Ponte Vecchio (Palencia). El mejor italiano fuera de Italia

Mi ideal de ciudad es una urbe de las dimensiones de Palencia. De Palencia, con p, no con Uve (y que me disculpe Uve). Palencia es, como se dice de su catedral, una bella desconocida. Alejada de las rutas turísticas sus encantos son discretos, recogidos y austeros. Puedes pasear por su calle Mayor, y cuando empieza el paseo, y no te das cuenta, ya estás por la Tierra de Campos. Puedes disfrutar de su catedral, de San Antolín, de su gótico, de su románico e incluso de los restos visigóticos que atesora. En concreto, de su cripta, que data del año seiscientos, y que fue construída por el rey Wamba (el de las zapatillas). Otro de los grandes tesoros de Palencia son sus sopas castellanas y los asados de lechazo de los que ya hablamos en anteriores posts palentinos. Eso y un ritmo de vida sosegado, y la luz castellana y el frío del invierno y el calor de verano, y el canal de Castilla, joya de la Ilustración que arranca o termina cerca de la ciudad. Nosotros siempre nos hemos sentido a gusto en estas tierras, campo de batalla desde el medievo y granero de las españas. Y aquí, curiosamente, hemos encontrado uno de los mejores restaurantes italianos de fuera de la propia Italia. El sitio se llama Ponte Vecchio, como el puente viejo de Florencia, y está localizado junto, como no podía ser de otra manera, a otra iglesia. Enfrente de la puerta de la casa de comidas está la singular Iglesia de san Miguel, románico tardío con una pedazo torre de apariencia miltar que quita el sentido. Los expertos dicen que la torre se hizo por aquello de los saqueos y allá, en la iglesia, se casaron nada menos que Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, y su esposa Doña Jimena. Vivan los novios (o en este caso Vivar, el novio). Y nos vamos al Ponte Vecchio; el local es muy amplio y con una exquisita decoración. Un lugar en...

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