Restaurante Montenegro (Erandio). Un clásico popular

El Montenegro es un clásico popular de bodas y celebraciones varias. También en la actualidad es el generador de la franquicia de los restoranes Abaroa, pero de siempre ha sido un clásico cercano al pueblo, al menos al mío, pues yo viví de niño en un caserío sito en la cima del monte de enfrente mirando al norte. Un clásico es también el Montenegro por enarbolar una historieta de más de un siglo. Y es un clásico hasta en su decoración setentera, con mucha madera, como se estila en otros comedores provinciales, caso del Kai Eder de Plentzia o del superclásico Casa Vasca de Deusto. A mí me da en la nariz que yo rondé por sus salones de niño, pero la cuestión es que debuté en él ya con uso de razón haciendo uso de un bienvenido cupón de descuento de Colectivia que prometía: «Menú degustación gourmet con txuletón, bacalao o solomillo y mucho más por sólo 19,70 € en el restaurante Montenegro ¡Hoy toca comer como señores!». Hala, qué desparpajo. De hecho, nos trataron de tú durante los primeros platos. Se suponía que el valor nominal del condumio era de 33 lereles y acudí contento con La Txurri, que tiene coche y me subió al monte, a la cima de Enekuri dominada por la iglesia Nuestra Señora De Fátima donde se casaron mis tíos Ignacio y Mari Carmen, ese templo sobrio cuyo iluminado campanario se atisba por doquier. El Montenegro es enorme y cuenta con varios comedores donde caben 600 personas, o sea un batallón si son soldados. A nosotros nos ubicaron en uno de los refectorios más pequeños, a través de cuyos polvorientos ventanales veíamos las carreteras, el puente de Rontegi, el monte Serantes, algunas fábricas… Colgamos las prendas de abrigo en los respaldos y observamos el local con sillas de madera, candelabros, lamparas colgantes, un gran espejo… Cogí de la mesa un panfletillo -un ‘flyer’ que dicen los modernos- que anuncia el menú de los viernes: por 30 lereles y...

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