Preguntas sin aliñar: JULIA DE CASTRO (De la Puríssima)

La actriz y cantante abulense Julia de Castro es el cuerpo y la voz de ese volcán de cuplé sicalíptico llamado De la Puríssima. En esta entrevista hablamos con ella de gastronomía, música y actuación.

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Restaurante Siboney (Arévalo). Cuando el cochinillo se convierte en obra de arte

Poco imagina el viajero despistado lo que le espera al penetrar en el asador Siboney de Arévalo, en tierras abulenses y en pleno corazón de Castilla. En principio cree estar en un museo, rodeado de las rancias paredes de un palacete colonial, adornado de columnas neoclásicas, cabezas de budas, cuadros de mérito, esculturas, lámparas… Y no anda descaminado porque, sin duda, este lugar de exótico nombre ya merecería la visita solo por contemplar su interior, pero en poco tiempo comprobará que, en efecto, aquí abundan las obras de arte, aunque lleven el nombre de cochinillo, lechazo, bacalao o… el mejor jamón del mundo. El artista que hace posible esto es Javier Rodríguez, Premio Nacional de Gastronomía 2010 con plato de oro, Medalla de oro al mérito profesional, establecimiento recomendado por la Asociación Hosteleros de Europa y Fundación Cocineros Bocuse Rotellers y decenas de premios más tras de sí, aunque a él no le gusta alardear de ello. Le molesta, eso sí, que las autoridades de su pueblo no le hayan dado las gracias nunca por la labor de difusión que hace de su cocina y de su entorno. Javier Rodríguez, que hace poco rindió homenaje póstumo a su entrañable amigo Santi Santamaría, que acaba de recibir un premio en Córdoba junto a su también amigo Paco Roncero y que se codea con sus colegas Ferran Adrià, Karlos Arguiñano, Carme Ruscalleda o Martín Berasategui, hace una cocina bastante diferenciada de la de estos otros maestros, aunque no rechaza las técnicas de vanguardia. Pero su auténtica especialidad se basa solo, y nada menos, que en la mejor calidad del producto y en una elaboración meticulosa y lenta en horno de leña. Pocos artificios, escaso diseño, nada de química. Para el cochinillo, (“nunca tostón, yo solo hago cochinillos”, dice un poco enfadado), elige animales sacrificados a los 19 días, ni uno más ni uno menos, de cerdo blanco y criado con la leche materna. Agua, sal, una cazuela de barro y el tiempo justo al horno es...

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Hostal-Restaurante El Mesón de las Chuletas (Ramacastañas). Glamour cero

Ávila. Subiendo a Gredos desde el Sur. Justo antes de que la moto acometiera el asombroso puerto del Pico, que serpentea alrededor de la aún más asombrosa calzada romana, se encuentra Ramacastañas. Nombre castizo donde los haya. Aconsejados por un amable y maduro gasolinero, especie ya extinta en las grandes autovías de la modernidad, accedimos al Hostal Restaurante El Mesón de las Chuletas. Sin concesiones a la imaginación, como ven, pero, por si el nombre no resultase suficientemente descriptivo, el slogan lo explica: “Especialidad en Ternera fina de Ávila y Cordero Lechal” (nótese lo de ternera fina). Mantel de toda la vida, pan de barra, familias de la zona, viajeros, carta fotocopiada hace tanto que vive ya repegada al plástico que la protege… ¿Y la ternera? Pues a la parrilla, cortada al feo estilo de esa tierra, que piensa en la carne y no en el plato, con el resultado que cabe esperar: excepcional, tierna, sabrosa, en su punto. Tanto que la primera impresión de que uno no podrá con todo se desvanece en cuanto se empieza, y pronto descubre uno el plato limpio. Otro tanto con las chuletas de cordero, feas y excepcionales. Con los dos primeros y sin vino (jamás en carretera), 15 euros por barba. Volveremos. (Carlos Gorostiza Orbañanos) ver ubicación Camino el Águila, 1; 05418 Ramacastañas (Ávila) 920 37 08...

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