Restaurante Kate Zaharra (Bilbao). Dos visiones enfrentadas

Oct 14, 11 Restaurante Kate Zaharra (Bilbao). Dos visiones enfrentadas

Publicado por en Bizkaia

KATE ZAHARRA. COMER MUY BIEN POR UN PRECIO RAZONABLE El Kate es conocido por su futbolística clientela, por sus vistas espectaculares y por sus abultadas facturas, pero si conoces sus entresijos se puede comer muy bien por un precio razonable. Cuando llegas se ofrecen a llevarte a su bodega, rústica y preciosa, donde se degustan ibéricos, anchoas y demás entrantes fríos de gran calidad pero excesivo precio. Yo, por ejemplo, no bajo hace años. Prefiero sentarme directamente en la mesa y que Patrick me cante sus mariscos (muy buenos y caritos) y variados entrantes calientes y trabajados. No suelo perdonar sus verduras (calabacín, pimiento verde, alcachofa, menestra…), elaboradas y trabajadas con esmero, que hacen del Kate un lugar diferente. A mediodía, entre semana, suele haber garbanzos con bogavante o alubias con cigalas que se han convertido en imprescindibles por su calidad y precio (a 12 euros una ración a compartir). Su gran variedad de segundos nunca falla. Siempre afinados, destacan sus albóndigas de solomillo, por diferentes, y su besugo, pero no descarto nada, porque todo (lo que he probado) está rico. Luego, no soy muy de postres pero mis compañeros nunca pusieron pega, que yo recuerde. Su carta de vinos es enorme, variada y pelín carita, pero el rollo es mirar el precio y elegir. También he de reconocer que para mí y algún amigo de gustos caros y buen background culinario el Kate es, por variedad y calidad, el mejor restaurante del Gran Bilbao.  (Soul Food)  KATE ZAHARRA. UN RESTAURANTE CARO Vaya, nuestro amigo Soul Food ha querido estrenarse en Don Manuel asumiendo el reto de escribir un texto en el que revelaría cómo comer ‘barato’ en el Kate Zaharra (por 60 euros vamos), y ha terminado alabando el besugo, el pescado más caro entre los pescados caros, y escribiendo las palabras “abultadas facturas”, “caritos”, “excesivo precio” y “pelín carita” en solo dos párrafos. Sin quererlo, ha terminado dándome la razón cuando le digo que es un restaurante caro. Sin entrar a juzgar si es bueno,...

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