Bienvenidos al Restaurante Barbarin (Donostia)

Este estilizado cocinero tocado con bigote, cual delantero 80’s de la Real Sociedad, recibe a cuantos caminan por la donostiarra calle Del Puerto y deciden acercarse al Restaurante Barbarin. Nosotros lo hicimos en plena Aste Nagusia, de ahí que en su paellera figure un papel con los menús confeccionados para la ocasión por un negocio cuyo propietario presume en Internet de ofrecer “la más selecta cocina tradicional vasca en un entorno inmejorable”. Ahí es nada… * Lo Que Coma Don Manuel coloca en la sección Bienvenidos aquellos muñecos, carteles y dibujos que, con cierta gracia, nos dan la bienvenida a restaurantes, bares, bistrós, tabernas, chigres, sidrerías y demás locales hosteleros que tanto nos gusta visitar. Esperamos sus aportaciones, queridos lectores * Igor CubilloPeriodista y gastrónomo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Tras firmar durante 15 años en el diario El País, entre 1997 y el ERE de 2012, Igor Cubillo ha logrado reinventarse y en la actualidad dirige la web Lo que Coma Don Manuel y el foro BBVA Bilbao Food Capital, es responsable de la programación gastronómica de Bay of Biscay Festival y escribe de comida y más cuestiones en las publicaciones Guía Repsol, 7 Caníbales, Gastronosfera y Kmon. Asimismo, es responsable de Comunicación de Ja! Bilbao, Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor. Vagabundo con cartel, se dobla pero no se rompe, hace las cosas innecesariamente bien y ya han transcurrido casi 30 años desde que empezó a teclear, en una Olivetti Studio 54 azul, artículos para Ruta 66, Efe Eme, Ritmo & Blues, Harlem R&R ‘Zine, Bilbao Eskultural, Getxo A Mano (GEYC), DSS2016, Den Dena Magazine, euskadinet, ApuestasFree, eldiario.es, BI-FM y alguna otra trinchera. Además, durante dos años colaboró con un programa de Radio Euskadi. Como los Gallo Corneja, Igor es de una familia con fundamento que no perdonaría la cena aunque sonaran las trompetas del juicio final, si es que no han sonado ya. Sostiene que la gastronomía es el nuevo rock and roll y, si depende de él, seguiréis teniendo...

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Bar Restaurante Baste (Bilbao). Rústico sin rubor

Hace años visité con mis primos este restaurante popular del Casco Viejo bilbaíno y comí mucho y bien. Además está muy cerca del bar Muga, el templo roquero bilbaíno. El comedor del Baste se halla al fondo de la barra del bar, barra que Pato y yo frecuentamos en fiestas de Bilbao, donde maridamos sus célebres mejillones rellenos con crianza de Rioja, y sus exuberantes huevos cocidos y langostino con verdejo de Rueda… El comedor carece de ventanas y lo embarga una atmósfera rústica: techo de cestería entrecruzada, vigas de madera, grueso gotelé verde en las paredes, otra pared de piedra barnizada, cuadros costumbristas en relieve de chistularis y demás, colgadores de forja, suelo de terrazo añejo y de batalla… Para sentirse como en casa, vamos (lo digo sin ironía). Se puede papear a la carta pero en el Baste ofrecen un competitivo menú para un mínimo cuatro personas. Con tres colegas reservé un domingo. La experiencia y satisfacción fue similar al día con los primos. Llegamos los amigos, entramos y la mesa estaba preparada, con algunas raciones ya servidas y esperándonos. Faltaban las bebidas: agua Sierra de Cazorla helada, Voll Damm de caña para Topo, y el vino, media botella por comensal, tinto Edulis, crianza 2006, de Bodegas Altanza, en Fuenmayor. 18 meses en barrica, aroma genial a vainilla y pase suave. Hicimos justicia al picoteo y yo lo disfruté más pensando que eran pinchitos de los bares (ya ven: siempre evadiéndome). Compartimos cuatro espárragos tiernos, sin hilos, gruesos y sabrosos, guarnecidos con mayonesa y tiras de zanahoria; luego ensaladilla rusa rústica con gruesos pedazos de patata, poca mahonesa y trozos de bonito en escabeche (escabechado en exceso para Gabi; a La Txurri le habría encantado); después ataqué los ibéricos, dispuestos cual minirración en un platito con jamón sabroso empero su pinta, salchichón muy bueno y grasiento, chorizo contundente y como Dios manda (a Carlos no le gustó, pero es que desde que va al yoga se le nota muy raro) y lomo seco...

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