Bar El Ancla (Getxo). Docena y media de pinchos

A veces es más grande este pincho de El Ancla (foto: Mr. Duck)

Desde siempre he conocido el bar El Ancla, sito enfrente del desaparecido Gran Cinema de Las Arenas. No obstante, nunca había entrado en él. Me parecía demasiado estrecho, cutrín y lo evoco ahora con serrín en el suelo y azulejos en pared. Pero lo consideré de otra manera, con más respeto, cuando un día me dijo el amigo Topo: “¿Sueles ir a El Ancla? Ponen pinchos muy buenos”. Y un día, de casualidad, crucé su puerta con ella, tomamos un pincho rico, percibimos la nula empatía detrás de la barra y… al poco cerraron el bar por reforma, antes de darnos tiempo a ir por segunda vez.

Cuando reabrió, por su diseño modernista parecía un local más de la cadena de bares de pinchos que ha brotado triunfal en Las Arenas, con el Aker de la zona de la calle del Club, el Sugaar de la Plaza de los Enanos y el Maddi de la calle Mayor. Pero se trata de una impresión errónea, pues lo mantienen los mismos dueños o encargados de antes. Y otro día ya de 2010, ya remozado el bareto, entramos La Txurri y el menda con intención de curiosear y de no regresar… y hala, se puede decir que ahora El Ancla es de nuestros bares favoritos de Las Arenas, junto al Irrintzi y el Aker de la zona de la calle del Club (exactamente ésa es la calle Arlamendi).

Surtido de vinos en El Ancla (foto: Mr. Duck)

Ha mejorado estéticamente El Ancla con el remozamiento. La estrechez inherente al local se ha disimulado gracias al ancho espacio de la entrada, se cuida la presencia estética y hay mucha luz. La cerveza es de la marca germana Veltins (la séptima más vendida en Alemania), numerosos tintos se exponen en una cámara con cristalera (Viña Alberdi, Glorioso, Díez Caballero, Marqués de Riscal, Sierra Cantabria, Medrano…), y entre las ginebras están las que me gustan: Tanqueray, Bombay, G’Vine, Mombasa, Hendricks’, Bulldog… y alguna que aún debo probar: Master’s. En las pantallas de televisión de ambos extremos suele estar encendido un canal de música comercial que no molesta, y a veces ponen fútbol. Los parroquianos son burgueses locales preferentemente mayores que a veces van con las hijas superpijas, muy vistosas y formales, y otras veces con sus esposas matures, unas rechulas que te penetran con la mirada altiva.Pero no divaguemos, que a El Ancla vamos a comer pinchos. Mejor por la mañana que por la tarde, ¿eh? Es que a veces a la tarde hay menos variedad (por la mañana he llegado a contar una treintena de ítems) y se nota que algunos son sobrantes de la mañana. La que sigue es una selección de varios de sus pinchos, la mayoría con sus cartelitos explicativos. No comentamos sus gildas brillantes, que están muy  buenas, tanto como sus típicos pinchos de huevo y langostino de toda la vida. No sé lo que vale cada pincho, supongo que un euro y medio, y diré que mis superfavoritos son los seis primeros comentados. O sea, la primera media docena.

1.- Delicia de manita de cerdo.

Como reza su nombre: delicioso. Mi predilecto. Si no hay ninguno en la barra, me deprimo. Va perfecto con un tinto. Si no está recién hecho, recomiendo un calentón, para que se ablande el interior. Por fuera la fina cascarita se deshace al hincarle el diente para atravesar la gelatina deshuesada de la pata porcina, con su salsa vizcaína y sus micas de choricito picadito. Es el mejor pincho de la barra, sin duda. Le llevé un día de Navidad a mi cuñado, Jesús, alias El Cohete, y cada vez que regresa de Madrid va a El Ancla y repite. Y si no lo ve en la barra, se alarma y lo reclama al encargado.

2.- Pimiento verde relleno de bonito con mayonesa.

Me entra la risa de contento cuando lo zampo. Es un pincho vasco como Dios manda. Cuando menos un pincho cantábrico que une mar y tierra. Apoyado en una rebanada de pan, por supuesto, el robusto pimiento verde tenuemente rebozado mantiene su sabor y alberga en su interior -cual hormigonera- el homogéneo revuelto de bonito sabroso con mayonesa, en una combinación perfecta, natural, dotada de un postgusto picante, o sea alegre. El pincho es grande y sacia. Es poderoso y antañón. Cuasi telúrico. Exhibe rusticidad, pero también es chic. Y aun frío resiste en su magnificencia. Es el primer pincho que comí en El Ancla remozado. El pincho que me movió a manifestar a La Txurri: debemos volver a este bar. Un pincho satisfaciente, integrado, visual y sápido. Con Viña Alberdi va de muerte.

3.- Hoja de endivia rellena de ensaladilla de puerros.

Buah, un must, que dicen los roqueros. Sobre la base de una rebanada de pan que sirve para untar al final lo que queda por el plato, y con el remate de un langostino sápido, este pincho es enorme y levemente amargo, pero muy fino. La ensaladilla la moja una crema muy líquida de finísimo ali-oli.

4.- Sandwich de puerro.

Variante del anterior. Un triángulo con tejado de jamón york ondulado con líneas caramelizadas y que en su entreplanta alberga un revuelto de fino ali-oli, puerro y muchos trocitos de jamón york en un conjunto suave y esponjoso. Muy rico.

¿Hace una Veltins?

5.- Tortilla francesa rellena de txaka, york, bonito y piquillo.Lees el cartelito y se te abre el apetito. La miras y parece una panchineta desventrada. Es una supertortilla que satisfaría a un jugador de rugby americano. Es un pincho estratificado, con siete capas, que las hemos prospeccionado. De abajo a arriba son: 1, base panadera; 2, lámina de tortilla francesa; 3, bonito revuelto que está estupendísimo en este bar, ya sabéis; 4, loncha de jamón de york; 5, otra capa tortillera, con perdón; 6, la parte del piquillo y la chaka en una fina ensaladilla; y 7, una tortilla cimera aún más gruesa. Todo arponeado por un palillo imponente y adornado con varios trocitos de jamón del bueno. Te comes este pedazo tortilla en un plato y aun fría flipas. Recomiendo zamparla con una caña de Veltins, 30 centilitros en bonita copa. «Cómo te emocionas», me dijo La Txurri sonriendo cuando me veía haciéndole justicia.6.- Tortilla vegetal.

Otro superpincho con muchos pisos. Sobre la base ancha de pan (que siempre desprendo para dejarla aparte en el plato y manejar mejor los cubiertos) se apoya una tortilla de patata que por sí sola aprobaría el examen con nota. Encima va una capita de jamón york más la parte vegetal, con tomate, lechuga y una pizca de ensaladilla con ali-oli. Y a modo de sombrero, otra tortilla, esta franchute y con champiñones. Es un pincho enorme que lo probé por primera vez frío, por la tarde y acompañado por una caña, y comentó La Txurri: «Está riquísimo. Qué pasada. Este lo pillas recién hecho y alucinas». A ver si un día de estos pruebo la Tortilla de jamón y queso.

7. Sandwich de bonito.

No tiene cartelito pero es el favorito de La Txurri. Ella no se apea del burro y lo pide siempre que vamos. Y para comerlo le  quita su adorno de alegría picante, claro. Se trata de un rectángulo de pan de molde con una rica anchoa de adorno tendida a lo largo del techo cubierto por huevo desmigado. El revuelto de bonito central se empasta perfectamente con el pan de molde.

8.- Pimiento relleno de txaka y salmón.

Integración idónea. El saquito del pimiento pimpante está levemente rebozado y su contenido picadito sabe mucho a txaka y poco a salmón. Lo tomé frío y con una birra sin alcohol, y me alegró la tarde mustia que arrastraba.

9.- Bacalao y tempura de la huerta.

El típico pincho demasiado alto y con muchas capas. Muy incómodo de comer, o sea que el bueno de Bill Gates se provocaría con él una traqueotomía. Por accidente, of course. Un pincho que gustaría mucho en los bares de Laguardia, el pueblo más bonito de Euskadi: es muy alto (el pincho), ya se ha avisado, en la base va una crujiente rebanada de pan, en la cima van cebolla pochada y pimiento, y en el centro se alternan las lascas de bacalao sabroso con algunas verduras en tempura muy rica.

10.- Bola de marisco.

Una suerte de croqueta de luxe, una esfera con gruesa capa rebozada y rellena de marisco, pimiento, y queso me pareció catar también. Que no se le ocurra a nadie tomarla fría. La segunda vez que la probé percibí bechamel tosca, sabor a pimiento… pero no me acabó de molar. A ver si un día pruebo la Bola de carne y me mola más.

11.- Croqueta de chipirón.

Un sábado en hora punta dos señoras elegantes entraron en El Ancla, se dirigieron hasta el fondo de la barra donde suele estar esperando a los clientes el plato con este minibocado, y preguntaron preocupadas: «¿No hay croquetas de chipirón?». Tuvieron suerte y salieron de la cocina al poco. Yo entonces intuí que tal pincho estaría de muerte. Y así es: lo probé una tarde futbolera, con un estupendo Viña Alberdi, y la gocé a pesar de que estaba frío. Entre la base panadera y un techo de cebolla pochada con personalidad, el negro interior sabía a chipirón y era suave y contundente. La Su observó que no era una croqueta por no tener bechamel, pero no discutí nada y saboreé largamente.

12.- Croqueta de ibérico.

Rebanada panadera abajo, jamón rico en el medio y por encima la gruesa croqueta de bechamel muy fina, espesa, mantenedora de la calidad cuando se enfría. Pero inferior a la anterior croqueta de chipirón, ¿eh?

13.- Sandwich de chaka.

Un rectángulo suavizado por chaka y huevo de buena calidad, adornado por líneas de mayonesa, montoncitos de sucedáneo de caviar y tres mitades de langostinos sápidos. Suave, ya se ha dicho.

14.- Muselina con queso Idiazabal.

Espesa, contundente, sabrosa, en combate permanente el queso y el jamón picadito del bueno.

Aquí le dijeron a pato que no eche fotos (Mr. Duck)

15.- Bocadito de bonito con anchoa.Bonito de la calidad del local, con simpática mayonesa amarillenta y una anchoa que impone su sabor. Otro típico bocadito que suele exponerse en la barra es el de Jamón con pimiento verde.16.- Bocadito de lomo.

Una tarde me zampé uno y durante ese largo ratito me sentí tan feliz como un subsahariano recién rescatado de la patera y alimentado por un Guardia Civil. Eso que era por la tarde y el bocadito estaba frío. Pero era grandecito y el lomo aún permanecía sápido. Se completaba la sencilla receta con una lámina de queso y un pimiento rojo que contrastaban estupendamente.

17.- Calabacín con queso de cabra.

Si te lo calientan se funde el queso y se mezcla con el calabacín rebozado para formar un pincho goteante. El beicon crujiente del tejado es gracioso.

18.- Revuelto de york con bonito y mahonesa.

Un triángulo de pan frito y pelín aceitoso que empalaga y se impone a su carga. Cuando Pato estaba echándole una foto le dijo el camarero: “Eh, jefe, no se puede sacar fotos”. Por Dios, qué poco empáticos son esos barmen…

Y ya me he hartado de probar más pinchos para narrarlo aquí. Pero ya tengo ganas de catar el Rollito de ibérico con cebolla caramelizada al queso. La Txurri, de ideas fijas, siempre elige el rectángulo de bonito, y yo, menos predecible, me quedo con la manita de cerdo, el pimiento verde relleno, las tortillas rellenas durante el hambre vespertina…

(en ocasiones duda qué pincho elegir Óscar Cubillo)

ver ubicación

Calle Las Mercedes, 22; Las Arenas, Getxo (Bizkaia)

94 464 38 42

Abierto todos los días

2 Comentarios

  1. Acabo de llegar de tomar un satisfactorio aperitivo en El Ancla. Ha sido al mediodía y recomiendo acudir de mañana a este bar, pues por la tarde a menudo los pinchos se amustian. Y esto va en serio: nada más publicarse el post de arriba, el tamaño de los pinchos de El Ancla disminuyó… Ahora parecen haberse recuperado, excepto las tortillas, un pelín menores. El caso es que rodeados de jubilados pudientes he tomado yo un Viña Alberdi muy rico, con sabor a chocolate y todo, pero que se ha apocado ante mi pincho favorito: delicia de manita de cerdo, exquisita, calentada al micro y trufada de miajitas de choricito. La Txurri ha tomado un zurito sin alcohol y un sándwich de bonito rectangular y rematado con una anchoa, con el pan un poco seco, pero al final rico también. En total ella ha pagado seis euros. Y en la barra he visto también un contundente bocadito de lomo con pimiento y queso, y el hijo del jefe, que estaba como un cliente, ha escogido un bocadito de jamón con tortilla de patata… Hum… Otro día le copiaré.

  2. Perro labrador /

    Chapó. Uno de los mejores post gastronómicos que he leído. Currado, divertido, irónico e informativo. Ha sido terminar de leerlo y pensar, son las 11:11, si pillo el coche puedo llegar para las doce y comerme la primera media docena.

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