Igeldo / Mariñela (San Sebastián). La burbuja donostiarra

Ago 26, 13 Igeldo / Mariñela (San Sebastián). La burbuja donostiarra

Publicado por en Destacado, Euskadi, Gipuzkoa

Restaurante Igeldo, restaurante Mariñela; tanto monta, monta tanto. Ambos negocios comparten espacio en el puerto donostiarra, sus toldos conviven, uno junto al otro, en el mismo soportal, a la altura del número 15 del antiguo muelle de pescadores. Uno llama para reservar mesa al Mariñela, le sientan en el Igeldo, le alcanzan una carta del Mariñela y (tachán) el ticket lo encabeza el nombre “Rte. Igeldo Jatetxea”. Es uno solo, vamos, y vive ajeno a la monumental crisis que azota al ciudadano peninsular desde hace, al menos, un lustro. La burbuja inmobiliaria ya estalló, afortunadamente, y ahora son los hosteleros quienes se las tienen que ingeniar para seguir ganando dinero pese a que éste escasea en los bolsillos de sus vecinos. La burbuja gastronómica también se desinfla y hasta los chefs más reputados diversifican y se embarcan en aventuras prêt-à-porter como gastrobares, despachos de tapas de autor, cursos y talleres… El único lugar de este planeta ajeno a tal realidad parece ser San Sebastián, donde aún hoy es posible pagar 40€ por tres anillas de calamar rebozadas, un puñado de ensalada, una docena de sardinas y arroz con leche. El turista accidental y el flujo constante de franceses con renta per cápita superior mantienen intacta la burbuja donostiarra, donde siguen empeñados en cobrarnos por encima de sus calidades, y de sus capacidades. Y, dado que hace años que borramos las fronteras, parece que al ciudadano no le queda otra que resignarse al atropello. ¿Les parece una exageración el caso de las sardinas a 40€? Pues está basado en hechos reales, concretamente en una cena celebrada allí, en el restaurante Igeldo – Mariñela, a principios de agosto. Tres parejas pedimos una ración de calamares, cinco de ensalada mixta, seis docenas de sardinas, cinco postres y algo de beber, y la cuenta ascendió nada menos que a 240,90 euros. Aurrera mutilak, aurrera Gipuzkoa… A ver, a mi plin, que soy de Bilbao, y a mi amigo Oier también (dejó 5€ de propina, aunque la factura ya incluía 7,04€...

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Restaurante Betixu (Iurreta). Casi mejor la música que la comida

Abr 29, 13 Restaurante Betixu (Iurreta). Casi mejor la música que la comida

Publicado por en Bizkaia, Euskadi

Euskal Telebista estrenó la semana pasada ‘Txoriene‘, un programa de cocina cuya selección de invitados me gusta, de antemano, porque no insiste en los michelines de turno. Estos ya cuentan con publicidad suficiente y, si no te toca antes la Lotería o renuncias a comer el resto de la quincena, no hay quien reserve mesa en la mayoría de sus comedores. Sin conocer el criterio que ha guiado la referida selección de cocineros, me gusta pensar que gracias al espacio podré descubrir un par de restoranes más que interesantes. Con dicha esperanza me planté en Iurreta, reservé mesa en Betixu y probé su menú del día de entresemana, que la coyuntura económica mundial no está para mayores dispendios. La satisfacción fue de más a menos. Cuando llamé por teléfono, la atención fue muy buena, bien atenta (como corresponde a una adecuada atención, de ahí el nombre), agradable, eficaz, simpática incluso. Acepté comer en el porche, pensando que disfrutaría de impresionantes vistas sobre Durango, pero lo único que vi fue una pequeña campa y la cerca que la bordea. Sin problema, mejor ese horizonte verde que la ristra de tubos de escape de las terrazas urbanas. Al ojear las diferentes cartas, observé que disponen de una de picoteo, diseñada precisamente para la terraza, y varios menús: Pollo (19,10 euros), Costilla (19,60), Paella (22), Cordero (28,10), Chuleta (35,75), Degustación (44,45), Fin de Semana (27,50), Comuniones (50,40 a 68). Como he adelantado, opté por el menú del día, que ya es suficientemente carillo. Dos platos, postre, pan y agua, por 18 euros. 20,20 euros si se riega con vino de año. Y 22,30 euros si se escoge crianza de Rioja. Arca de Noé, un tempranillo de San Asensio que entra muy fácil, por cierto. Para empezar, había que escoger entre ensalada ilustrada de ventresca; ensalada de pasta con salsa de yogur; pasta fresca a la carbonara de setas; y verduritas a la parrilla con huevo poche. Me decanté por esto último, un pisto en toda regla, con gruesos trozos de calabacín, cebolla, berenjena, zanahoria, pimiento...

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