Kokotxa (Donostia). Punto y sabor; nos ha ganado

Dic 18, 12 Kokotxa (Donostia). Punto y sabor; nos ha ganado

Publicado por en Estrellas Michelin, Gipuzkoa

Merece mucho la pena dejarse caer por el Kokotxa, aunque otros cocineros resulten más mediáticos o inviertan más en la promoción de sus restaurantes.

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Bar Restaurante Buenavista (Donostia). De bravas, calamares y otros misterios

(+6 rating, 2 votes)Cargando... Tenía un compañero de clase que era único asignando motes. Cualquier excusa, parecidos razonables, dotes o actitudes, todo valía para empaquetar un alias que, confieso, tenía su gracia. Desde Ventosillos a C3PO, pasando por Betty Missiego, Holakaixo y demás… Son sólo algunos de los que recuerdo, y la verdad es que nunca me confesó si a mi me había caído renombre similar. Sólo me decía que “lo hacía desde el cariño”. Mejor no saber. Y esto viene a cuento porque hace un par de semanas, descubrí el significado de un alias que llevaba años escuchando y utilizando, pero sin conocer realmente a qué respondía. Sucedió cuando acudimos al Buenavista, un bar-restaurante ubicado en la subida al barrio de Igueldo, en Donostia-San Sebastián, a disfrutar del aperitivo en su agradable terraza con vistas al Cantábrico. Es éste, desde siempre, uno de mis lugares favoritos para dejarse caer en las mañanas de domingo. Y tampoco es que tenga nada especial. Bueno, sí, su agradable terraza tipo patio, que se llena en cuanto sale el sol. Visitado por todo tipo de generaciones, lo recuerdo especialmente cuando, saliendo de un examen mañanero, nos citábamos alrededor de sus mesas para ahogar las penas; que con sidra todo se ve de otra manera. Como manda la tradición, acompañábamos el líquido elemento con unas raciones de bravas y rabas. Volviendo al domingo en cuestión, llegamos y en la barra, Angelito (a punto de jubilarse y todavía le llaman así) y El Paisa. Extrañamente simpáticos y excesivamente amables para lo que me tienen acostumbrados, saludaron con cierta efusividad. ¿Es a mi? Va a ser que no. Nos acompañaba mi padre, y él, asiduo de este lugar, era el motivo de las amplias sonrisas. Ciertamente, no se dirigían al resto de los presentes, ni pretendían agradar con cucamonas a las niñas. En la misma barra demandamos dos de txakoli (escanciado, muy guipuzcoano), un crianza “del más vendido”, una de agua, Kas de naranja, batido de chocolate y una ración...

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