Restaurante Solaetxe (Leioa). Pretensión casera y dimensión industrial

Tanta publicidad se cruzaba en mi devenir cojeante que le comenté un día a La Txurri: «Tenemos que ir al Solaetxe». Y ella, la de la memoria que da miedo, respondió: «Estuvimos comiendo un pollo en su terraza un domingo caluroso. El local estaba a tope de gente y se te acercó a hablarte con total confianza un músico de un grupo al que no reconociste aunque le seguiste la corriente con la mano izquierda que te caracteriza». ¡Ah, sí! ¡Ya me acuerdo! El caso es que deseaba volver al Solaetxe y fuimos un lunes para comer el menú del día con la excusa de celebrar mi cumpleaños por todo lo alto. Por 13 lereles de nada, impuestos incluidos, con vino de rioja (cosechero entonces, ahora es crianza y se mantiene el precio), pretensiones gastronómicas caseras y un público entresemana preferentemente masculino con muchos señores solos (boronos en su mundo, trabajadores cansados, hombres alienados…) y escasos grupos mixtos (entre ellos uno proveniente de la cercana Universidad del País Vasco, con el rector Iñaki Goirizelaia a su cabeza). Nosotros subimos al minimonte donde arraiga el Solaetxe en coche. Aparcamos en su amplio parking con muchos carros potentes y lujosos estacionados. No nos fijamos en el espacio con columpios para que se entretengan los niños que dispone la empresa, atravesamos la terraza de la pollería («en el Solaetxe se come muy bien, hasta los pollos están buenos», sentenció mi hermana poco después cuando me llamó por teléfono para felicitarme) y, como sus comedores para unas 185 personas estaban llenos (¡un lunes!), en la barra del bar hubimos de esperar unos minutillos, ínterin en el que La Txurri exudó su carácter agrio: protestó porque la televisión del bar sonaba a alto volumen y se abalanzó contra la encargada cuando por delante de nosotros entraron dos jóvenes… ¡que tenían reservada una mesa para siete, los pobres! Pero la sangre no llegó al río y apenas tardaron en ubicarnos en una amplia mesa con mantel blanco de tela (aunque las...

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