Churrascaría Brasa Y Leña (Vitoria). Invitación a la gula

El logotipo de Brasayleña, Brasa Y Leña, o como se escriba.

“En Brasayleña elaboramos la mejor y más típica cocina gaucha de Brasil. Se encuentra en una churrascaría brasileña donde se preparan y maceran los mejores y más reconocidos cortes de carnes de la rica pampa, servidos al estilo rodizio”. Esto leemos en los tapetes de la franquicia Brasa Y Leña, una brazilian steakhouse que se promociona con tan pomposa prosa, aunque luego es otra cosa… ¿Por qué lo digo? En primer lugar, porque confío en que la tradición culinaria brasileña tenga mucho mas que ofrecer; luego está la situación de agobio que a uno le invade en sus asientos a medida que se dilata y estira la piel de lo que comúnmente venimos a llamar tripa, tripontxi. Porque uno se sienta en la mesa, con su tapete y su servilleta de papel, y pronto le entran ganas de comer todo lo que pueda, parece obligado a engullir cuanto le ofrecen y depositan al corte sobre el plato. Incluida la referida servilleta. Y el duro plato. Y la mesa. Y la silla que sostiene sus posaderas. ¡He pagado el Rodizio Gold y tengo que comer 20 tipos de carne! Ja, como leer ‘Guerra y paz’ en una hora. Pero lo peor de todo es que lo intenta, sin ser realmente consciente de lo estúpida que resulta la empresa. Aquí el menda, que fue mirado con ojos inyectados en ira por la encargada de un allyoucaneat parisino por su voracidad a la hora de engullir pizzas, lo intentó, y justo cubrió la mitad del expediente. Aunque, claro, otro gallo hubiera cantado si lo servido mereciese realmente la pena, el esfuerzo…

Zuloko y quien suscribe se plantaron en el hueco que la franquicia tiene en el Centro Comercial Boulevard, hicieron saber que su opción era la Gold (12,50 euros -15,80 en fin de semana y festivo-; “pudiendo degustar hasta 20 tipos diferentes de cortes asados de res, pollo y cerdo, con acompañamientos típicos de un rodizio”), no la Silver (10 tipos) y raudos se las ingeniaron para librarse del camarero que, aun más rápidamente, les ofreció una caipirinha con la naturalidad de quien ofrece algo incluido en el menú solicitado. Aunque no lo está. El objetivo es empezar haciendo caja. ¿Qué van a beber, entonces? “Uno de esos zumos que servís”, señaló mi acompañante. Debieron vernos cara de bilbaínos sedientos, pues nos pusieron una jarra enoooorme, bien surtida de hielos, con una capacidad teórica de 1,3 litros de brebaje desengrasante (realmente agradecido) y un peuvepé de 10,80 euracos. Un precio de discoteca (lo que cuesta un menú completo en muchos locales) que no figura en ninguna carta ni es advertido por el camarero. Y tienen jarras más pequeñas. Segunda maniobra recaudatoria en la oscuridad…

Criollo y pollo, para empezar (foto: cuchillo)

La bebida llegó poco antes que un kit formado por ensalada amazona, cuenco de arroz, otro con frijoles (feijao), plato de patatas fritas con trozo de banana rebozada, un buchito de chimichurri, otro de farofa y sobres de mayonesa, ketchup y tal. No habíamos revuelto la sencilla ensalada y empezó el desfile de churrasqueros y espetos: ¿Pollo y chorizo? Venga ese criollo. ¿Lomo de cerdo? Toma, claro. ¿Pechuga envuelta en bacon? Por supuesto. ¿Lacón? Cómo no. ¿Costilla de cerdo? Ya estás tardando. ¿Cadera de ternera? Eso no se pregunta (aunque estaba algo seca). ¿Un trozo de picanha? Mejor dos (un poco durita, quizá). ¿Quieren entraña? Qué insinúa, que soy un blandito que se arruga a las primeras de cambio… ponga dos o tres trozos. ¿Morcilla, con turbinta y cebolla? No diré que no a un clásico de las parrillas de la región de Minas. ¿Costilla de buey?… ¿Costilla de buey?… Zuloko, para esto, por el amor de dios, da la vuelta al posavasos-semáforo, ¡¡¡muestra el lado rojo!!!Sí, era un buen momento para batirse en retirada. Salvo un instante en que pensé que perdía el conocimiento, todo estaba en orden. Pese a que apostamos por el Gold, probadas diez variedades volvieron a comenzar el ciclo, el bucle. ¿Chorizo y pollo? No, ya hemos comido. ¿Lomo de cerdo? Otra vez…

¿Postres? No, que tampoco están incluidos en el precio y no parecen gran cosa. Mejor la cuenta, si no invita la casa. Vaya, se paga en mostrador, frente a la caja registradora. Dos rodizios y “sangría brasileña”: 34,80 euros. 17,40 (casi 3.000 pesetas) por cabeza. Con caipirinha la cosa no hubiera bajado de 20 euros. Con postre, de 25, me temo, pues no vi cartel con precios, ni carta de dulces, que se ofrecían de mesa en mesa dispuestos en una gran bandeja. ¿Y en fin de semana? Piense usted en gastarse 30 euros. Un despropósito. Por eso en Brasayleña se come compulsivamente. Por comer. Porque lo he pagado. Porque apoquino bastante, demasiado para contentarme con sólo dos choricitos mientras los churrasqueros me rodean con su coreografía de cortes y espetos. Pura gula. Te empujan a ella. Y, puestos a escoger, prefiero que ése no sea el pecado capital que me lleve a la tumba.

(prefiere realmente la lujuria, Cuchillo)

web de la franquicia

ver ubicación

Zaramaga (C.C. Boulevard), S/N; 01013, Vitoria-Gasteiz (Araba/Álava)

945 205 750

1 Comentario

  1. Como echo de menos la comida brasileña,en la ciudad que estoy no hay restaurante brasileño.

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  1. Cupón: De nuevo 2×1 en el Rodizio de Brasa y Leña « unpeloenlasopa - [...] Un par de valoraciones muy entretenidas que hace el blog loquecomadonmanuel; cuando las leí acabé con abdominales de culturista…
  2. Cupón: 2×1 en el Rodizio de Brasa y Leña « unpeloenlasopa - [...] Un par de valoraciones muy entretenidas que hace el blog loquecomadonmanuel; cuando las leí acabé con abdominales de culturista…

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