Son muy importantes los artículos. Importantísimos. Las reglas ortográficas elementales nos indican que acompañan al sustantivo, siempre van delante de él, señalan si es conocido o no, e indican su género y número. En el caso que nos ocupa determinan la diferencia entre desempeñar un trabajo arduo, casi lastimero, con serio riesgo y/o deterioro de nuestra salud, y darse un festín en un restaurante que plasma el carácter, el talante, el talento, la habilidad, la creatividad, el gusto e incluso el estado de ánimo de Álvaro Garrido en un menú degustación que cambia cada día. Nosotros, cómo no, desechamos la mina y nos decantamos por el Mina, un referente gastronómico de Bilbao la Vieja, un buen restaurante con vistas a la ría y al mercado de La Ribera cuya cocina, ligada al producto local y de temporada, cosecha adjetivos como moderna, creativa, suculenta y personal. Ah, ¡cuán importantes son también los adjetivos!
Escogeremos uno para cada propuesta que degustamos en nuestra última visita. Sentados en una de sus ocho mesas. Hace ya unos meses.
Sorprendente. Aún me pregunto, con sorpresa, por qué tenía espinas el pescado que coronaba el foie a la pimienta rosa con grumelo y anchoa. Una preparación un tanto ‘marciana’ que nos hizo temer lo peor…
Previsible. Me lo imaginaba, no me iba a encantar la ostra. Qué le voy a hacer. No se preocupe, amigo cocinero, es una cuestión de incompatibilidad gustativa. Lo más normal es que dijese eso de «prefiero las almejas a las ostras», aunque hiciese usted el más que loable esfuerzo de preparar la ostra Guillardeau tibia, con caldo de ave y espárrago de temporada.
Gracioso. Observo la foto y me acuerdo de Miguel Gila cuando contaba eso de que el marqués que le adoptó recién nacido dijo eso de “desde hoy te vas a llamar Jorge Javier Luis Alfredo Juan Carlos y Sebastián”. Y luego le llamaban Chuchi, “para abreviar”. Aquí sucede al revés. Veo en la imagen que degusté una especie de brochazo verde, pero el brochazo era nada más y nada menos que cremoso de pistacho y chocolate blanco, biscuit de requesón, limón helado y pera balsámica.
Comimos todo lo referido con una botella de Tilenus (crianza 2005), un Bierzo a base de uva mencía que nos gusta cantidubi. Y el postre entró mejor con una copa de Itsas Mendi Urezti 2008, txakoli vizcaíno de poso dulce. Nos entró el antojo, tras desechar la opción maridaje, que creo recordar subía el precio del menú 20 euros (+ IVA) a cambio de probar Jerez, cava, un Costers del Segre, un Borgoña, un vino australiano y el referido txakoli. Mejor a lo seguro. Más económico, al gusto y sin sorpresas.
¿Montante total, para dos comensales? 147,31 euros. 52 (+IVA) de cada menú, 21 (+) de la botella de Tilenus, 2,50 (+) cada copa de txakoli, 2,50 (+) medio litro de agua, 2 (+) un café con leche y 1,90 (+) un cortado. Acabábamos de deleitarnos en el Azurmendi de Eneko Atxa, por lo que a mi atractiva esposa esto le pareció poca cosa. La comida, no la factura. Yo salí contento, pues sabia de antemano que esta vez no me encontraba en un parque de atracciones y supe disfrutar del crescendo experimentado.
PD: Pena que no me subieran el sueldo hace un año, en caso contrario me habría unido a una reciente comida de amigos en la que el menú (52 euros + IVA) consistía en Mejillón en salsa de coco y citronella con pulpa de tomate picante + Txitxarro ahumado al romero con crema de coliflor y gelée de sus jugos + Raioli casero de perdiz + Merluza del cantábrico servida con sopa de ave + Liebre a la royal + Crema de almendra, lichi granizado y melisa helada + Chocolate con chiboust de Bourbon. Pintaza. Somos cazadores.
(Igor Cubillo)
Muelle Marzana; 48003 Bilbao (Bizkaia)
94 479 59 38

Periodista y gastrósofo. Heliogábalo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Director de Suite, el único foro gastronómico sin cocineros de este país.
Tras firmar durante 15 años en el diario El País, entre 1997 y el ERE de 2012, Igor Cubillo ha logrado reinventarse y en la actualidad dirige la web Lo que Coma Don Manuel y escribe de comida y más cuestiones en las publicaciones Guía Repsol, GastroActitud, Gastronosfera, Kmon y BAO. Asimismo, vuelve a firmar en El País y es responsable de Comunicación de Ja! Bilbao, Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor. También ha dirigido todas las ediciones del foro BBVA Bilbao Food Capital y fue responsable de la programación gastronómica de Bay of Biscay Festival.
Vagabundo con cartel, se dobla pero no se rompe, hace las cosas innecesariamente bien y ya han transcurrido más de 35 años desde que empezó a teclear, en una Olivetti Studio 54 azul, artículos para Ruta 66, Efe Eme, Ritmo & Blues, Harlem R&R ‘Zine, Bilbao Eskultural, Getxo A Mano (GEYC), DSS2016, Den Dena Magazine, euskadinet, ApuestasFree, eldiario.es, BI-FM, 7 Caníbales, Cocineros MX y alguna otra trinchera. Además, durante dos años colaboró con un programa de Radio Euskadi.
Como los Gallo Corneja, Igor es de una familia con fundamento que no perdonaría la cena aunque sonaran las trompetas del juicio final, si es que no han sonado ya. Sostiene que la gastronomía es el nuevo rock and roll y, si depende de él, seguiréis teniendo noticias de este hombre al que le gusta ver llover, vestirse con traje oscuro y contar historias de comida, amor y muerte que nadie puede entender. Eso sí, dadle un coche mirando al sol, una guitarra y una canción, una cerveza y rock and roll, y no le veréis el pelo más por aquí.
Tiene perfil en Facebook, en LikedIn, en Twitter (@igorcubillo) y en Instagram (igor_cubillo), pero no hace #FollowBack ni #FF.
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Ay los pobres mineros de aquellos años tan duros, pero también tan épicos, si hubieran podido degustar semejante menú…