Restaurante Pizzería Da Vinci (Vitoria). Barato, nada más

(+6 rating, 2 votes)Cargando... La primera vez que comimos el menú del día del Da Vinci fue fruto de la casualidad. Recorríamos la calle Manuel Iradier, en busca del restaurante vegetariano Museo del Órgano, y nos topamos en la acera con un cartel que anunciaba siete primeros, siete segundos, postre y bebidas (incluido el tinto Viña Atauri, con tapón de platico) por sólo 7,50 euros, IVA incluido. A escasos metros de la emblemática calle Dato. Un chollo. ¿Un chollo? Bueno, no tanto. Esa primera vez a Zuloko le encantaron los macarrones a la boloñesa (y la camarera), pero mi arroz con champiñones y nata estaba resoso y las manitas de cerdo, el verdadero anzuelo que mordimos, eran bien huesudas y escasas en carne y/o gelatina. En nuestra segunda visita nadie puso mal la lasaña, pero también es cierto que nadie terminó la cazuelita en cuestión. Las lentejas tenían buen sabor pero estaban demasiado secas, sin apenas caldo, y las espesas patatas a la riojana no tenían ninguna virtud destacable. En cuanto a los escalopines al vino blanco, diré que pusieron el acento en el diminutivo, que la presencia de la guarnición (lechuga y, los más afortunados, maíz dulce y tiras de pimiento rojo) era muy poco atractiva, que estaban algo secos y que destacaba un sabor agrio que atribuimos a un toque de limón en la salsa. Por otra parte, los postres son corrientuchos. Algo de fruta (muy buena la piña, fue el juicio unánime), yogur, flan, un arroz con leche que nosotros comimos apelmazado, seco y con sabor cítrico… Y el servicio es leeeento, no puedes sentarte en sus mesas con la esperanza de terminar rápido y no perder tiempo en caso de tener prisa. En cuanto al local, es enorme, blanco y abovedado, con pequeñas cavas, bustos que quieren recordar a la antigua civilización romana y dibujos tipo carboncillo del ilustrador local Mintxo Cemillán; esto, y el hecho de que más de la mitad del local permanezca a esas horas vacío y...

leer más