La Sidrería de Algorta (Getxo). Se les acaba todo

Uno de los tres comedores de la Sidrería de Algorta.

Uno de los tres comedores de la Sidrería de Algorta.

Hace muchos años cenamos un menú especial las parejas amigas de Algorta. No me gusta cenar en plan celebración, pero de esa noche guardo un excelente recuerdo. Mucho tiempo después, ya a pleno sol, nos topamos con el local, escondido en el centro de Algorta. Es un caserón de 1850 con jardín acotado. Tiene hasta tres comedores e incluso se utiliza la terraza cuando solea. Se sirven desde menús especiales hasta carta, desde menú sidrería a menú del día. La publicidad dice que hablan euskera, pero abundan los camareros inmigrantes. Comí ahí por segunda vez con dos amigos. Era un jueves navideño y probamos el menú del día por diez euros, IVA incluido. Nos acomodaron en la galería, llena de gente. Se servían algunos menús de sidrería (chorizo a la sidra, morcilla asada, tortilla de bacalao, bacalao frito, chuleta, postre y toda la sidra que se desee; la gente se levantaba para servirse la sidra de la kupela, o sea del barril) y una mayoría de menús diarios. Fue una oferta económica y modesta y, a pesar de los pesares, resultona. ¿La pega? El vino, Bodegas Anza, ácido como el clarete, con la contundencia de un caldo aguado, con 13 º de alcohol y tapón de plástico. Bah, se podía beber. ¿Lo bueno? El entorno, la amplitud de los espacios entre las mesas, las servilletas de tela…

Ese jueves había hasta seis primeros, que variaron respecto a media hora antes, cuando pregunté lo que había. Al final ofrecían alubias rojas, pasta, coliflor, y lo nuestro: Gabi, una ensalada con pollo que le gustó a pesar de componerla sobre todo rudos tronchos de lechuga; Óscar, vainas que debían de ser marroquíes, estaban demasiado hechas, un poco sosas y la patata cocida carecía de carisma y el sofrito de ajos no tenía la alegría del vinagre; y Gerar, que pidió lo mejor, se llevó la última ración de risoto de setas y cuatro quesos que estaba denso, sabroso y espeso.

No nos cambiaron los cubiertos para los segundos platos, de los que se habían acabado algunos. Descartamos pimientos rellenos de carne (de marisco los cené yo la víspera), Óscar pidió bonito con tomate, con tomate de bote y bonito plancheado pero en un conjunto dulzón y resultón, con el pescado terso y nada seco; Gabi, lomo adobado albardado, en su punto, sin exceso de adobo y una carne muy tierna y rica escoltada por patatas y pimientos; y Gerar otra vez escogió lo mejor, a pesar de su sencillez: huevos fritos con chorizo y patatas fritas, con un trozo de embutido entero y contundente y los huevos bien hechos, tostaditos y con la yema untable, como dijo él. De postre, yo natillas que nunca fallan, Gerar un helado de vainilla y Gabi una tarta de chocolate industrial que estaba muy bien.

Dejamos propinilla, nos cobraron sin darnos factura, y nos piramos mientras opinaban estos dos amigos: «Ha estado bien por diez euros».

Vainas de la Sidrería de Algorta (foto: O.C.E.)

Vainas de la Sidrería de Algorta (foto: O.C.E.)

Tras esta visita escribí un textito titulado ‘A pesar de los pesares’. Y deseando confirmar mi impresión y teniendo en cuenta que el local se llena casi todos los días, un viernes de rebajas acudí con La Txurri. Telefoneamos para conocer el menú y esto nos cantaron: de primero coliflor con bechamel, lentejas, risoto con mollejas, macarrones con tomate y albahaca, más ensalada de tomate y jamón; de segundo caldereta de rape, merluza creo que albardada, pollo quizá al ajillo, rosbif y revuelto de bonito. Llegamos y nos acomodaron en el comedor del caserón, más elegante (gruesas pareces de piedra, chimenea…) y más frío (Susana comprobó que hay más calefacción en la galería). Nos sentamos en una recoleta esquina y nos trajeron el agua (Mondariz de medio litro, botella de cristal) y, como yo esquivé el morapio del menú, sidra guipuzcoana (Zapiain, un poco fría, rica, competente con la comida, al final un poco ácida).

De primeros se había acabado la coliflor pero escogimos lentejas estofadas, más que correctas, con rico chorizo y excelente morcilla, y ensalada de tomate con jamón serrano, rústico combinado que funcionó de maravilla. De segundo se habían acabado la merluza, el rosbif y el pollo y creo que el revuelto, y ahora ofrecían también bacalao frito, lengua en salsa, pez espada a la plancha y lomo. Yo pedí bacalao frito, una colita riquísima y en su punto escoltada por unos pimientos del piquillo superiores, y Susana lengua rebozada en salsa, con patatas fritas correctas, salsa refinada y cuatro delgados trocitos albardados de los que me cedió uno y me lo preparé en bocatita y la gocé. Acudió más clientela cuando estábamos en el segundo plato y les ofrecían otras cosas, como espinacas y garbanzos y alubia roja. Jo, es que en esta sidrería parece que se les agotan todos los platos.

La música ya estaba más alta (no sé para que han de ponerla en los comedores, parece que ignoran que les resta parroquianos) y de los postres yo pedí queso manchego, levemente industrial pero adecuado para acabar la sidra (¡también se les había acabado el membrillo!), y ella descartó la cuajada, el helado, y pidió una tarta de queso correcta, que ingirió con un rico café con leche. Pagué, dejé propinilla, tampoco me dieron factura y bueno, volveré a sentarme en esa sidrería a comer el menú y si ando bien de ánimo y de cartera, lo que se preste.

(De este local siempre ha salido sin factura Óscar Cubillo)

web del restaurante

ver ubicación

Calle Konporte, 3; 48992 Getxo (Bizkaia)

94 460 41  77

3 Comentarios

  1. Oscar Cubillo /

    He estado dos veces en la Sidrería de Algorta en semanas recientes. El servicio, malo, o lento, porque no había más que un camarero para un comedor lleno. Comí dos menús del día, con sidra, y el segundo muy bien todo empero las raciones pequeñas y que a mi mujer le cobraran dos euros por la caña que tomó. Yo, por 10 euros con sidra, sí que me apuntaré más veces a su menú diario.

  2. Hemos comido hoy una oferta para 4 cogida en Internet; 4 entrantes, arroz con bogavante para 4, 4 postres, y bebida; lo único bueno, el vino y el postre; las raciones imposibles compartir xq eran de unidad;el arroz insípido,no sabia a nada de nada;y el bogavante pasado era poko,parecía paté;el servicio ha sido pésimo, no volvería a ir nunca; lo siento, pero ha sido así, menudo engaño y desastre;

    • Tienes toda la razon, yo he ido hoy y todo fatal, no vuelvo aunque me inviten. Por cierto, el vino parecia de brik tambien.

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