Las Palmeras (Plentzia). Un grato reencuentro

Nov 14, 13 Las Palmeras (Plentzia). Un grato reencuentro

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(+65 rating, 13 votes)Cargando... Me apenó el cierre del restaurante Tellagorri, sito en el centro de Algorta. A menudo miraba en su web el menú del día y me relamía imaginando salsas, colores, sabores… Tras cinco años ahí, los que lo dirigían no llegaron a un acuerdo de renovación del alquiler con los dueños del caserón y debieron buscarse las alubias en otra parte. Ahora el caserón está de obras y un cartel advierte que se atiende temporalmente en el cercano bar restaurante Boga, otro sitio molón pero menos. Un día mi hermano Igor, rector de esta web, me transmitió las siguientes indicaciones: «¿No andas mucho por Plentzia y por ahí? Me han contado que los del Tellagorri han abierto un restaurante que se llama Las Palmeras. ¡Entérate!». Y un día que mi cuñada María, desde Madrid, buscaba un local bueno y barato por esa verde y costera zona vizcaína, para celebrar un cumpleaños entre seis personas, en la Red se topó con que la comunidad virtual ponía de maravilla a Las Palmeras. «¿Lo conoces?», me preguntó. «No, pero me han hablado bien de él. ¡Reserva!». Telefoneó María y, por mail, le mandaron el apetitoso menú degustación de ese fin de semana; seis propuestas más bodega con estas instrucciones: «Agua. Tinto crianza DO Rioja, blanco DO Rueda, rosado DO Rioja o DO navarra (1 bot x 2 personas). 30,00 €,  10%  IVA incluido». ¿A que apetece? Las Palmeras se alza en la carretera Urduliz-Plentzia, en la vía interior, la que discurre entre curvas y bosque. Como quien dice, sólo se puede llegar en coche. Nosotros casi nos perdemos, porque desde el local nos explicaron mal el trayecto, pero el sexto sentido de mi esposa hizo que llegáramos bien. Aparcamos en su parking, donde se alzan las palmeras, y cruzando la barra corta del bar con pinchos entramos en el comedor, para unas 20 personas. Sonaban los Rolling, mi suegra y mi cuñada pidieron que bajaran el volumen y lo hicieron. No se va a...

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Por Comentar: Restaurante Boga (Getxo); en sus salsas

Ene 08, 13 Por Comentar: Restaurante Boga (Getxo); en sus salsas

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Hace no mucho me ilusionaba mirar siempre en Internet lo que ponían en el menú del día del restaurante algorteño Tellagorri. Ahora ese boyante negocio está cerrado por disputas con el alquiler de la casona, y durante este ínterin ya he ido un par de veces a comer el menú del día al próximo restaurante Boga, cuya barra frecuento (tortillas, gildas, cañas y vinos es lo que más pido) aunque no tanto su comedor, del que Don Manuel ya publicó un texto. El Boga quizá está un tanto más italianizado, pero tiene bastantes similitudes con el clausurado Tellagorri: bonito caserón, terraza, decoración clásica y acogedora, escaleras subiendo al comedor, y gusto por las salsas y por los nombres extensos de sus platos. Hace no mucho acudí con La Txurri a comer el menú del día, el local estaba lleno y no acabé a disgusto. Después, esta Navidad, fui con dos amigos a comer el mismo menú cotidiano y salimos encantados. Y por eso lo cuento, aunque le pongo tres pegas al Boga: si cobran 14,5 lereles por un menú podrían ofrecer un vino mejor, aunque fuese navarro; además podrían cambiar los cubiertos con el segundo plato; y resulta a todas luces insuficiente que haya solo un baño para la clientela de la terraza, la calle, la barra y los dos comedores (uno por planta). Yo intenté entrar dos veces ese miércoles y el baño estaba ocupado. En esta ocasión en que me senté en el Boga había seis primeros platos y descartamos la ensalada de pollo braseado (ya la había probado, es sabrosa y saciante), los raviolis de pasta (que pedían los niños ese día) y la penca rellena de serrano y queso (ya la había probado y es muy competente también). Comimos esto: Gerar, ‘hojaldre relleno de espinacas, bacón y queso de cabra sobre crema de foie’ (suave, con el hojaldre en su punto, cierto picantillo en el relleno y queso de cabra convincente); Carlos, ‘creppe a la paisana con piperrada mixta y...

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Restaurante Tellagorri (Getxo). Pequeños lujos cotidianos

Muy bonito es el restaurante Tellagorri, sito en el cogollito del poteo de Algorta, cerca de los bares y también restoranes Piper’s, Ugartena y Boga, éste último muy influido por el Tellagorri. Ubicado en un antañón caserón de piedra, el Tellagorri ofrece molona y solicitada terracita (atestada en estío, sí), bar bien puesto, servido y provisto (vinos anunciados en una pizarrita, pinchos variados, raciones de anchoas y champiñones, un caldo que un día me resucitó de una resaca mortal, etc.) y comedor subiendo la escalera. Un comedor tan precioso como revelan sin trampa ni cartón las fotos de su cuidada web. Un comedor coqueto con vigas y techo de madera, piedras en la pared, bonitas ventanas, espacios pintados en rojo, agradable mantelería, buena disposición de las mesas, clientela educada que no habla alto y a menudo muy mayor, y ninguna música de fondo, lo cual contribuye a la serenidad general del ambiente. Algunos cocineros recomiendan encarecida y públicamente los pescados del Tellagorri (a menudo en piezas de kilo para dos raciones) y no pocos clientes avalan su chuletón. Los del Tellagorri en su web escriben que hacen cocina tradicional con toques actuales, pero no sé, yo diría que su éxito se halla en el producto, diversos exotismos en los platos y la cuidada elaboración, todo al servicio de un papeo clásico pero puesto al día. Hacía mucho que no íbamos a comer ahí. En Carnaval nos animamos a su menú del día: 14 lereles, IVA incluido, con vino riojano y propuesta culinaria de luengos bautismos en los platos pero hondos sabores. Era miércoles y el comedor se llenó y muchas mesas doblaron su utilidad. Las atendía un chico dicharachero, raudo y cómplice, de afabilidad descarada y echada p’alante, un tipo charlatán y suelto infectado por el síndrome Mario Vaquerizo y que a La Txurri le cayó muy bien. Ese miércoles había cuatro entrantes en el menú: ensalada con lascas de idiazábal, piquillos y vinagreta de nuez y más cosas que ni recuerdo ni apunté...

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