Casa Pancho (Burgos). Popular y turística

May 14, 13 Casa Pancho (Burgos). Popular y turística

Publicado por en Burgos, Castilla y León

Burgos es Capital Gastronómica de España 2013 y yo ya iba avisado con las notas del suplemento de viajes del ABC, que espigaba entre los bares y restoranes de Burgos. Pero, aún así, callejeando nos cruzamos de sorpresa con la rúa con más bares: San Lorenzo, pegada a la Plaza Mayor. Ahí está el clásico y popular Casa Pancho, el primer bar al que entramos en nuestra escapada castellana. ¡Casa Pancho fue mi primer bar burgalés en más de un cuarto de siglo! Snif, snif… El Lunes de Pascua fuimos a potear y a reservar mesa, y el martes a probar su menú del día por 12 euros. El lunes había muchos turistas y muchos vascos (joder, me persiguen), pues esta tasca es hito obligado de esas manadas de profanos que miran curiosos a sus paredes, carteles y tal. El primer día entramos al Casa Pancho y tomamos esto: corto de cerveza (1 euro), un Ribera del Duero (1,50; Cillar de Silos joven, empezó ácido y creció), más sendas especialidades culinarias: croqueta de ibérico para La Txurri (1,40, le encantó, y es que estaba de cortar) y para mí la superespecialidad, un ‘cojonudo’ de chorizo, que es un choricito con huevo de codorniz (1 aurelio cuesta, y también hay ‘cojonudas’, con morcilla). Ese día, Lunes de Pascua, ya se ha dicho, habían llenado el comedor y reservamos para el día después. Hay muchos camareros trabajando en Casa Pancho, local que dispone de un comedor abajo, que no recomiendo porque llega el ruido de la barra, y otro arriba más recogido. La pega es que el baño es único, el mismo para todos los clientes de bares y comedores. El lunes había un menú apetecible con cordero guisado, alubias, escalopines al roquefort, emperador y más. Pero acudimos el martes, que de primero había garbanzos, ensalada de pasta o lo nuestro. Yo, sopa castellana al estilo clásico, bastante líquida, o sea no muy espesa, caliente, sin huevo y con mucho (demasiado) chorizo; rica y genuina sopa,...

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Restaurante El 24 de la Paloma (Burgos). Cerca de la catedral

Mi esposa, que es la que tiene coche, me amenazó así: “No te vuelvo a llevar a Laguardia hasta que no vayamos a Burgos, que yo no lo conozco y tú sí”. Grrr… Me hice el digno y simulé que me resistía y que al final transigía. Y es que Burgos es ahora Capital Gastronómica de España 2013, je, je… Dos días estuvimos en la capital castellana. Hacía muchos años que yo no recalaba en Burgos. Más de un cuarto de siglo, exactamente. Ahora está más limpia y más ordenada. Y es más turística, sobre todo alrededor de la catedral, donde se concentran los mejores locales de restauración, que son lo que me atraía de la escapada. De los bares de la parte vieja, digamos que lo pasé muy bien con los pecaditos de La Taberna de Correos, que me olvidé de pedir Ribera del Duero en el Rimbombín (vaya barra de pinchos expone; yo me zampé uno de huevo escaldado con pisto que me costó tres eurazos pero lo disfruté mazo), y que también estuve en Casa Pancho, frecuentada taberna turística con buenos pinchos de la que hablaré aquí el próximo martes. Ah, no nos pusieron tapas en ningún local. Igual fuimos a las horas equivocadas. A la hora del almuerzo no me quise gastar un dineral probando cordero en el clásico y reputado Ojeda, cuyo aroma invadía la plaza de La Libertad, y por lejanía espacial no pude hacer caso a la recomendación de mis hermanos sobre el restaurante Landa, pegado a la autopista. Esos dos días de visita cumplí mis previsiones, tomadas de un artículo sobre Burgos del diario ABC, que me ayudó a dibujar una hoja de ruta con bares y a señalar dos restaurantes para sendas sentadas: el primer día en El 24 de La Paloma, calificado por el crítico Carlos Maribona como moderno, y el segundo en el Casa Pancho, una oferta de las más atractivas de la capital según el mismo Maribona. Era Lunes de Resurrección, en...

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