Karabeleko. Reinserción y buenos alimentos

Sep 15, 16 Karabeleko. Reinserción y buenos alimentos

NOSÍ (+37 rating, 8 votes)
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Los recovecos de la mente humana son insondables, tan inescrutables como los caminos de Diosh, así que no me pregunten por qué sucedió. No vaya a liarme aún más. El caso es que la pasada semana tuve conocimiento, tras comparecencia parlamentaria de Robert Goodwill, Secretario de Estado para la Inmigración, de que las autoridades británicas van a levantar un muro de cuatro metros de altura (y un kilómetro de longitud) en Calais, Francia. Imaginen para qué: impedir con hormigón resbaladizo que inmigrantes y refugiados accedan al puerto de la ciudad tomada en 1347 por Eduardo III de Inglaterra, no vayan a terminar con sus huesos en la Gran Bretaña. El caso es que primero lo escuché en la radio matinal (luego lo leí en la prensa digital) y automáticamente me dije: “pues que las flores las compren, al menos, en Karabeleko”. Un simple paño no sirve para limpiar conciencias, pero ayuda a mirar para otro lado sin que te reconozcan. Y siempre se podrá alegar una finalidad social para mitigar el daño moral y maquillar la imagen pública.

Lo digo a cuento de que Karabeleko es una finca experimental de agricultura ecológica asentada en Hernani, en la húmeda ribera del río Urumea, un huerto terapéutico que persigue la rehabilitación psicosocial y la reinserción de personas en riesgo de exclusión social (presidiarios, afectados por enfermedad mental…). Para ello cuenta con dos hectáreas y media de terreno en exterior, otros 1.200 metros cuadrados de invernadero y destina 640 más a tienda. Entre 30 y 35 personas acuden regularmente a trabajar allí (existe incluso lista de espera) y su vocación es la autosuficiencia, apoyada en tres pilares: ingresos que procura el grupo de consumo existente; ventas a restaurantes (Botanika Kafe, Kokotxa, Aitzgorri, Casa Urola, Ezkurra, Te Done, Ni Neu…); y la referida ‘ecotienda’, donde despachan plantel hortícola, plantas culinarias, ornamentales y aromáticas, hortalizas, semillas, frutales, abonos, insumos y herramientas.

Cosas así venden en la tienda de Karabeleko (fotos: CuchilloI

Cosas así venden en la tienda de Karabeleko (fotos: CuchilloI

Este texto y las imágenes que lo acompañan pretenden, no más, constituir un sonoro aplauso a una asociación sin ánimo de lucro que compagina producción de hortalizas con labor experimental, ofrece cursos de agricultura ecológica y desde hace un año ha abierto sus puertas a visitas guiadas (“no queremos que sea un gueto”). Cualquiera que se apunte puede ver con sus propios ojos la gran variedad de productos que cultivan, muchos exóticos plantados con intención de observar su adaptación al suelo y el clima autóctonos; una forma de promover la diversidad varietal mermada en las últimas décadas. En sus instalaciones uno camina entre shisho, ruibarbo, pepino armenio, pepino blanco parisino, perifollo, albahaca genovesa, berenjena gabón, capuchinas, pimientos y calabazas de Gernika, tomates, puerros, brotes, flores silvestres…

Trabajadores en las instalaciones de Karabeleko (foto: Cuchillo)

Trabajadores en las instalaciones de Karabeleko (foto: Cuchillo)

“Analizamos el comportamiento de las diferentes especies y variedades hortícolas y de otros productos para poder asesorar a los productores ecológicos de la vertiente cantábrica”, aseguran sus impulsores, que también trabajan para recuperar variedades tradicionales. Un tema: la caracterización de los distintos tipos de compost. Una cuestión: ¿es viable el cultivo de crucíferas entre febrero y junio en la cornisa cantábrica?

Karabeleko se creó en 2014 a partir de la unión de esfuerzos de Agifes (Asociación Guipuzcoana de Familiares y Personas con Enfermedad Mental), Blasenea (empresa familiar de viveros ecológicos) y Kimu Bat (jardinería y paisajismo). Echando un ojo a su actividad y a sus redes de contactos aparecen también los nombres de, por ejemplo, Biolur (Asociación para el Fomento de la Agricultura Ecológica en Gipuzkoa), Eneek (Consejo de Agricultura y Alimentación Ecológica de Euskadi) y Aranzadi, Sociedad de Ciencias con la que diseña un proyecto de pozo de control de anfibios. Cuánta buena gente junta, ¿verdad? Como en La Jungla de Calais.

(Igor Cubillo)

Karabeleko

karabeleko.org

Portu Auzoa, 34; 20120 Hernani (Gipuzkoa)

943 55 75 24

info@karabeleko.org

Se respira calma en las instalaciones de Karabeleko (foto: Cuchillo)

Se respira calma en las instalaciones de Karabeleko (foto: Cuchillo)

Distintos vistazos a las instalaciones de Karabeleko (fotos: Cuchillo)

Distintos vistazos a las instalaciones de Karabeleko (fotos: Cuchillo)

Cuate, en Karabeleko hay tomate (fotos: Cuchillo)

Cuate, en Karabeleko hay tomate (fotos: Cuchillo)

Distintos colores salpican el manto verde de Karabeleko (fotos: Cuchillo)

Distintos colores salpican el manto verde de Karabeleko (fotos: Cuchillo)

Aperos, maquinaria y frutos del trabajo en Karabeleko (fotos: Cuchillo)

Aperos, maquinaria y frutos del trabajo en Karabeleko (fotos: Cuchillo)

Todo listo para repartir la producción de Karabeleko (fotos: Cuchillo)

Todo listo para repartir la producción de Karabeleko (fotos: Cuchillo)

Recién plantado. Finca Karabeleko. Ribera del Urumea. Hernani (foto: Cuchillo)

Recién plantado. Finca Karabeleko. Ribera del Urumea. Hernani (foto: Cuchillo)

IGOR CUBILLO

Periodista especializado en música, ocio y cultura, incluida la gastronomía. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). En el medio de la vía, en el medio de la vida, si hay suerte, tal vez. Hace las cosas innecesariamente bien y, puestos a hablar, colabora con Radio Euskadi (‘La Ruta Slow’), dirige Lo Que Coma Don Manuel, aún escribe de música en Kmon y la buena gente de eldiario.es cuenta con sus textos coquinarios en distintas ediciones locales.

Vagabundo con cartel, ha pasado la mayor parte de su existencia en el suroeste de Londres, donde hace más de 20 años empezó a teclear, en una Olivetti Studio 54 azul, artículos para El País, Ruta 66, Efe Eme, Ritmo & Blues, Harlem R&R ‘Zine, Bilbao Eskultural, Getxo A Mano (GEYC), Den Dena Magazine, euskadinet y alguna otra trinchera.

Como los Gallo Corneja, es de una familia con fundamento que no perdonaría la cena aunque sonaran las trompetas del juicio final, si es que no han sonado ya.

Ah, tiene perfil en Facebook y en Twitter (@igorcubillo), pero no hace #FollowBack ni #FF. Se le resisten ciertas palabras y acciones con efe. Él sabrá por qué…

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