El Txoko de La Mary (Bilbao). El hermano de La Mary y primo del Miu en el Casco Viejo de Bilbao

Dic 17, 12 El Txoko de La Mary (Bilbao). El hermano de La Mary y primo del Miu en el Casco Viejo de Bilbao

Publicado por en Bilbao, Bizkaia, Euskadi

Ir a comer al Casco Viejo de Bilbao y acabar en el Txoko de La Mary es como ir a comer una pizza en Roma y hacerlo en Pizza Hut. Ambas son buenas opciones,  pero los amantes de lo auténticamente local jamás lo harían. Dicho esto,  añadiremos que el Txoko de La Mary, sito en la muy casta y botxera calle de Bidebarrieta, es un lugar aseado, bien decorado, bien atendido y en el que por un precio más que correcto se come  bien. En cuanto a la decoración los responsables del Txoko de la Mary, que son, en última instancia,  los mismos que los de La Mary y del Miu, han hecho un buen trabajo. Se han mimetizado en el ambiente sietecallero, con azulejos hidráulicos en el suelo, maderas, mesas convenientemente distanciadas (algo que echamos de menos en la Mary) y con un primer piso amplio con vistas a las cocinas y un segundo piso de lo más coqueto y que tiene luz natural. Todo ello aderezado de un ambiente bohemian chic, con sus correspondientes librerías repletas de libros viejunos. Los camareros y camareras son cálidos en el trato, muy profesionales y tratan de orientarte en la carta. Gente joven y con ganas de agradar y que lo consiguen. Y en la comida encontramos altos y bajos. De entrante pedimos unas croquetillas de chipirones (4,95 euros) que no pasaron del calificativo de correctas. Y es que, a cien metros, está el mítico  Antonio el de Txiriboga, y sus “cocretaaas” y eso es como comparar a Messi con Cristiano Ronaldo. Los segundos platos fueron una hamburguesa  (7,65 euros) que comió Zuloko y que le gustó, mucho. La carne excelente, el pan de pan, y un enorme pedazo de rulo de cabra que hacía que la mezcla fuera óptima. Pensé que, si algún día ando sin tiempo por el casco Viejo,  merecerá la pena entrar sólo por la hamburguesa y hacer un fast food en un sitio cool. De los otros dos segundos ninguno brilló...

leer más