El Rincón de Carlos (Bilbao). Menú del día de categoría

May 04, 17 El Rincón de Carlos (Bilbao). Menú del día de categoría

Resulta paradójico. Lapido me sitúa esta mañana en algún lugar entre la realidad y el sueño, cual sonámbulo en noche de tormenta; así, doy sorbos al café entre senderos nebulosos, errores a modo de amuleto y la promesa de que iremos muy lejos de aquí, donde se unen las líneas paralelas, nada menos. Luego cojo el Metro y León de Aranoa provoca que me pase tres estaciones, sumergido como estoy en 113 historias que procuran adentrarse en los espacios inexplorados de la fantasía: la oscuridad bajo la cama de un niño, una puerta entornada al final del pasillo luminoso de nuestra adolescencia, o el último pliegue de la falda de Andrea. Allí estoy varado a diario, donde termina el saber y empieza la imaginación, por eso, y he aquí la paradoja, necesito chutes de realidad que me recuerden dónde piso, preciso toques de atención y cables que me aten a tierra, a mi tierra, a esa patria que es mi infancia. Por esa razón, cuando voy a un restaurante no pido la pastilla roja de Morfeo, la que permite conocer hasta dónde llega la madriguera de conejos; tampoco el upelkuchen que agigantaba a Alicia; lo que busco con ahínco es despertar y abrir ese cofre de aromas y sabores familiares que me recuerdan dónde estoy, que acreditan que contamos con una tradición y una cultura gastronómica maravillosas. Un tesoro que no sólo custodian los refectorios de postín y que cabe exigir también a quienes viven de un menú del día cada vez más vilipendiado, más desnaturalizado, más inconsistente, más ajeno. Por eso me siento a gusto en El Rincón de Carlos.

Carlos Unibaso (foto: Cuchillo)

Carlos Unibaso (foto: Cuchillo)

Carlos es Carlos Unibaso, quien desde hace tres años da allí continuación, entre banderas de El Palio de Siena, a una carrera hostelera forjada durante cuatro décadas en la añorada Casa Vasca. Afable y diligente, él comanda desde la sala un restaurante de acceso recóndito, ubicado de hecho en un patio interior estupendamente acondicionado, especializado en menú del día con mucho fuste y buen precio (13,20€), de ese que llamamos casero. En mi primera visita me tentaron alcachofas rellenas e hígado a la plancha, pero finalmente debuté con lo siguiente: garbanzos con hongos, conejo al tomillo y un soberbio arroz con leche. Cocina sin chorradas, regada con rioja crianza, en un despacho que ya se me antojó una joyita en pleno centro de Bilbao, junto a la Plaza Bizkaia, al pie de Apartamentos Santiago, pero independiente de ellos.

Regresaré bien pronto para ratificar la primera impresión, que es realmente grata, me dije. Y no tardé en volver para comprobar que cada vez que un bilbaino come en una franquicia de tres al cuarto, en lugar de hacerlo en un restorán como El Rincón de Carlos, se mueren un querubín en el cielo y una poetisa en la tierra. La casa de Unibaso se instaló ese día en mi top de los menús del día de la capital vizcaína con su derroche de cocina reconocible, con raíces, buen gusto y pasión, en los fogones y en la sala. En esa ocasión la fórmula diaria incluía ricas lentejas y unas vainas que en mi mesa juzgaron de excelentes, amén de conejo bien sabroso y tierno, una merluza fresca a la plancha ciertamente manjarosa, y ese arroz con leche digno de envidia sana. Y, ojo, que la elección no era sencilla, pues también cantaron verdel a la espalda, lomo de dorada a la bilbaína…

Merluza y conejo, improvisado mar y montaña en El Rincón de Carlos (foto: Cuchillo)

Merluza y conejo, improvisado mar y montaña en El Rincón de Carlos (foto: Cuchillo)

En otras ocasiones se ha servido arroz con verduras y calamar, crema de legumbres con picatostes, patatas a la riojana, coliflor con refrito de pimentón, bacalao a la vizcaína, dorada y corvina a la plancha, mero con refrito, lomo a la riojana, costilla asada… Con todo ello, y pese a que el cuidado de su talludita clientela anima a cocinar con poca sal, El Rincón de Carlos es para mí un imprescindible y para muchos un gran desconocido, por su escondida ubicación, sobre un garaje y bajo el referido bloque de apartamentos. Todo un oasis, qué carajo, por sencillez y honestidad.

(Igor Cubillo _ @igorcubillo)

web de El Rincón de Carlos

ver ubicación

Licenciado Poza, 12; 48011 Bilbao (Bizkaia)

639 620 552

reservas@rincondecarlos.com

Lentejas del menú del día de El Rincón de Carlos (foto: Cuchillo)

Lentejas del menú del día de El Rincón de Carlos (foto: Cuchillo)

Conejo, plato del menú del día de El Rincón de Carlos (foto: Cuchillo)

Conejo, plato del menú del día de El Rincón de Carlos (foto: Cuchillo)

Arroz con leche, soberbio en El Rincón de Carlos (foto: Cuchillo)

Arroz con leche, soberbio en El Rincón de Carlos (foto: Cuchillo)

Detalles varios de El Rincón de Carlos (fotos: Cuchillo)

Detalles varios de El Rincón de Carlos (fotos: Cuchillo)

 

Garbanzos con hongos, del menú del día de El Rincón de Carlos (foto: Cuchillo)

Garbanzos con hongos, del menú del día de El Rincón de Carlos (foto: Cuchillo)

Carlos Unibaso, en los tiempos de Casa Vasca.

Carlos Unibaso, en los tiempos de Casa Vasca.

Pasa sin miedo, allí al fondo está el Rincón de Carlos (foto: Cuchillo)

Pasa sin miedo, allí al fondo está el Rincón de Carlos (foto: Cuchillo)

IGOR CUBILLO

Periodista especializado en gastronomía y música. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Se dobla pero no se rompe, hace las cosas innecesariamente bien y, puestos a hablar, colabora con Radio Euskadi (‘La Ruta Slow’), dirige Lo Que Coma Don Manuel, aún escribe de música en Kmon y de comida en Gastronosfera y Ondojan, y la buena gente de eldiario.es cuenta con sus textos coquinarios en distintas ediciones.

Vagabundo con cartel, ha pasado la mayor parte de su existencia en el suroeste de Londres, donde hace casi 30 años empezó a teclear, en una Olivetti Studio 54 azul, artículos para El País, Ruta 66, Efe Eme, Ritmo & Blues, Harlem R&R ‘Zine, Bilbao Eskultural, Getxo A Mano (GEYC), DSS2016, Den Dena Magazine, euskadinet, ApuestasFree y alguna otra trinchera.

Como los Gallo Corneja, es de una familia con fundamento que no perdonaría la cena aunque sonaran las trompetas del juicio final, si es que no han sonado ya. Y si es por él, seguiréis teniendo noticias de este hombre al que le gusta ver llover, vestirse con traje oscuro y contar historias de comida, amor y muerte que nadie puede entender.

Ah, tiene perfil en Facebook, en Twitter (@igorcubillo) y en Instagram (igor_cubillo), pero no hace #FollowBack ni #FF. Se le resisten ciertas palabras y acciones con efe. Él sabrá por qué…

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