Tamarises (Getxo). Ambiente selecto con vistas a la bahía

Feb 03, 14 Tamarises (Getxo). Ambiente selecto con vistas a la bahía

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Elegante comedor de Tamarises (foto: Urko)

Elegante comedor de Tamarises (foto: Urko)

No me importa reconocer que no me puedo permitir ir a comer a la carta al Tamarises, el clásico restaurante burgués getxotarra anejo al hotel del mismo nombre. Lo comentamos en Don Manuel con su anterior gerencia, y ahora lo conducen los del Grupo Etxanobe. La nueva dirección ha empeorado la decoración de la terraza, donde sirven raciones chic y entresemana menús del día, y los jueves alubiadas, éstas a unos 20 euros con buen vino, entrantes y postre. El bar de la planta baja permanece parecido y quizá se vea ahora más claro. Pero, a lo que iba, estudiando la carta de la nueva andadura, con su más distinguida oferta ubicada en el piso superior con vistas a la playa de Ereaga y a la bahía del Abra, y más allá al puerto de Santurtzi, y aun más lejos al monte Serantes, sopesé que precios tan onerosos obligarían a un sobresfuerzo a mi bolsillo. Sin embargo, al final de la carta descubrí la solución: su menú degustación con seis platos, vino, agua y café, por 45 + IVA. Ups. Quise ir cuanto antes y suerte que tuve que mi esposa Susana nos invitó a mí, a mi hermana Nerea y a su pareja, Urko.

Gilda al modo de Tamarises (foto: Urko)

Gilda al modo de Tamarises (foto: Urko)

En la web del restaurante Tamarises indican esto: «Tipo de cocina: A la brasa, Tradicional Vasca, Marinera, Vegetariana, Mariscos, de Autor». (las mayúsculas son suyas); «Precio Medio: 40 € / persona» (será sin postre, sin IVA y sin bodega, claro); «Ambiente: Selecto, Cosmopolita, Negocios, Romántica, Familiar, Eventos» (pues seguramente tengan razón).

El menú degustación no se especifica en la carta ni en la web, pero telefoneamos al local y nos cantaron lo previsto para ese día. A mi esposa le gustó: ¡había canguro! Llegamos puntuales, a las tres, y estuvimos ese domingo comiendo plácidamente dos horas y pico en un comedor con sólo cuatro mesas ocupadas para 17 comensales. Algunos clientes hablaban alto (los guiris del corner), pero disfrutamos de las vistas a la playa con la lluvia tras las cristaleras mojadas por la lluvia de otoño en un cálido y amplio comedor en acogedores colores beige y blanco («muy elegantes», adjetivó Nerea), con mesas muy separadas, muchas redondas, y con buenas butacas de cuero blanco. En ese menú podíamos beber tinto crianza de Rioja o blanco de Rueda o txakoli, y pedimos éste, Itsasmendi, botellas que dejaron en cubitera gestionada por Urko. El servicio, atento y profesional, nos cambió los cubiertos hasta en ocho ocasiones (seis platos, aperitivos y café), nos trató de usted (aunque mi hermana les apeaba el tratamiento) y gozamos de lo que sigue:

Foie, impresionante, de Tamarises (foto: Urko)

Foie, impresionante, de Tamarises (foto: Urko)

1.- Aperitivos. Dos bocaditos elegantísimos y sin anunciar. Primero tragué la ‘gilda al modo del Tamarises’, servida en cuchara. Se trataba de una espuma verde de guindilla, aceite y un retal de anchoa, todo sabroso. Luego ingerí el (mini) cucurucho de queso fresco, idóneo, gustoso.

2.- Foie (23 € + IVA en carta, en una presentación similar). «Está que te mueres», sentenció mi hermana Nerea. «Impresionante», calibró Urko. Los cuatro trozos se sirvieron al centro, con pan de pasas y nueces, dulce de manzana y mantequilla para combinar, rebajar o lo que se prefiera. Riquísimo ese foie, suave a la par que hondo, de largo postgusto. El txakoli, vino blanco, joven y levemente ácido, le acompañaba de maravilla.

Ensalada de perdiz, en Tamarises (f: Urko)

Ensalada de perdiz, en Tamarises (f: Urko)

3.- Ensalada de perdiz (18 € + IVA en carta). El txakoli creció también con el fino escabeche. La perdiz estaba rica pero demasiado fría, aunque muy integrada en su ensaladita verde, con cubierta de calabacín. Muy pequeño el platito y sencillo, pero bien (y si la pillo de la carta sería cara, al menos para mi bolsillo).

4.- Vieira sobre crema de hongos y huevas de trucha. «Tengan cuidado con el plato, quema muchísimo», advirtió el camarero. La salsa estaba deliciosa («superior», la calificó Urko), y Susana, que no unta nunca, esta vez sí la untó con el pan de dos tipos que teníamos en cada plato (bollitos de chapata y pan blanco). La vieira era tan exquisita que manifesté: «La mejor vieira que he comido nunca». «Y yo también», convino Urko. «¿Mejor que la del Lasal de Santander?», preguntó Susana… Sí, está más natural. Ex-qui-si-ta. (Ah, pena que hayan cerrado Lasal; la crisis…).

Lomo de merluza sobre alga, en Tamarises (f: Urko)

Lomo de merluza sobre alga, en Tamarises (f: Urko)

5.- Lomo de merluza asada con wakame (21 € + IVA en carta). Olía que alimentaba y se compaginaba sin brusquedad la verde alga wakame con la suavísima y mantecosa merluza. Había una gota de calabaza adornando el plato y me la comí, por supuesto. A mi esposa Susana le tocaron dos lomitos y, como siempre dice que a ella la merluza ni fu ni fa, me imaginé comiendo yo el segundo de sus trozos, pero, qué chasco, ella consumió los dos… Grrrr.

6.- Canguro braseado con puré de boniato (22 € + IVA en carta). Mi hermana puso cara de prevención, entre el asco y la pena, imaginándose el canguro saltando por la pradera. Preguntó a qué sabía a la camarera (nos atendieron dos jóveznas y un veterano), y la chica respondió que a caza. No estoy de acuerdo. Más bien el canguro es como una ternera suavísima que al servírnosla poco hecha, por textura, se asemejó al magret de pato y a la vista recordó a las carrilleras, como parece en la foto que publicamos. Estaba un poco soso el macrópodo, aleguemos como única pega. No cambiamos de vino (tinto para la carne) y el txakoli euskal se abrió con la carne austral.

Canguro braseado, en Tamarises (foto: Urko)

Canguro braseado, en Tamarises (foto: Urko)

7.- Postre. Clásica tostada con helado (7 € + IVA en carta). «Si lo demás les ha gustado, ésto es espectacular», nos avanzó el camarero veterano, pero exageró. Mi porción no pareció explosiva y sí un tanto seca. La de Nerea saltaba a la vista que era la mejor de todas por jugosa. El helado sí estaba muy rico, me parece recordar que de vainilla. (Y a Susana, que rechaza siempre las tostadas, le ofrecieron una tarta de chocolate con helado de yogur; le gustó mucho y a mí me recordó al bizcocho.)

8.- Cafés. Incluidos en el menú. Susana uno con leche, que le gustó, yo un cortado que ni fu ni fa, y la culpa es mía por no pedirlo solo, pues el café es un acrónimo de caliente, amargo, fuerte y escaso. Se acompañaron con dulces: mazapanes sin más y curiosas trufas.

Torrija, en Tamarises (foto: Urko)

Torrija, en Tamarises (foto: Urko)

Nada más salir, tras dos horas y pico de plácida estancia en el comedor superior (en todos los sentidos), miré de nuevo la carta y confirmé que no me llegaba el dinero para comer a la carta: foie a 23 + IVA, vieiras a 24 + IVA, callos y morros y patas porcinas 19 + IVA (hum… debo hacer un esfuerzo para esto), rodaballo 26 + IVA, merluza frita 24 + IVA (la pidió un señor ese domingo y olía de muerte a tres metros). Al escribir estas líneas miro ahora la carta en la web y, si pido lo que me apetece, sería esto: para compartir, kokotxas de merluza rebozadas, a 25 + IVA, y almejas en salsa verde, a 32,00 € + IVA; mi esposa seguro que de segundo pide medallón de rape sobre cebolla roja caramelizada de Zalla, a 25,00 € + IVA; y yo, venga, solomillo a la brasa sobre hongos confitados, a 24,00 € + IVA. De postre, si no hay queso, como dicen ellos, ‘la quesada de siempre con su helado’, a 7,00 € + IVA. Calculo todo y me sale a 124,30 euros, sin beber nada. Que no, que no me llega a no ser que sea fiesta mayor. Y, mirando el dinero, hago otra simulación: sopa de pescado, a 16; más la casquería de callos y demás, por 19; son 35 más IVA, sin postre y con un vino a medias con un amigo… hum… igual me alcanza para una escapada…

(hasta ocho servicios de vajilla le dispusieron a Óscar Cubillo)

web de Tamarises

ver ubicación

Muelle de Ereaga, 4; 48992 Getxo (Bizkaia)

94 491 00 05

Aula de Cocina Tamarises

Las instalaciones del restaurante getxotarra asomado a la playa de Ereaga acoge en sus instalaciones el Aula de Cocina Tamarises. Cada mes se celebran allí encuentros en los que cocineros profesionales muestran, en tiempo real y de modo simultáneo, cómo elaborar diferentes recetas, sus técnicas y sus trucos. Los asistentes no meten mano, pero hacen cuantas preguntas desean y tienen oportunidad de probar todas las preparaciones. ¿El precio? 25€.

Yo tuve la suerte de estar presente, el pasado martes, en la sesión dedicada a la elaboración de un “menú para un invierno lento, frío y lluvioso”. Oficiaban Paul Ibarra, cerebro I+D del restaurante Etxanobe, y Javier Izarra, chef de Tamarises. Y fue un gusto, una experiencia amena, provechosa y sabrosa.

Bruschetta de ajo y romero (f: Cuchillo)

Bruschetta de ajo y romero (f: Cuchillo)

La cosa empezó con muy bien pie, pues el cóctel B52, que toma su nombre de los bombarderos que sembraron de napalm Vietnam y Camboya (también montaron un buen follón en Palomares, con bombas termonucleares Mark 28…) abrió paso en nuestro organismo con una atinada mezcla de Tía María, Baileys y Grand Marnier. Café, whisky y naranja, una tripleta ganadora. Y acto seguido se metió al horno la bruschetta de ajo y romero, un acompañamiento fantástico, un antipasti a base de pan en el que también interviene el aceite de oliva.

Tabbouleh de pollo (foto: Cuchillo)

Tabbouleh de pollo (foto: Cuchillo)

Después, a lo largo de dos horas, llegaron endivia asada en sartén, con jamón, nueces y emmental; tabbouleh de pollo de corral en escabeche; graten de calabaza integral; bacalao con costra; carrillera guisada y puré de patata con rábano picante; y terrina de manzanas y peras.

Fue una muestra de cocina de invierno que me dio pie a apuntar y recordar fundamentos de utilidad. Las mejores endivias, las menos amargas, las pequeñas y blancas. Para cocinar, pimienta blanca; la negra, mejor en crudo. La acidez ablanda la carne y genera saliva en boca, por lo que todo parece más jugoso con un chorro de limón, por ejemplo. La calabaza es anafrodisiaca, cuidado con ella. No vuelvo a dormir debajo de un nogal; las nueces desprenden cianuro y, en tal tesitura, provocan dolor de cabeza…

Yo que tú permanecería atento a su programación, que recientemente ha abordado la cocina asiática, la italiana, la vegetariana, los pescados… y ya prepara un hueco para el sushi. Arigato.

(es un alumno muy poco aplicado, Igor Cubillo)

DCF compatable JPEG ImgÓSCAR CUBILLO

Otro más de los licenciados en Ciencias Económicas que pueblan la nómina colaboradora de esta web. Cuando le da por ser comunicativo, manifiesta que publicó el mejor fanzine de rockabilly de España (el Good Rockin’, allá por los 80) y la mejor revista de blues de la Europa Continental (llamada ‘ritmo y blues’, editada de 1995 al 2000). Actualmente junta letras por dinero en el periódico El Correo, por comida en El Diario Vasco, por ego en Lo Que Coma Don Manuel y por contumacia en su propio blog, bautizado ‘Bilbao en Vivo’ y tratante, sobre todo, de conciertos en el Gran Bilbao, ese núcleo poblacional del que espera emigrar cuanto antes. Nunca ha hablado mucho. Hoy día, ni escucha. Hace años que ni lee. Pero de siempre lo que más le ha gustado es comer. Comer más que beber. Y también le agrada ir al cine porque piensa que ahí no hace nada y se está fresquito.

1 Comentario

  1. Al lado está el Igeretxe y sí comimos muy bien, Oscar.

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