La Encina (Palencia). Severa decepción y buena propina

Jul 15, 16 La Encina (Palencia). Severa decepción y buena propina

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En casa de Cirina González los grandes reclamos son la tortilla de patata poco hecha y el lechazo churro. En nuestra visita los errores no fueron pocos, la decepción tampoco resultó pequeña y termino hablando de la deriva del periodismo.

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Viva Palencia con P. Una ruta de once sabores y experiencias

Dic 05, 13 Viva Palencia con P. Una ruta de once sabores y experiencias

Publicado por en Castilla y León, Destacado, Palencia

(+26 rating, 6 votes) Cargando…Me gusta Palencia. Con P. Es un sitio de verdad, auténtico. Una provincia llena de contrastes y de paisajes. Con un norte de alta montaña y un sur de amplias planicies, un mar de campos. Palencia (con P) aún no ha sido descubierta por el turismo masivo, ni creemos que lo será en el futuro, pero como los lectores de esta WEG son gente con un criterio muy superior a la media suponemos que les gustará conocerla. Porque conocer Palencia es volver a visitarla. Uno cuando está en el secreto de sus paisajes y de sus mesas y productos tiene mucho ganado. Una tierra horizontal, austera, religiosa sin aspavientos ni extremos. Un bella desconocida, un must para los vigilantes de aves, para los degustadores del mejor Románico. Para todos aquellos que creen haberlo conocido todo en la gastronomía española y no han probado la menestra palentina, sus sopas de ajo o, ¡sonido de trompetas y fanfarrias!, su lechazo. La semana  pasada nos convocaban para conocer algunos de sus mejores productos en una jornada divulgativa. Allí volvíamos a encontrarnos con empresas de las que somos clientes desde hace años, no en vano, en Palencia hemos pasado largas temporadas y nos hemos sentido como en casa. La presentación de Alimentos de Palencia: una Marca de Referencia tuvo el formato de una Jornada Gastronómica, organizada por la Diputación de Palencia y el CETECE, Centro de Innovación de productos agroalimentarios de Palencia, con la colaboración del Grupo Peñascal y el Centro Integral Boluetabarri, en cuyas instalaciones tuvo lugar la sesión. Allí también disfrutamos de las recetas que un hiperactivo y simpático Fernando Canales elaboró con la materia prima palentina. Experiencia 1 y 2 Podemos empezar por la Capital, Mi ideal de ciudad es una urbe de las dimensiones de Palencia la city. De Palencia, con P, no con Uve (y que me disculpe Uve). Palencia es, como se dice de su catedral, una bella desconocida. Alejada de las rutas turísticas sus encantos son discretos, recogidos y...

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Mesón Los Templarios (Villalcázar de Sirga). Masticar líquidos y beber sólidos

Andaba (y nunca fue más cierta la expresión) por el peregrino Camino de Santiago, sin ninguna pretensión de búsqueda pero siempre abierto a lo que pudiera suceder, cuando observé, en el pueblo de Villalcázar de Sirga, una iglesia con una enorme porticada y unas magníficas esculturas de gran tamaño en la fachada. no lo dudé, salí del Camino y me fui a contemplar tan magnífica obra, de la que sólo pude ver su exterior; el acceso al interior estaba cerrado. Pero no es de arquitectura de lo que trata este blog, y lo bueno llega cuando, retornando al Camino, me encuentro por sorpresa (encuentro y sorpresa, estas sí que son dos bonitas palabras cuando van juntas) con el Mesón Los Templarios, especializado en lechazo asado en horno de leña. ¡Humm! Eras las diez de la mañana y este templo también estaba cerrado. El segundo encuentro, que por previsto no deja de ser menos mágico, tendría lugar en Carrión de los Condes, mi final de etapa del día, donde me reuniría con mi hermana Beatriz, que se uniría unos días en mi peregrinar, y con Luis, su afortunado marido, que la acercó hasta allí en coche. Con todos los ingredientes para una tarde genial (tenía el lugar donde comer, la mejor compañía y coche para desplazarnos hasta Villalcázar), nada podía salir mal, así que allí nos plantamos, a las dos del mediodía. Cual fue nuestra sorpresa cuando vimos que el local estaba completo. Reservamos y, hora y media después, nos sentamos a la mesa. El mesón rústico castellano con mobiliario de madera, paredes decoradas con diplomas, fotos de la Familia Real en el local, relojes de pared pendulares de madera y metálicos parados en horas diferentes, como si el tiempo no existiera, tinajas, vidriera en la puerta de entrada y hasta una mini armadura, como las que venden en los chinos. En las mesas, los salvamanteles de mimbre hacen las veces de mantelería y el servicio de mesa viste rústicamente, con pantalón negro, camisa blanca...

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Selectos de Castilla (Villamartín de Campos). Lo mejor de pato

Ene 14, 13 Selectos de Castilla (Villamartín de Campos). Lo mejor de pato

Publicado por en Castilla y León, Palencia

(+28 rating, 6 votes) Cargando… Lo dicen los teóricos del arte: la belleza está en el ojo del que mira el sujeto de su complacencia artística. Por eso, aunque haya  blogs como éste, en el que conocedores (en el sentido francés del término) tutelan la mirada y el gusto de sus visitantes, en último término la decisión de que algo les guste o no es permanentemente suya, amigo o amiga visitante (o visitanta). Dicho esto, que queda muy bonito, y un pelo déspota ilustrado, “todo para el visitante pero sin el visitante”, te diremos (y perdona el tuteo; es la confianza) que el lugar y los productos que ahora te presentamos son un hecho de belleza absoluta y rotunda. Selectos de Castilla entraron en nuestras vidas de la manera más tonta. En aquellos años en los que a uno casi le hacen tierracampino de adopción,  una vez en la carretera que une Palencia capital con el bello pueblo de Meneses de Campos (famoso por ser el inventor de la tortilla, pero eso es otra historia) vimos un letrero que llamó poderosamente nuestra atención. En Villamartín de Campos, que es como decir en mitad del mar de campos castellano, rodeado de lagunas donde descansan miles de aves y de centenares de hectáreas de secano de donde sale el trigo de España, había un letero que aunciaba una hermosa granja de patos. Sí de patos. Allí, un grupo de esforzados emprendedores habían creado desde la más absoluta nada,  un negocio que combinaba la elaboración de productos del pato, con una elegante hospedería y un picadero (de caballos). “Selectos de Castilla” se crea el año 1989, y creo que fuimos  de sus primeros clientes. Sus dueños son una ejemplar  familia hispano-francesa . Desde entonces, la granja y la fábrica han ido creciendo sin parar de manera que hoy en día el “Pato de Villamartín” esta presente en cartas y menús de los mejores restaurantes nacionales e internacionales, en tiendas finas de delicatessen y en la mesa de muchos hogares a lo ancho de toda Europa...

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Ponte Vecchio (Palencia). El mejor italiano fuera de Italia

Mi ideal de ciudad es una urbe de las dimensiones de Palencia. De Palencia, con p, no con Uve (y que me disculpe Uve). Palencia es, como se dice de su catedral, una bella desconocida. Alejada de las rutas turísticas sus encantos son discretos, recogidos y austeros. Puedes pasear por su calle Mayor, y cuando empieza el paseo, y no te das cuenta, ya estás por la Tierra de Campos. Puedes disfrutar de su catedral, de San Antolín, de su gótico, de su románico e incluso de los restos visigóticos que atesora. En concreto, de su cripta, que data del año seiscientos, y que fue construída por el rey Wamba (el de las zapatillas). Otro de los grandes tesoros de Palencia son sus sopas castellanas y los asados de lechazo de los que ya hablamos en anteriores posts palentinos. Eso y un ritmo de vida sosegado, y la luz castellana y el frío del invierno y el calor de verano, y el canal de Castilla, joya de la Ilustración que arranca o termina cerca de la ciudad. Nosotros siempre nos hemos sentido a gusto en estas tierras, campo de batalla desde el medievo y granero de las españas. Y aquí, curiosamente, hemos encontrado uno de los mejores restaurantes italianos de fuera de la propia Italia. El sitio se llama Ponte Vecchio, como el puente viejo de Florencia, y está localizado junto, como no podía ser de otra manera, a otra iglesia. Enfrente de la puerta de la casa de comidas está la singular Iglesia de san Miguel, románico tardío con una pedazo torre de apariencia miltar que quita el sentido. Los expertos dicen que la torre se hizo por aquello de los saqueos y allá, en la iglesia, se casaron nada menos que Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, y su esposa Doña Jimena. Vivan los novios (o en este caso Vivar, el novio). Y nos vamos al Ponte Vecchio; el local es muy amplio y con una exquisita decoración. Un lugar en...

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Mesón Los Templarios y Villasirga (Villalcázar de Sirga). El silencio de los lechazos

Amo a Palencia. La amo con una carnalidad desbordada, como sólo se ama a las amantes que se entregan, en los días cálidos de verano,  con gotas de sudor que corren por los muslos,  arañazos en la espalda y gemidos.  Amo su Tierra de Campos  cuando los trigos encañan y están los campos en flor, cuando canta la calandria y responde el ruiseñor. Amo su ocre tierra desnuda en el invierno. Sus palomares, que sirven para mucho más que el famoso Palomar en Palencia. Su Canal de Castilla, obra maestra de la ingeniería y de la Ilustración que pretendió, sin conseguirlo, que esta España nuestra se pusiera a la altura de Europa. Amo sus casas de adobe, las glorias que las calientan y sus vinos jóvenes y sus bodegas.  Esa tierra horizontal, austera, religiosa sin aspavientos ni extremos. Un bella desconocida, un must para los vigilantes de aves, para los degustadores del mejor Románico. Para todos aquellos que creen haberlo conocido todo en la gastronomía española y no han probado la menestra palentina, sus sopas de ajo o, ¡sonido de trompetas y fanfarrias!, su lechazo. Si el lechazo fuera caro o raro, si estuviera a punto de la extinción, los pijogourmets darían un huevo y parte del otro por degustar sólo una de sus paletillas. No hay nada que lo supere cuando está  bien asado. Lechazo de oveja churra, que no merina, criado en el pasto de verde de Palencia, vigilado por pastores y con mastines que lo protegen. Y entre todas las catedrales del lechazo hay una que destaca, aunque, hemos de reconocerlo, comer mal lechazo asado en Palencia es poco menos que complicado, es pecado. Nuestro destino es Villalcázar de Sirga. Alcázar por su  relación con la orden del Temple y de sirga por aquellos que sirgaron las naves que surcaban el antes comentado canal. Los caballeros templarios construyeron la iglesia de Santa María en el siglo XII, un templo-fortaleza digno de ser visitado y casi adorado. Una belleza por la que el propio Camino de...

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