Shibui (Bilbao). ¿Cómo no iba a gustarme?

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Me estreno en este admirado blog incumpliendo las más básicas normas del Manual del Snob Gastronómico:

– Hablar de un restaurante inaugurado hace ya unos cuantos meses.

– Valorarlo de forma positiva.

– Y (lo que es más grave) llevar la contraria a los administradores de la bitácora, que gentilmente me ceden su espacio para enmendarles la plana.

Pero lo cierto es que tras meses esperando probar el Shibui, la velada que disfrutamos en el nuevo japonés de Bilbao merecía, cuando menos, reparar la herida infligida por la pluma afilada de uno de los críticos de LQCDM (dicky)

Si eres de Bilbao, te gusta la comida asiática y todavía no has probado este nuevo local, es probable que el día que lo hagas, acudas condicionado por toda una serie de comentarios que te preparen para la decepción. “Es caro y las raciones son pequeñas”; “Me quedé con hambre”; “Prefiero el Mao”…

Y sí, aunque la etiqueta de comida japonesa de vanguardia e innovadora puede resultar arriesgada en un paladar como el bilbaíno, educado en el universo de los sushis, wasabis y teriyakis, casi en exclusiva por el amigo Pedro Lee (Mao, Asia Chic, Old Shanghai, Asia di Roma…), uno debe ir al Shibui libre de todo prejuicio y dispuesto a disfrutar de una experiencia singular.

Así lo hicimos cuatro amigos la noche del sábado y el resultado no pudo ser más positivo. La suerte acompañó desde el principio. Llamar en el último momento y no tener reparos en cenar tarde nos permitió hacernos hueco en un discreto reservado, elegantemente diseñado y separado del comedor central (a primera vista, algo masificado).

La carta es variada y compleja. Y si uno es como el arriba firmante (cuyo conocimiento de la cultura japonesa no va mucho más allá de “Lost in Translation” y las novelas de Murakami) lo mejor que puede hacer es pedir consejo a la camarera o guiarse por los asteriscos que señalan las especialidades de la casa.

El recital comenzó con ChiChukai Setto, un surtido de sushis y sashimis ciertamente sabrosos y muy recomendables para todos esos hostiles con el “pez crudo”. En un tiempo en que hasta en las estanterías del super se pueden encontrar bandejas sushi, probar este plato con productos de calidad y cuidadosamente preparados permite saber por qué es éste uno de los iconos más reconocidos de la comida japonesa (el ejercicio de reconciliación se llama 24,02 euros, advierto).

Tras el Toro Tataki, una ventresca de atún exquisita, llegó la elección polémica de la noche: Gyûniku No Yukke, tartar de solomillo de buey (léase, carne cruda con sésamo). Me gustó, no así al resto de comensales, asustados por la ostentación de pedazos de carne sin hacer, lo que provocó que me comiese tres cuartas partes del plato.

Gyûniku No Yukke. “Eh, tío. ¿Es eso carne cruda?”

Gyûniku No Yukke. “Eh, tío. ¿Es eso carne cruda?”

Superado el trance, llegó, para mi sorpresa, la gran elección: Maguro No Teriyaki (sí, otra vez atún; sí, con la típica salsa teriyaki; pero capaz de hacer que me baje una barra de chapata rebañando).

Maguro No Teriyaki. “Sí, nena”.

Maguro No Teriyaki. “Sí, nena”.

Por si los entrantes resultaban un chasco, habíamos decidido ir a lo seguro con el plato principal: Ebi Ika Yakimeshi (arroz con langostinos) y Tori No Teriyaki (pollo con salsa teriyaki) que satisfizo a las menos aventureras de la mesa.

Ni crisis de los 30, ni el incipiente hábito de ponerse de perfil delante del espejo, impidieron que optásemos terminar el festín con postre. En concreto, tres: canutillos de piña, milhojas de hojaldre y harukami de ruibardo (para los que, a pesar de los smart phones y las indicaciones de la camarera, hubo que esperar a tenerlos delante para saber que eran unos deliciosos rollitos rellenos de crema), además de té verde.

En definitiva, una cena completa con las suficientes dosis de intriga y deleite como para dejarnos con ganar de repetir. El precio: 36 euros por cabeza. ¿Caro? Algo más que un arroz tres delicias del tele-chino, bastante menos que los vuelos a Bucarest que 7.650 rojiblancos están en estos momentos buscando por Internet.

Parafraseando a Joey Tribbiani: “¿La nata? Me gusta. ¿La mermelada? Me gusta. ¿La carne? ¡Me encanta! ¿Cómo no iba a gustarme?”.

le gustó mucho Shibui a Pau Blasi @paublasi

LÁSTIMA, SHIBUI BILBAO CERRÓ SUS PUERTAS EN ENERO DE 2016.

web del restaurante
Cardenal Gardoki, 6-8; 48008 Bilbao (Bizkaia)

94 679 32 04

5 Comentarios

  1. bueno, pues después de esto me tiro a la piscina y voy a ir a probarlo, que ya tengo ganas…………

  2. solomonkey /

    Como lo prometido es deuda, os cuento lo de hoy.
    Cinco comensales hemos aparecido por el Shibui y desde luego no nos ha defraudado. El Toro tataki lo bordan, los postres Harumaki Riubardo, Milhojas Hojaldre y Canutillos de piña exquisitos. La tempura Moriawase tambien muy buena, todo regado con cuatro botellas de txakoli fresquito Txomin Etxaniz .El servicio ha estado rapido y atento. 234€ han tenido la culpa. Por cuenta de la casa han sido tres cafes y dos Gin tonics. Lo dicho muy bien.

  3. solomonkey /

    La unica vez que he estado por allí comimos muy bien. Puede que algo lento, pero todo de muchisima calidad. Volvemos dentro de muy poco, y aqui dejaremos constancia de la nueva opinión.

  4. Me alegro de leer que os gusto. Yo fui al poco de inaugurar y me encantó pero he de reconocer que tanta crítica negativa posterior me había hecho dudar de que fueran por buena línea. Al leeros me lo apunto para ir otra vez.

  5. Bienvenido! Y felicidades por tu primer post, me alegro mucho de ver que algo han debido mejorar en Shibui, por que mi experiencia (las dos) fueron muy mala, y regular tirando a mala. La comida es buena, pero sin tan lentos, y tienen tan poco detalle y atención con los clientes, que a mi hizo que la comida pasara a un plano inexistente que no recuerdo.

    Por cierto, matizar, que en los blogs también se hacen críticas positivas! 🙂

    Lo dicho, espero poder leerte más veces, bienvenido al mundo gastroblog.

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