Bodega de La Ardosa (Madrid). Una tortilla pistonuda

Ene 25, 18 Bodega de La Ardosa (Madrid). Una tortilla pistonuda

“¿Tú eres hípster o es necesitad?” Se lo pregunta un sujeto de pocas luces a un joven aseado que rebusca en un gran cubo de basura al tiempo que aferra con fuerza la correa de su perro. Es lunes por la mañana, las agujas señalan las 11:04 horas, y la escena transcurre en la plaza de San Ildefonso, lejos de tu boca, frente al peldaño que da acceso a Gran Pescadería Campanero. A escasos metros de allí, donde termina o empieza la calle Colón, alguien apura sin esperanza su lata de cerveza en un banco público y un letrero con la cara de Humphrey DeForest Bogart anuncia que siempre nos quedará Malasaña. Bienvenido a Madrid.

Muy cerca está Bodega de La Ardosa, mi objetivo matinal. Cervezas de las mejores marcas, cocina casera, tapas finas, conservas, encurtidos, salazones,.escabeches, chacinas, ahumados, licores, aguardientes de viñedos propios. Todo eso y más anuncia el negocio en su fachada castiza, auténtica que no vintage (no en vano, la casa la fundó en 1892 Rafael Fernández Bagena, propietario de la comarca vitivinícola toledana llamada La Ardosa), pero no es el único reclamo gastronómico de esta taberna cuyas paredes están cubiertas totalmente por azulejo, cristal, cuadros y botellas, además de un par de faroles por aquí y un reloj de péndulo por allá.

La carta de La Ardosa, Madrid

Pizarras ofrecen embutidos, vinos, croquetas “deliciosas” (roquefort, jamón, carabinero, cecina, bacalao, choco en su tinta, rabo de toro), un salmorejo cordobés “de primera calidad” y ortiguillas fresquísimas de Barbate. No son las únicas conexiones con Andalucía de una carta, disponible en horario continuado, que también tienta con cazón en adobo, huevos rotos con chanquete y pionono de Santa Fe. La tortilla, en cambio, es madrileña (con callos); el picadillo de morcilla, palentino; las rabas y las anchoas, de Cantabria; el vermú, de Reus; el Morapio, de Valdepeñas.

Lo referido constituye ya una completa oda a la gastronomía popular, con arraigo y fundamento, pero la caminata hasta allí merece la pena en cualquier momento con solo observar sus ventiladores de techo mientras se da buena cuenta de la tortilla de patata. Sabrosa, consistente, con cebolla y patata monalisa, jugosa en su punto justo y de gusto notable. Manjarosa. Total, ración de costumbrismo, café con leche y pincho de tortilla, 4,44€, que también tiene guasa. Como Cai.

PD: cuando acudas al escusado, mismamente, descubrirás un segundo espacio a disposición del cliente en este antiguo despacho de vino. Eso sí, hay que ir advertido, porque se llega allí pasando por debajo de la barra. No hay otro camino.

(Igor Cubillo)

web de Bodegas de La Ardosa

ver ubicación

Colón, 13; 28004 Madrid

91 521 49 79

La manjarosa tortilla de patata de Bodega de La Ardosa (foto: Cuchillo)

Fachada de La Ardosa (foto: Cuchillo)

Interior de Bodega de La Ardosa (foto: Cuchillo)

Alicatado de La Ardosa (foto: Cuchillo)

IGOR CUBILLO

Periodista especializado en gastronomía y música. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Manager del foro BBVA Bilbao Food Capital, director de la weg Lo Que Coma Don Manuel, responsable de programación gastronómica de Mundaka Festival y responsable de Comunicación en Ja! Bilbao. Aún escribe de música en Kmon y de comida en 7 Caníbales, Gastronosfera, BiFM y Guía Repsol, y la buena gente de eldiario.es cuenta con sus textos coquinarios en distintas ediciones.

Vagabundo con cartel, se dobla pero no se rompe, hace las cosas innecesariamente bien y ha pasado la mayor parte de su existencia en el suroeste de Londres, donde hace casi 30 años empezó a teclear, en una Olivetti Studio 54 azul, artículos para El País, Ruta 66, Efe Eme, Ritmo & Blues, Harlem R&R ‘Zine, Bilbao Eskultural, Getxo A Mano (GEYC), DSS2016, Den Dena Magazine, euskadinet, ApuestasFree y alguna otra trinchera.

Como los Gallo Corneja, es de una familia con fundamento que no perdonaría la cena aunque sonaran las trompetas del juicio final, si es que no han sonado ya. Y si es por él, seguiréis teniendo noticias de este hombre al que le gusta ver llover, vestirse con traje oscuro y contar historias de comida, amor y muerte que nadie puede entender. Eso sí, dadle un coche mirando al sol, una guitarra y una canción, una cerveza y rock and roll, y no le veréis el pelo más por aquí.

Ah, tiene perfil en Facebook, en Twitter (@igorcubillo) y en Instagram (igor_cubillo), pero no hace #FollowBack ni #FF. Se le resisten ciertas palabras y acciones con efe. Él sabrá por qué…

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