Burger King. ¿Cómo me quito este olor de los dedos?

Menú Steakhouse César de Burger King (foto: cuchillo)

La semana pasada, después de completar la documentación de varios contratos, fui abandonado por quienes pensaba eran mis amigos y me dispuse a celebrarlo en solitario. A lo grande. Así, a las 16.00 horas me planté en el Burger King del Centro Comercial Boulevard, en Siberia-Gasteiz, y pedí el menú más caro. Sin miramientos. Una Steakhouse César (con salsa césar y dicen que queso Grana Padano), aros de cebolla nada esponjosos y cerveza de barril por 7,80 euros. “¿Va a tomar café?”. Estará de broma…

16.15. Sensación de pesadez. Dificultad para discernir sabores y texturas. Aprecio cierto apelmazamiento en lo ingerido. No he terminado aún y ya me temo que hubiera hecho mejor comiendo tres pinchos con una cerveza y un café en un bar de confianza.

16.30. Sensación de irrealidad. Eso que he comido no es lo que anuncia la foto sobre el mostrador. Cualquiera encuentra siete similitudes…

16.45. Mi saliva se ha espesado. Creciente sensación de sed.

17.00. Singular mezcla de dulzor y picor en el paladar.

17.15. ¿Eso era queso?

17.30. Joder, qué sed…

17.45. Sí, ya sé que sus anuncios no tienen valor contractual, pero ¿cómo pueden ser tan diferentes la apariencia de la hamburguesa que he comido y la de la imagen?

18.00. ¿Seguro que eso era queso?

18.15. ¿Cómo me quito este olor de los dedos?

18.30. Fijo que esto termina todo ello en un michelín. O en dos si son pequeños.

(así se sintió cuchillo)

web de Burger King

2 Comentarios

  1. Luis Mª /

    Como t gustan los deportes d riesgo eh!!!!….jjeje…..x ahora las mejores hamburguesas q he probado en Bizkaia estan……Galdakao ( Sitting Bull )……Algorta ( Carpanta )…….Miribilla……( Deluxe )….ya m diras q opinion t merecen……

  2. Joxean /

    Artículo claro y contundente. No vuelvo a estos lugares.
    Pequemos en otros escenarios.

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