Arroz con leche, por Mary Fernández (Recetas para una cuarentena #76)
Las cosas sencillas importan más. Así nos lo han hecho saber más de una canción, supongo que bastantes películas y, desde luego, muchos poemas. Y es que, como Lila, yo envidio el viento que susurra en tu oído, que llama en invierno, congela tus dedos, que se mueve en tu cabello, que parte tus labios, que congela hasta tus huesos. Como Rodrigo, quisiera estar contigo no por verte sino por ver lo mismo que tú, cada cosa en la que respiras como en esta lluvia de tanta sencillez, que lava.
Y así resulta que entre los postres más deseados, entre los grandes recuerdos de infancia, entre los Campeonatos del Mundo que nadie arrebatará a nuestras respectivas madres, figura el arroz con leche, su dulzor y su espesura, su delicioso minimalismo, su blanco vestido, su calor y su frío, vaya desvarío. “Es fácil y barato, y todo el mundo tiene en casa arroz, leche y azúcar”, justifica Mary Fernández, la cocinera de Mesón El Centro, nuestro restaurante favorito en Puerto de Vega (Asturias), una mujer empeñada en que se conozca “a qué sabe la cocina de mamá, la cocina de antes”. Y lanza un último consejo: “Échale un chorrín de nata para engordar la leche, que la de ahora es de mentira, jajajaja”. Cuánta razón. Qué complejidad.
INGREDIENTES (para 6 personas)
- 150 gr. de arroz
- 1 litro de leche
- 100 gr. de azúcar
- Canela en rama
- Piel de limón
A la hora de incorporar el azúcar, también se podrá sumar una cuchara sopera de mantequilla o margarina; aportará un sabor especial y cambiará la textura, resultando más cremosa.

AL LÍO
Hierve el arroz durante dos ó tres minutos. Aparte, hierve la leche con la canela y la cáscara de limón; incorpora el arroz que has hervido, deja cocer 10 minutos lentamente y añade el azúcar.
Cuece unos minutos más y sirve espolvoreando con canela.
Ensaladilla maravilla, por Mary Fernández (Recetas para una cuarentena #6)
Recuerdo que hasta hace sólo unos días no sólo podías salir de casa… ¡podías ir a otro país! Yo, concretamente, me largué hasta Rusia y aproveché para repasar el origen de la célebre ensaladilla rusa, aquella que servía inicialmente el chef belga Lucien Olivier en su restaurante moscovita, Hermitage; era mediados del S.XIX y la preparación, por lo visto, incluía carne cocida (de urogallo, perdiz o venado, le leí a Andoni Luis Aduriz), caviar, lengua de ternera, trufa, pepinillo, patata cocina, aceituna, una singular mahonesa... Ensalada Olivier, terminó llamándose.
Qué mejor día que el domingo para preparar una en casa y tomarla en la terraza, quien tenga. LQCDM te propone esta ensaladilla que propone Mary Fernández, la cocinera de Mesón El Centro (Puerto Vega), un restaurante especializado en pescado y marisco del Cantábrico donde se cocina sin barroquismos y se respeta la tradición, pero se elude la monotonía añadiendo un plus, su toque personal. Rock and roll lo llama ella. Ahí os va esta “ensaladilla que es una maravilla”.
INGREDIENTES
- 1 kg. de patata
- Verdura variada (o un bote de verdura)
- 2 huevos
- Mahonesa
- Aceite de oliva
- 2 dientes de ajo
- Gambas
- Sal
Si haces tú la mahonesa, mejor con aceite de girasol, para que quede suave. Y es muy importante que mientras cocines escuches rock and roll.

AL LÍO
Cuece las patatas con piel en agua con sal.
En otra cazuela, cuece los huevos y la verdura fresca troceada: zanahoria, guisante, calabacín, frijoles, pimiento rojo y verde… Una vez cocido, deja enfriar todo. Pela patatas y huevos.
Trocea huevos y patatas y mézclalo con la verdura y la mahonesa que necesite.
Pela las gambas y dora en una sartén, con un poco de aceite de oliva, los dos dientes de ajo troceados y las cabezas de los crustáceos.
Una vez dorado, da un golpe de calor a las gambas en ese mismo aceite. Para finalizar, colócalas encima de la ensaladilla con un poco del aceite de ajo y cabezas.
Mary adorna la ensaladilla con polvo de oricios y aceite de tomate. Para ello, deshidrata los erizos de mar y macera el aceite.



