Bar Restaurante El Siete (Vitoria-Gasteiz). En nuestro Top Ten

Berenjena rellena de ave de El Siete (foto: Igor Cubillo)

Yo, si trabajase en la almendra medieval de Gasteiz, podría comer a diario en El Siete. Son muy demandados sus bocatas y su barra está bien surtida de pintxos, pero este restaurante de ‘la kutxi’ forma concretamente parte de nuestro Top Ten de menús del día asequibles (aquellos que rondan las 2.000 pesetas de antes, que ya está bien) en la ciudad sede de nuestras instituciones comunes. Y de muchos otros conciudadanos, como evidencian las colas que a diario se forman junto a su barra a la hora de comer. Su oferta es variada, satisfaciente y tiene más de casera que de experimento, pese a que cuidan las presentaciones y no es extraño que ‘pinten’ el plato. Las raciones son majas y acostumbran a servir un pequeño aperitivo mientras esperas al primer plato. Tipo ensaladilla rusa, por ejemplo. Nosotros siempre hemos salido contentos.

Solomillo de cerdo de El Siete (foto: Igor Cubillo)

En nuestra ultima visita, Aitorsky exclamó “Joderr, qué carrne más buena. Está excelente”. Se refería a un entrecot a la plancha servido con una singular salsa a base de queso Philadelphia, de ahí su falta de pegada, su intrascendencia. Yo preferí continuar con mi investigación de la ternura en el solomillo de cerdo, en esta ocasión asado a baja temperatura y acompañado de salsa hecha con pimientos del piquillo. Los he probado más tiernos, sí.

Antes habíamos comido cardo salteado con crema de almendras (él, un enamorado de la penca y el cardo) y contundentes berenjenas rellenas de ave y presentadas sobre crema de trigueros (yo, que sólo amo a mi esposa). De postre triunfé con un brazo de

Brazo de gitano de El Siete.

gitano casero, con crema de frutos rojos, que a mi socio le arrancó una expresión jubilosa (“¡qué bueno el chocolate!”) mientras en la mesa contigua un comensal angustiaba a la parroquia al atragantarse con un trozo de carne que presumimos gigantesco. Y es que hay que masticar bien.

Hubo que escoger, y dejamos sin catar arroz a la cubana, ensalada mimosa al aliño de vinagreta de manzana, patatas con chorizo picantonas, bacalao al horno con tinta de txipirones, revuelto de jamón y espárragos, ragut de toro estofado con setas y verduritas… Otro día la oferta será diferente y, a buen seguro, saldremos igualmente satisfechos. Aunque el menú lo acompañe vino de mesa Ogeak, su pequeño comedor esté repleto y toque comer junto a la barra. El Siete es un valor seguro.

(por un pelo no sacó sus galones de sanitario Cuchillo)

 ver ubicación

Cuchillería, 3; 01001 Vitoria-Gasteiz (Álava/Araba)

945 27 22 98

7 Comentarios

  1. Yo ANTES iba a menudo al Siete, pero tras ver como bajaba la calidad del servicio empecé a ir menos. Pero ya, cuando un amigo empezó a trabajar en el departamento de salud y salud pública de Vitoria haciendo inspecciones por bares, y me dijo lo que rondaba por ese bar y la cantidad de veces que se ha cerrado por no cumplir las inspecciones… creo que no vuelvo por ahí..

  2. Donca /

    Pues yo voy a menudo al Siete, normalmente una o dos veces a la semana al menú del día, y cada vez que me apetece un bocata. Nunca he tenido un problema; es barato, la comida excelente y con amplio surtido, si llamas antes, no suelen fallar en la hora a la que entrarás, y sirven rápido.
    Hay que tener claro que es un sitio para comer menú rápido. Ya se advierte en las cartas de que el café no se podrá tomar en mesa. Eso hace que puedan manejar bien los tiempos de las reservas, y que si te dicen que a las tres y cuarto tienes mesa, normalmente a las tres y cuarto tienes mesa.
    El personal, funciona bien engranado, pero con ese objetivo: ¿que parece que tienen prisa?: es que la tienen; los que no tenemos dos horas para comer, lo agradecemos.

  3. Servicio pésimo, camarera súper borde y con pocas ganas de trabajar. En diciembre de 2007 me tocó una cucaracha en la ensalada, y hoy abril de 2012, decidí darle otra oportunidad y ….me tocó una mariquita en las espinacas… Tras lo acontecido no han hecho nada para compensarlo y les ha costado decir un lo siento al menos…
    Por lo que no tengo nada más que decir, sí, que no vuelvo y que voy a informarme de cómo reclamar…

  4. DESCONTENTA /

    COMO HAN CAIDO TANTO Y TAN RAPIDO?QUE MAL SERVICIO DAN,PARECE QUE YA NO SABEN NI MONTAR UNA MESA BIEN.
    NO LO RECOMIENDO.
    MANTELES Y SERVILLETAS DE PAPEL, VASOS SUCIOS, ENCARGADOS/AS PREPOTENTES…. Y ENCIMA SE CREEN QUE TE HACEN UN FAVOR POR ATENDERTE.NOSE SI CREEN QUE LA “Q DE CALIDAD” ES UNA ESTRELLA MICHELIN, PERO LA LITERATURA QUE EMPLEAN EN LOS NOMBRES DE LOS PLATOS, NO LA VERAS EN OTRO LUGAR.SE LES HA SUBIDO A LA CABEZA.
    POR LA NOCHE LA ULTIMA VEZ QUE FUI, AQUELLO PARECIA UNA DISCOTECA EN LA QUE SOLO SE ESCUCHABA LOS 40 PRINCIPALES. DONDE SE HAN QUEDADO AQUELLOS TIEMPOS EN LOS QUE EL ROCK SONABA A TODO VOLUMEN Y TODOS DISFRUTABAMOS DEL 7?
    Y DONDE ESTAN ESOS CAMAREROS TAN GUAPOS Y SIMPATICOS QUE HABIA SIEMPRE EN ESTE BAR?? AHORA SOLO HAY GENTE AMARGADA Y CON CARA DE POCOS AMIGOS

  5. ha perdido todo lo bueno que tenia este sitio.mal servio,colas horribles……y la comida no es nada del otro mundo.cuanta razon tiene oscar, se creen lo mejor de vitoria y no tienen ni para uniforme.ya se daran cuenta todos estos turistas que esperan horas para comer y luegon salen defraudados y a todo correr porque literalmente te echan de la mesa al acabar el postre. no volvere por alli, en kutxi hay mejores lugares para disfrutar de una buena comida..

  6. Óscar Cubillo /

    Yo al Siete empiezo a tenerle bastante paquete. A menudo he intentado papear ahí, azuzado tras leer en Prensa que el cochifrito lo bordan, pero no me parece nada cool aguantar las colas (¡ni que Vitoria fuese Londres y ‘la almendra’ el Soho!) y me toca las pelotas el desapego y las prisas de las encargadas. ¿Acaso les han dado una estrella Michelín a los del Siete? Sin embargo supongo que volveré a intentar entrar. Y si un día entresemana en el que una helada mesetaria deje desierta la capital alavesa localizo un hueco en su figón, procuraré abstraerme de la pinta de senderistas que gastan los currelas y los comensales. He dicho.

  7. Perro labrador /

    Una pregunta, ¿sigue atendiendo las mesas la camarera estilo Lisbeth Salander? En mi opinión ese es otro de los grandes alicientes del establecimiento

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