Llagar de Titi. (Granda) Orgía, de comida, en horario infantil

Nov 22, 12 Llagar de Titi. (Granda) Orgía, de comida, en horario infantil

Publicado por en Asturias

Lo bueno de una tierra es cuando crees que la conoces y te sigue dando sorpresas. Grande Asturias, su gente, sus playas y montes. Pero sobre todo su gastronomía tan rotunda que asusta en ocasiones pero que nunca engaña. Por las cercanías de Oviedo está Colloto, un centro de la comienda astur. Por allí resopla el Terra Astur en el que tan buenos ratos hemos pasado y por esa zona (cerca) en Granda, Siero, observamos al pasar por la carretera el Llagar de Tití. Somos gente viajada, leída y sabemos más por viejos que por sabios, así que BING! nos suena una campana cuando vemos sitios que merecen la pena. Es como un sexto sentido gastronómico, que nos ha evitado errores, horrores, sitios comunes y nos ha servido para encontrar allá donde hemos ido lugares ideales. Hay que reconocer que, a veces, nos equivocamos. Pero son pocas. En el Llagar de Tití acertamos. Por fuera una apariencia de gran lugar de comidas de bodas, enormes comedores, laaargos, elegantorros en el sentido clásico de la expresión. Con una gigantesca parrilla que nada más verla te pones muy contento. Muchas familias y niños entretenidos porque, en sabia decisión de marketing, Titi ha creado Titilandia un pabellón anexo con tracciones para los pequeños y con personajes animados como el oso Yogi que se pasó al comedor a saludarnos. Mi acompañante me prohibió hacerme una foto con el plantígrado.  Ey, Ey, Ey, Ey, Ey!, una lástima BuBu. Se fue Yogi, nos sentaron, nos trajeron la carta y la cosa comenzó a prometer éxito. Nos atendió solícito Víctor  un camarero de los que ya no quedan. Mi ideal de camarero: atento, empático, cariñoso y esforzado hasta la extenuación. Se ganó una propina y nuestro agradecimiento perpetuo. Un crack. Pedimos ensalada de salmón, jamón y pixín, de segundo pulpo a la parrilla y de tercero taquitos de cerdo ibérico. Victor levantó una ceja e inquirió: “¿los señores son de buen comer?. Por supuesto, afirmé sin rubo… pero aceptamos sugerencias. Bueno -dijo él- quizás sea...

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Sidra, parrochas y el peor pulpo del mundo, en la calle Gascona (Oviedo)

¿Se acuerdan de Paul? Sí, aquel pulpo común que, pese a no distinguir los colores (como todos los octopus vulgaris, no lo digo por desprestigiarle gratuitamente), tenía tanta suerte que, durante el Mundial de Fútbol de Suráfrica, le ponían frente a dos cajas identificadas con la bandera de un país determinado y era capaz de señalar aquella correspondiente al equipo que iba a ganar el partido de turno… Pues bien, para cuantos acudimos a la ultima Operación Polvorón de 2011, ese tal Paul es un pringado, carne de caldereta, de palillo y pimentón. Para nosotros, admiradores de Pacita con carencia matinal de ibuprofeno, el pulpo más recordado de todo el siglo XXI es el que nos comimos en El Cachopito. El local se ubica en la calle Gascona, pequeño Bulevar de la Sidra ovetense, destino natural del turista más vaguete donde recomendamos empezar calzándose una docena de ricas parrochas en El Ferroviario. Esta vieja sidrería con atractivo aroma a tasca, donde el infatigable camarero escancia culín a culín infinidad de botellas de sidra Peñón con extrema profesionalidad, disposición casi marcial y principio de surco en su calva frente, no aparece en muchas webs, pero la recomiendan también los lugareños. La mejor referencia. Y en las guías turísticas no faltan indicaciones para llegar a la sede capitalina de Tierra Astur, moderno chigre donde la gente espera lo que haga falta para hacerse con una mesa, aunque en este espacio de moda existe la posibilidad de adquirir productos autóctonos en el mostrador instalado en la misma entrada y nosotros dimos buena cuenta de unos ricos fritos de bacalao en la barra. Queríamos comer algo ligero y, por decir que somos de Bilbao, terminamos comiendo un txuleton de 1.200 gramos en la Sidrería Villaviciosa. En la misma barra, que por algo somos txikiteros. Lo presentaron acompañado de un bandejón de patatas fritas con alguna tira de pimiento rojo, junto a una plancha con la que llevar cada pedazo al punto deseado. Salió cara la broma (51 euros,...

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La Corrada del Obispo (Oviedo). Digno de repetir

Si te plantas en la capital asturiana y consultas dónde se puede comer bien, la mayoría de las indicaciones coincidirán en nombres como Casa Fermín y La Corrada del Obispo. Consultes internet, a un viandante documentado o al personal de un hotel, esas dos recomendaciones serán común denominador. Nosotros desechamos Casa Fermín y su menú degustación de 58 euros, simplemente por el escaso atractivo de su acceso, y nos decantamos por la propuesta de La Corrada, tasada en 55 euros, IVA incluido y bebidas aparte. Nos gustó tanto su propuesta gastronómica como la ubicación del restaurante/comedor, en una vieja casa levantada detrás de la catedral en el siglo XVIII. Buena localización para hacer la previa en la calle Águila: para tomar un chisme en La Latería del Águila, con un platito de frutos secos; para escoger entre las distintas denominaciones de origen que ofrece la Bodega El Molinón, pues todas maridan con su buena cecina: y para rematar el previo en la vetusta tasca de Pacita, quien ofrece tortilla rica como tapa cortesía de la casa, entre pósters dedicados de Fernando Alonso y ancianas que apuran sus caldos con picatostes. Hecho el paseíllo, nos dirigimos a La Corrada, rodeando la catedral, y franqueamos el destartalado portal que brinda acceso. El camarero nos saludó y nos condujo educado al piso superior, donde nos tenía reservada una amplia mesa redonda en uno de los distintos ambientes del comedor. En pareja hubiéramos agradecido el mayor recogimiento de su galería, pero siendo tres señores los embarcados en la Operación Polvorón, se agradeció la amplitud de un área elegante y muy tranquila con suelos y techo de madera, piedra vista y no pocas plantas. Quizá ocupamos la misma mesa que en su día Woody Allen, aunque realmente nos parece demasiado expuesta para ser aquella donde en 2004 tuvieron un furtivo encuentro doña Letizia y don Felipe. Habiéndonos decantado por el menú degustación, sólo quedaba charlar y escoger el vino: La Montesa crianza (2008), un tinto riojano infalible de Palacios/Remondo que, además, figuraba...

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Bienvenidos al bar Sol & Sombra (Oviedo)

* Lo Que Coma Don Manuel coloca en la sección Bienvenidos aquellos muñecos, carteles y dibujos que, con cierta gracia, nos dan la bienvenida a restaurantes, bares, bistrós, chigres, sidrerías y demás locales hosteleros que tanto nos gusta visitar. Esperamos sus aportaciones, queridos lectores * Igor CubilloPeriodista y gastrónomo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Tras firmar durante 15 años en el diario El País, entre 1997 y el ERE de 2012, Igor Cubillo ha logrado reinventarse y en la actualidad dirige la web Lo que Coma Don Manuel y el foro BBVA Bilbao Food Capital, es responsable de la programación gastronómica de Bay of Biscay Festival y escribe de comida y más cuestiones en las publicaciones Guía Repsol, 7 Caníbales, Gastronosfera y Kmon. Asimismo, es responsable de Comunicación de Ja! Bilbao, Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor. Vagabundo con cartel, se dobla pero no se rompe, hace las cosas innecesariamente bien y ya han transcurrido casi 30 años desde que empezó a teclear, en una Olivetti Studio 54 azul, artículos para Ruta 66, Efe Eme, Ritmo & Blues, Harlem R&R ‘Zine, Bilbao Eskultural, Getxo A Mano (GEYC), DSS2016, Den Dena Magazine, euskadinet, ApuestasFree, eldiario.es, BI-FM y alguna otra trinchera. Además, durante dos años colaboró con un programa de Radio Euskadi. Como los Gallo Corneja, Igor es de una familia con fundamento que no perdonaría la cena aunque sonaran las trompetas del juicio final, si es que no han sonado ya. Sostiene que la gastronomía es el nuevo rock and roll y, si depende de él, seguiréis teniendo noticias de este hombre al que le gusta ver llover, vestirse con traje oscuro y contar historias de comida, amor y muerte que nadie puede entender. Eso sí, dadle un coche mirando al sol, una guitarra y una canción, una cerveza y rock and roll, y no le veréis el pelo más por aquí. Tiene perfil en Facebook, en LikedIn, en Twitter (@igorcubillo) y en Instagram (igor_cubillo), pero no hace #FollowBack ni #FF. Se le resisten...

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Bienvenidos a Bodega El Molinón (Oviedo)

Este señor tan aseñorado da ejemplo sobre la misma barra de la Bodega El Molinón (c/ Águila,13; Oviedo), donde ofrecen vinos de distintas tierras y muy rica cecina. * Lo Que Coma Don Manuel coloca en la sección Bienvenidos aquellos muñecos, carteles y dibujos que, con cierta gracia, nos dan la bienvenida a restaurantes, bares, bistrós, chigres, sidrerías y demás locales hosteleros que tanto nos gusta visitar. Esperamos sus aportaciones, queridos lectores * Igor CubilloPeriodista y gastrónomo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Tras firmar durante 15 años en el diario El País, entre 1997 y el ERE de 2012, Igor Cubillo ha logrado reinventarse y en la actualidad dirige la web Lo que Coma Don Manuel y el foro BBVA Bilbao Food Capital, es responsable de la programación gastronómica de Bay of Biscay Festival y escribe de comida y más cuestiones en las publicaciones Guía Repsol, 7 Caníbales, Gastronosfera y Kmon. Asimismo, es responsable de Comunicación de Ja! Bilbao, Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor. Vagabundo con cartel, se dobla pero no se rompe, hace las cosas innecesariamente bien y ya han transcurrido casi 30 años desde que empezó a teclear, en una Olivetti Studio 54 azul, artículos para Ruta 66, Efe Eme, Ritmo & Blues, Harlem R&R ‘Zine, Bilbao Eskultural, Getxo A Mano (GEYC), DSS2016, Den Dena Magazine, euskadinet, ApuestasFree, eldiario.es, BI-FM y alguna otra trinchera. Además, durante dos años colaboró con un programa de Radio Euskadi. Como los Gallo Corneja, Igor es de una familia con fundamento que no perdonaría la cena aunque sonaran las trompetas del juicio final, si es que no han sonado ya. Sostiene que la gastronomía es el nuevo rock and roll y, si depende de él, seguiréis teniendo noticias de este hombre al que le gusta ver llover, vestirse con traje oscuro y contar historias de comida, amor y muerte que nadie puede entender. Eso sí, dadle un coche mirando al sol, una guitarra y una canción, una cerveza y rock and roll, y no le...

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Kaype-Quintamar (Barru). ¡Castigados sin tapa!

No sé si ustedes han tenido algún cachorro de perro; en su defecto para este experimento también sirve un niño. Si a ese cachorro (o niño) se le premia o se le castiga cuando hace las mismas cosas (cagar, llorar, saltar) de manera aleatoria,  el sujeto de la disciplina  (o del premio) acabará volviéndose loco, asocial, un psicópata en definitiva. Se preguntarán el porqué de esa prueba de conductismo de primero de EGB en una bitácora de gastronomía. No se impacienten,  hay una explicación. Esto tiene que ver con la, para nosotros, extraña costumbre  de algunos sitios de poner o no tapas a sus visitantes con las bebidas que sirven. No se sigue  una pauta, ni una regla, ni tan siquiera un método. Sólo hay una coincidencia en esa serie no estadística. El único del lugar castigado sin tapa suele ser el que esto escribe. Uno que, al contrario que Oscar Cubillo, no tiene la autoestima alta y no se ve guapo ni siquiera en compañía de insignes feos, tiende a pensar en extraños  castigos del destino o directamente en manías no confesadas por los propietarios de lugar. Ejemplificamos este comportamiento en un lugar que, aparte del castigo tapero, nos encanta. El Kaype Quintamar (nombre espantoso donde los haya) de Barru es un hotel con restaurante y terraza que tiene la fortuna de estar aposentado en un de los lugares más bellos de la ya de por si bella Asturias. En concreto,  su fantástica terraza, recientemente restaurada, está a 15 metros de las doradas arenas de la playa de Barru, una de nuestras preferidas.  Allí acudimos en chancletas al aperitivo del mediodía y pedimos sus excelentes rabas o simplemente unas aceitunas para que pase mejor la cerveza o el Martini. Una vez sentados, el tiempo pasa de manera indolente y todo se ve mejor, pero hasta que consigues que te hagan caso sus olímpicas camareras la paciencia se ve puesta a prueba. Y eso por no mencionar las tapas. Todos se llevan su correspondiente ración de...

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