Bar Cuesta (Cerrazo). Menudo ambientazo

Sep 24, 13 Bar Cuesta (Cerrazo). Menudo ambientazo

Publicado por en Cantabria, Destacado

(+45 rating, 12 votes)Cargando... Hace poco se cruzó en Gorliz mi prima Bego con mi esposa Susana y le comentó la primera: «¿No os gusta mucho a ir a Suances? ¿Conocéis el restaurante Cuesta? Nos costó llegar y, aunque había mucha gente, conseguimos comer. Siempre debe de estar lleno. Las raciones son enormes, para dos personas, y es muy barato: lechazo a unos 10 euros. Hasta los postres son para dos personas. Se come en plan raciones y las rabas están buenísimas». Hum… Busqué el local en Internet y todo eran parabienes de los clientes satisfechos. Había unanimidad en que ahí se come bueno y barato. Imaginé que sería una casa de comidas rural con espacios limitados, pero mi impresión se rompió al llegar, tras dar varias vueltas por los vericuetos de asfalto entre Suances, Santillana del Mar y San Miguel. Ahí estaba el garito, pegado a la carretera. Primera sorpresa: dispone de un aparcamiento enorme, síntoma de su concurrencia. Segunda  sorpresa: habíamos acudido temprano y había mucha gente al aire libre. Tercera sorpresa: tiene otro aparcamiento más pequeño cerca del edificio. Cuarta sorpresa: a la izquierda de la fachada se yergue, a modo de añadido, un comedor acristalado, moderno y metálico que aporta un aspecto chic al Cuesta. Quinta sorpresa: al entrar vimos que el bar estaba a tope, en plan Guerra Mundial Z, con familias alteradas, desde los críos chillones hasta los abuelos nerviosos. Sexta sorpresa: la barra, las mesas y la cocina con la puerta entreabierta eran un bullir de trabajadores. Uh, menos mal que soy intelectual y no me asombro ante nada. Confiados nos acercamos a la barra, me acodé y pedí mesa para dos en alguno de los comedores. El Cuesta tiene al menos tres, aparte de las terrazas con bolera del exterior. ¿Tienen reserva?, preguntó la chica. No (glups). La morena consultó a un encargado flaco y con camisa muy chillona para mi gusto (que, ya saben, mi manga es muy ancha para estas prendas), y confirmó que...

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Una ruta especial de bares y pintxos dominical por el Casco Viejo de Bilbao

Una ruta de poteo por el Casco Viejo de Bilbao es lo más parecido en recorridos al Rayuela de Cortazar. Depende de tu estado de ánimo, de la gente con la que la pasees, del tiempo meteorológico, del tiempo cronológico, de si tomas vino o vas a zuritos. Como diría Mariano Primero de Eh!spaña: depende. El caso es que la ruta reflejada en este post es nuestra ruta de un domingo claro y luminoso, casi primaveral, de un Bilbao recién conquistado a la “normalidad” (sea la que sea, lo que usted quiera) y petado de turistas con lo que el paisaje y el paisanaje cambian y la experiencia es diferente. Otro depende. Potear es el caos, el azar y la vida tamizada por un interesante trasiego de alcohol que va generando una diferente percepción de las cosas y un aggiornamento humano. El poteo debiera ser contemplado como una de las vías para alcanzar el Nirvana, con un desprendimiento sutil de las asperezas cotidianas, de los anhelos. La ruta que pasamos a describir comienza en las escaleras de la añorada estación de la Naja, y desde allí, tras irnos  de naja, perdón por el chiste facil, nos desplazamos a una de las calles más desconocidas por propios y extraños: próxima parada calle Esperanza (a.k.a. Itxaropen kalea). Allí descubrimos a unos animosos jóvenes que, por aquello del marketing, comenzaron a poner docenas de gambas al imbatible precio de 2 euros. En el bar Cris, primera cerveza, ratito de tertulia al sol y, animados por la camarera que quiere rentabilizar al máximo su terraza,  levantada del culo del asiento y en marcha. Siguiente parada  es el Fez y Melilla, un clásico en la calle Iturribide. Son especialistas en pinchos morunos pero el domingo de nuestra visita nos quedamos con las ganas, por el éxito de público y el tapón y colapso en la atención. Echamos de menos al antiguo parrillero, un simpático magrebí enraizado y casta que podía despachar a enormes multitudes sin perder la sonrisa, la guasa y el...

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