Lambchop. ‘Gone tomorrow’

Nos gusta la chuleta de cordero. La que ponemos en los platos de la cocina y la que pinchamos en los platos de los tocadiscos. El grupo estadounidense Lambchop está ahora mismo de gira por aquí (ayer actuó en Barcelona -Apolo-, hoy hará en Bilbao -Sala BBK- y mañana en Madrid -Joy Eslava-). ¿Quieres saber más de él? Esto cuentan en Kmon: “Lambchop, grupo con una excelente reputación, luce frecuentemente la vitola de destacado exponente del alt country. Sin embargo, su producción no encaja en los estereotipos del género; uno no se imagina su música en un rodeo, ni se ciñe a los patrones del rock alternativo. Las canciones de Kurt Wagner y compañía son reposadas, densas, graves. Inclasificables. En ocasiones bordean el minimalismo. La clásica sección de cuerda ha ido ganando el protagonismo perdido por la slide guitar. Nada es manido en esta banda de Nashville. ‘I hope you’re sitting down’, su primer álbum, salió a la venta en 1994. Su última entrega, la undécima ya (duodécima contando el directo ‘Live at XX Merge’), es ‘Mr.M’, un trabajo grabado en el estudio del productor Mark Nevers, en Nashville, ilustrado con dibujos del propio Wagner y dedicado a Vic Chesnutt, músico, amigo, seguidor y colaborador fallecido en 2009. Sus autores lo presentan como una colección de meditaciones en torno al amor, la pérdida y los detritus de la existencia diaria. Una delicia”. [youtube=http://www.youtube.com/watch?v=MMFi2OaXiI8] Igor CubilloPeriodista y gastrónomo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Tras firmar durante 15 años en el diario El País, entre 1997 y el ERE de 2012, Igor Cubillo ha logrado reinventarse y en la actualidad dirige la web Lo que Coma Don Manuel y el foro BBVA Bilbao Food Capital, es responsable de la programación gastronómica de Bay of Biscay Festival y escribe de comida y más cuestiones en las publicaciones Guía Repsol, 7 Caníbales, Gastronosfera y Kmon. Asimismo, es responsable de Comunicación de Ja! Bilbao, Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor. Vagabundo con cartel, se dobla pero no...

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Restaurante Erribera (Donostia). Pida entrecot

Pocas cosas han cambiado en la zona de Portuetxe desde nuestra última visita. El Diario Vasco sigue en su sitio, intentando minimizar las hazañas del Athletic Club, seguramente de modo bienintencionado, para ahorrar traumas a sus lectores. En la sede de la Kutxa aún brindan por las condiciones de su acuerdo con la Bilbao Bizkaia Kutxa. En Nanogune se empeñan en hacer más pequeño lo pequeño. Elkar continua editando discos y libros carne de romería e ikastola. En la cercana universidad se sigue jugando al mus con sólo cuatro reyes. Etcétera, vamos. Por si fuera poco, la arquitectura de la zona no se ha tornado seductora, nadie le dirá en lo viejo “no abandone Donostia sin visitar la calle Portuetxe”. Lorenzo Juarros y otros destacados representantes de la Real Sociedad frecuentan la misma vinoteca-txoko, cuyo nombre no desvelaremos para que los rectores del Atlético de Madrid no se presenten allí dispuestos a negociar el fichaje de Griezman. Y en la pared aledaña, la del restaurante Erribera, me confundí una vez más al escoger la cena. Me decanté sin pensarlo por un platazo de morros y callos (9 euros + IVA), fotogénicos (como observará el avispado lector), pero poco indicados para el consumo nocturno, por la sed que dan (siempre) y por echarse en falta mayor untuosidad (en esta ocasión). Que no estaban muy allá, vamos. Y eso que los empujamos con una botella de Marqués de Vitoria crianza (11,80). La morcilla de Burgos (6,60) que picamos estaba correcta, con un ligero toque picante y servida sobre una rica salsa de tomate. Los pimientos del Padrón (7,35) “olían mejor que sabían; no sé si les faltaba sal”, rememoraba al día siguiente mi bella y juiciosa esposa. Los huevos camperos (9,60) tenían gran apariencia, pese a su reducido tamaño, con la yema brillante y bullente, y el jamón que los acompañaba estaba rico, no así las grandes patatas, de apariencia congelada. ¿El escalope? “Superfino pero bien”, sentenció mi hermana. Pero olviden todo lo anterior, pues todo ello...

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