una cena con compañeros de universidad, pero también acuden grupos nutridos de turistas extranjeros, casi en peregrinación, en viajes organizados. Esto es un problema para los parroquianos ya que suelen invadir el local a cualquier hora del día y te quedas sin apenas espacio para moverte con comodidad. Es una bodega que abre desde las diez de la mañana hasta las diez de la noche, y en buena parte del día podemos disfrutar del bullicio de un local a pleno rendimiento. Se oye gritar a los camareros “¡¡uno de lomo!!”, o “¡¡un sin pimientos!!”, lo que llama la atención de los foráneos y nos hace sentir como en casa a los locales. Lo habitual es compartir una botella de cava entre cuadrillas (blanco o rosado) y algunos bocatas. Can Paixano se encuentra en una tierra de nadie entre los barrios G­ótico, del Born y La Barceloneta. La gente que lo frecuenta lo hace expresamente, ya que no tenemos cerca otros locales del estilo, sino un único y afamado restaurante en la calle de atrás que se llama Set Portes, que puede ser el más antiguo de la ciudad; fundado en 1836, ahí es nada. Aparte de lo mencionado, hemos de destacar que la bodega tiene servicio de ultramarinos y vende conservas, algunos embutidos y, naturalmente, espirituosos que sirven incluso a domicilio. Tiene su propia marca en cavas y vinos por lo que ha de ser una parte importante de su negocio. (Jon Iturbe)...

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