Sidrería El Bodegón (Llanes). Una tasca casta

Llanes mola tanto que pienso seriamente irme a vivir ahí. Le falta una playa larga y en condiciones de fácil acceso, pero todo lo demás me seduce: el paisaje verde del fondo, cierta sensación de aislamiento, los vericuetos urbanos que nunca dejan de sorprenderte, los diferentes ambientes (marinero, medieval, modernuqui… y el paseo San Pedro), los paisanos y hasta las manadas de turistas invasivas en el estío. No me hace gracia la peatonalización que resta personalidad a la villa asturiana, pero sí las nuevas vinotecas que desagradan a mi hermano Igor. Me gustan porque la oferta de líquidos se amplía y no te limitas a las sidrerías. Para papear, en Llanes prima el menú del día, el pienso turístico. El de mejor recuerdo lo degusté un invierno, en el Hotel Sablón. La mayoría suelen ser de batalla, con vinos indignantes. Otra opción culinaria es la de las raciones de las sidrerías, siempre más caras. Raciones hemos picado en muchos locales, desde el entrañable y avejentado Matute hasta el macarril y en semisótano Galeón. Pero nuestra sidrería favorita ahora es El Bodegón, garito estrecho con dos entradas, una a la calle Mayor y otra a la plaza de la Magdalena, ésta generalmente atestada de gente contenta y con mucho visitante madrileño. Sus camareros andan prestos, el suelo tiene serrín, las columnas son de madera y las paredes de piedra y están adornadas con yugos de bueyes y demás. En tal tasca casta hemos abrevado a menudo con sidra a raudales y reforzado el estómago con raciones diversas. En barra hemos flipado con la calidad, frescura y buena fritura de sus raciones de parrochas (sardinas pequeñas) y bocartes (anchoas; ahora las ofrecen a 7,5 en la carta), exquisitas y para chuparte los dedos pues se comen con las manos; el chorizo a la sidra también está por encima de la media de Llanes (jugoso, contundente y sabroso, a 3 euros); y el cabrales es para quitarse el sombrero (6,5). Adolescentes nerviosas La última vez que gozamos...

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Los Piratas del sablón. Llanes. Marisco hasta jartarse

Estos fríos días de enero la actividad se ralentiza en la naturaleza. En LLanes, por la denostada estacionalidad, cierran algunos bares y restaurantes. Es el caso de Los piratas del Sablón, un curioso vivero de marisco, junto a la playa del mismo nombre y el puerto. Habrá que esperar un poco, hasta finales de febrero para probar sus especialidades que consisten básicamente en marisco en su punto de cocción y marisco a la parrilla. Los que acudáis a este sitio no esperéis velas y violines. Es sitio recio y sin lujos. Comerás al lado de la piscina en la que los centollos y bogavantes esperan su turno de ser scarificados y comerás bien. Con una excelente calidad precio, por cierto. Sus especialidades son las mariscadas, con dos modalidades: una más económica y otra cercana a los 96 euros. Nosotros siempre nos decidimos por la más barata (en la foto) y no porque estemos en crisis o porque seamos de la cofradía de la virgen del puño. La comanda es más que suficiente para dos personas y si eres de estómago sencillo,  pueden comer sin problemas tres comensales aunque en el menú marque que el encargo es para dos. Y es que, con medio kilo de percebes, media docena de ostras, langostinos, navajas, centollo preparado y  bogavante a la plancha poco más queda por decir.  Si te quedas con hambre puedes encargar marisco para llevar y también tienen rotundos postres caseros. Silveiro, el patrón, es un gran anfitrión y en verano abre también un fantástico chringuito en Andrín (que será motivo de otro post) A la salida, en un cartel, te despide un sosias de Johnny Depp con una langosta en cada mano y solo queda dar un paseo hasta los Cubos de la Memoria de Ibarrola para coincidir en que si no es el paraíso, una noche de marisco, sidra y mar en Llanes, se le parece mucho. Dirección: La Moría Código Postal: 33500 – Localidad : Llanes (Asturias) Teléfono: 985 40 01 69...

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