El Churrasco (Bilbao). No sólo de moderneces se alimenta el treintañero bilbaíno

Oct 28, 13 El Churrasco (Bilbao). No sólo de moderneces se alimenta el treintañero bilbaíno

Publicado por en Bilbao, Bizkaia, Destacado, Euskadi

(+13 rating, 3 votes)Cargando... Teníamos pendiente una cena con nuestros amigos Diana e Íñigo desde julio. Pero entre vacaciones de unos y otros, y viajes laborales al otro lado del mundo, no habíamos podido coincidir hasta el pasado sábado. Nos propusieron para la velada ir al restaurante El Churrasco, en Bilbao La Vieja, esa zona que tan poco frecuento y que, visto lo visto, tiene aún mucho que ofrecerme. Pues resulta que El Churrasco es un sitio de Bilbao de toda la vida, y yo sin saberlo. Como prueba, los cuadros que lucen orgullosas sus paredes con autógrafos y dedicatorias de un buen número de “celebrities” que por allí han pasado a través de los años. Desconozco la fecha de inauguración del local, pero dados los looks de las fotos, se abriría, como pronto, allá por los 80. El comedor, un tanto viejuno, estaba a rebosar. Y no precisamente de gente mayor, como yo esperaba. Los clientes eran más bien jóvenes (buena señal, pensé). Una encantadora camarera nos llevó a nuestra mesa y nos contó todo lo que ese día tenían fuera de carta. Pintaba genial, la verdad. Nos decantamos por los siguientes entrantes: jamón ibérico, ensalada de salmón marinado y queso de cabra, falsa lasaña de pisto y anchoas, y almejas a la marinera. Del jamón, sólo puedo hablar de la pinta y del olor: la pinta, muy buena; el olor, gloria bendita. Y el sabor, por lo que dijeron los afortunados que se comieron mi parte, entre un 8 y un 9. La ensalada de salmón, correcta y sabrosa, sin nada que resaltar. La falsa lasaña, que realmente era una lustrosa tostada de pan rectangular, cubierta de una generosa capa de pisto y, sobre ésta, anchoas en vinagre, resultó abundante y rica a partes iguales. Y, por último, las almejas: no supe calcular cuantos kilos tenía el plato pero, vamos, que era una animalada que sólo costaba 10 euros. ¡Un regalo! Y, además, aunque un poquito saladas, bien ricas con su salsa marinera para mojar...

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Restaurante Baserri Maitea (Forua). Nos enamoró

(+15 rating, 3 votes)Cargando... Somos gente enamoradiza, qué le vamos a hacer. Yo, particularmente, me enamoro a diario, siempre de la misma (I’m a one woman man) y desde hace 24 años. Así que caí en la tentación planteada bajo el epígrafe “Menú San Valentín 2012” por el Baserri Maitea, reputado restaurante regentado por Juan Antonio Zaldua, antaño suplente de Iribar en la portería del Athletic y ahora maestro de la brasa. Seis platos, postre, vino, agua y café por 45 euros (IVA incluido), un ejemplo de excelente relación calidad/precio que hizo que también me enamorase un poco de ese querido caserío. Llegamos a Forua, subimos por el estrecho y empinado camino que conducía al restaurante, agradecimos no cruzarnos con ningún otro vehículo en el ultimo tramo y, tras sacar alguna foto desde el mismo parking, abrimos bien los ojos nada mas franquear su portón de madera. El comedor principal es precioso, cuenta con una gran chimenea para caldear el ambiente, altísimas paredes de piedra, viejas vigas de madera y decoración rústica a base de ristras de ajos, cebollas, pimientos choriceros,  mazorcas, lecheras… Un marco estupendo, y rural, para una comida igualmente estupenda, basada en el aroma y el sabor del buen genero como base de si reinterpretación de la tradición. Contemporáneo, sí, pero sin chorradas. Lo primero que llegó a la mesa fue el vino, una botella de Frontera, un tinto chileno a base de merlot que fue presentado por el atento sumiller como un caldo afrutado, en consonancia con la tradición del país americano, con gusto a cereza y un toque de cacao. Que fiera, ¿no? Bueno, eso de gusto a cereza y un toque de cacao era lo primero que se podía leer en la contraetiqueta… Más original que la presentación del vino resultó, por tanto, la primera propuesta sólida, un aperitivo consistente en tartaleta de carbón y marisco y croqueta de queso azul y setas. La primera desprendía aroma de brasa y escondía en su coraza negra un sabroso pedacito...

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