Restaurante Mina (Bilbao). Un día cualquiera en el Mina

Comedor del Mina (foto: cuchillo)

Son muy importantes los artículos. Importantísimos. Las reglas ortográficas elementales nos indican que acompañan al sustantivo, siempre van delante de él, señalan si es conocido o no, e indican su género y número. En el caso que nos ocupa determinan la diferencia entre desempeñar un trabajo arduo, casi lastimero, con serio riesgo y/o deterioro de nuestra salud, y darse un festín en un restaurante que plasma el carácter, el talante, el talento, la habilidad, la creatividad, el gusto e incluso el estado de ánimo de Álvaro Garrido en un menú degustación que cambia cada día. Nosotros, cómo no, desechamos la mina y nos decantamos por el Mina, un referente gastronómico de Bilbao la Vieja, un buen restaurante con vistas a la ría y al mercado de La Ribera cuya cocina, ligada al producto local y de temporada, cosecha adjetivos como moderna, creativa, suculenta y personal. Ah, ¡cuán importantes son también los adjetivos!

Escogeremos uno para cada propuesta que degustamos en nuestra última visita. Sentados en una de sus ocho mesas. Hace ya unos meses.

Sorprendente. Aún me pregunto, con sorpresa, por qué tenía espinas el pescado que coronaba el foie a la pimienta rosa con grumelo y anchoa. Una preparación un tanto ‘marciana’ que nos hizo temer lo peor…

 

Foie y anchoa del Mina (foto: cuchillo)

Previsible. Me lo imaginaba, no me iba a encantar la ostra. Qué le voy a hacer. No se preocupe, amigo cocinero, es una cuestión de incompatibilidad gustativa. Lo más normal es que dijese eso de “prefiero las almejas a las ostras”, aunque hiciese usted el más que loable esfuerzo de preparar la ostra Guillardeau tibia, con caldo de ave y espárrago de temporada.

Ostra del Mina (foto: cuchillo)

Rica. Así estaba la yema de huevo de oca en salazón, con pencas al azafrán y gelatina de vermouth blanco.

Huevo de oca del Mina (foto: cuchillo)

Riquísima. Así resultó la merluza acompañada de sopa de tuétano, una combinación muy acertada.

Merluza del Mina (foto: cuchillo)

Riquisísima. El mejor recuerdo está asociado a la pierna de cabrito Azpigorri confitada en leche con alcachofas de caserío. Fue la cumbre, el momento álgido de la comida, por resultar la carne tiernísima y otro auténtico acierto unirle las virtudes de la leche. 

Cabrito del Mina (foto: cuchillo)

Gracioso. Observo la foto y me acuerdo de Miguel Gila cuando contaba eso de que el marqués que le adoptó recién nacido dijo eso de “desde hoy te vas a llamar Jorge Javier Luis Alfredo Juan Carlos y Sebastián”. Y luego le llamaban Chuchi, “para abreviar”. Aquí sucede al revés. Veo en la imagen que degusté una especie de brochazo verde, pero el brochazo era nada más y nada menos que cremoso de pistacho y chocolate blanco, biscuit de requesón, limón helado y pera balsámica.

 

Cremoso de pistacho del Mina (foto: cuchillo)

Misterioso. No recuerdo absolutamente nada del sabayón de azúcar moscovado con mandarina helada. Bueno, recuerdo que no estaba nada mal.

Sabayón moscovado del Mina (foto: cuchillo)

Comimos todo lo referido con una botella de Tilenus (crianza 2005), un Bierzo a base de uva mencía que nos gusta cantidubi. Y el postre entró mejor con una copa de Itsas Mendi Urezti 2008, txakoli vizcaíno de poso dulce. Nos entró el antojo, tras desechar la opción maridaje, que creo recordar subía el precio del menú 20 euros (+ IVA) a cambio de probar Jerez, cava, un Costers del Segre, un Borgoña, un vino australiano y el referido txakoli. Mejor a lo seguro. Más económico, al gusto y sin sorpresas.

¿Montante total, para dos comensales? 147,31 euros. 52 (+IVA) de cada menú, 21 (+) de la botella de Tilenus, 2,50 (+) cada copa de txakoli, 2,50 (+) medio litro de agua, 2 (+) un café con leche y 1,90 (+) un cortado. Acabábamos de deleitarnos en el Azurmendi de Eneko Atxa, por lo que a mi atractiva esposa esto le pareció poca cosa. La comida, no la factura. Yo salí contento, pues sabia de antemano que esta vez no me encontraba en un parque de atracciones y supe disfrutar del crescendo experimentado.

PD: Pena que no me subieran el sueldo hace un año, en caso contrario me habría unido a una reciente comida de amigos en la que el menú (52 euros + IVA) consistía en Mejillón en salsa de coco y citronella con pulpa de tomate picante + Txitxarro ahumado al romero con crema de coliflor y gelée de sus jugos + Raioli casero de perdiz + Merluza del cantábrico servida con sopa de ave + Liebre a la royal + Crema de almendra, lichi granizado y melisa helada + Chocolate con chiboust de Bourbon. Pintaza. Somos cazadores. 

(Igor Cubillo)

web del restaurante

ver ubicación

Muelle Marzana; 48003 Bilbao (Bizkaia)
94 479 59 38

1 Comentario

  1. Jabitxin /

    Ay los pobres mineros de aquellos años tan duros, pero también tan épicos, si hubieran podido degustar semejante menú…

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