D.O. Bilbao (Bilbao). Picoteo de luxe & menú diario

Nov 07, 13 D.O. Bilbao (Bilbao). Picoteo de luxe & menú diario

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Penne a la boloñesa, en D.O. Bilbao (foto: La Reina)

Penne a la boloñesa, en D.O. Bilbao (foto: La Reina)

La primera vez que entré en el D.O. Bilbao iba en buena compañía: con mi querida Amaia, La Reina de la Movida. Tomamos un aperitivo con cava, creo que marca Privée, que le encantó. Chic, divertido, entre dulce y amargo, a la par que efervescente era ese cava, como La Reina. A ambos nos gustó el local y a mí su clientela entrada en años y burguesa. Así, cuando el promotor José Ángel Serrano convocó a parte de la prensa bilbaína en el mismo local para presentar el 21º Musiketan, me alegré. Estas comidas de prensa suelen estar llenas de fallos, por eso no las solemos contar en Don Manuel. Aparte de que, si te invitan, no es cuestión de ser desagradecidos.

Sin embargo, ese almuerzo profesional en D.O. Bilbao estuvo muy bien. Los periodistas de ambos sexos salieron contentos y lo regamos con agua (no recuerdo la marca) y vino Cerro Añón, rioja crianza 2010, aparente y últimamente más demandado gracias a unos premios prestigiosos que le concedieron. Es un caldo siempre irregular, entre lo normal y lo estupendo, y esto comimos, con todos los platos servidos al centro de la mesa alargada:

Anchoas con pimientos, en D.O. Bilbao (foto: Igor Cubillo)

Anchoas con pimientos, en D.O. Bilbao (foto: Igor Cubillo)

1/ Surtido de ibéricos, con lomo tierno y rústico, salchichón cojonudo, chorizo potente y jamón agradable; todos iban bien con el vino y con el buen pan.

2/ Anchoas con pimientos verdes del país, una gozada, quizá el culmen de la comida, con pimientos suaves y carnosos montados sobre anchoas plancheadas, finas, blancas y sabrosas; el vino creció sobremanera, yo unté la salsilla explosiva y, al verme, muchos periodistas me emularon rompiendo el protocolo; algunos dijeron que estaban poco hechas las suyas, pero las de los dos platos que caté por mi lado estaban soberbias y alegraban.

3/ Chipirones encebollados, enanos y muy ricos, al punto los cefalópodos, con bastante aceite el conjunto dijo una profesora de la UPV, lo cual llena más y puede empalagar; no le faltaba razón, pero aun óleos estaban muy buenos.

4/ Carrillera de ibérico, de pura ternura se deshacían en la boca las hebras de carne mojadas con rica salsa y escoltadas por patatas fritas servidas en plato aparte; el vino Cerro Añón también creció con las carrilleras, vive Dios.

5/ Canutillos de chocolate y nata, al centro, para asirlos con la mano, aparentes, diminutos y riquitos, pero no tanto como los apabullantes del restaurante Amelibia de Laguardia.

Canutillos, en D.O. Bilbao (foto: Igor Cubillo)

Canutillos, en D.O. Bilbao (foto: Igor Cubillo)

Ese día me tomé un café que estaba bueno y todos salimos encantados, lo cual no es normal en estas reuniones periodísticas. En la entrada del D.O. Bilbao me fijé que, entresemana, sirven menús del día, a 15+IVA, y que ese martes había de segundo plato lengua. “Volveré”, me dije nada más aprehenderlo. Sabía que repetiría y una buena opción era con La Reina, que mora en un castillo cercano a esa zona. Con ella acudí por tercera vez al D.O. Bilbao otro martes y el miércoles, el día después, en la cola del Arriaga antes de ver a Ara Malikian & Kepa Junkera, me preguntó Pato qué tal, le informé básicamente y sentenció: «¿un menú a 16,50 por macarrones y pollo? Eso es un timo a la puta cara». Jo, qué graciosos son mis amigos. Y eso que no le informé a Pato (alias Mr. Duck) de los dos grandes fallos de la visita: nos sirvieron los platos más de media hora después de sentarnos (aunque me daba igual, pues sí nos trajeron el vino y delante yo tenía a La Reina, rubísima y con la melena ahuecada de recién pasado el secador) y, segundo fallo, el encargado nos preguntó si queríamos copas para el agua, respondimos que sí, claro, y no las trajo y yo incluso bebí a morro, lo digo en serio (le reclamé las copas una vez, pero igual no me oyó y pasé del tema). Un tercer fallo sería que en el menú del día se ofrecían tres platos por tanda en el menú y se les agotaron un primero y un segundo, pero no ofrecieron otra cosa. Y un cuarto fallo es que, cuando nos fuimos y me despedí, el encargado no respondió, seguramente sabedor de que no dejábamos propina (nunca lo hago). Pero no todo fue malo: cuando por fin trajo el primer plato, le dije gracias y me respondió: «De nada, caballero».

Pollo al ajillo, en D.O. Bilbao (f: La Reina)

Pollo al ajillo, en D.O. Bilbao (f: La Reina)

El caso es que reservé por teléfono y ahí llegamos ese martes. El comedor estaba lleno de oficinistas de ambos sexos. Amaia analizó el espacio y comentó que se imponía el diseño agradable y acogedor, «como un salón de casa», con madera, ladrillo, alacenas y tal (luego ella diría que estaba mejor el diseño que la comida). Mientras charlábamos, libábamos el vino, crianza riojano, Vereda del Río 2009, de Fonzaleche, con fea etiqueta y mucha madera al principio que fue diluyéndose hasta la nada según cursaba el almuerzo. Ese día de primero había pastel de berenjena (se agotó y lástima, ya que le apetecía a La Reina y tenía buena pinta en otras mesas); crema vegetal, que tomé yo (sabrosísima y satisfaciente, con sabor a nata, espesor, contundencia y profundidad); y penne a la boloñesa que le incité a pedir a ella por criticar más platos en Don Manuel (soso pero rico estaba, traía mucha cantidad pero de prosaico no pasaba; «esto es lo que he dejado hecho en casa», se lamentó con razón Amaia). De segundo, se había acabado la dorada y pedimos yo redondo en salsa con verduritas (muy soso, con verduras aparentes pero la misma sensación prosaica) y mi acompañante pollo al ajillo (fenomenal, supertierno, ultrasápido y en cantidad). De postre había tarta de cuajada, que comí en dos tiempos porque me sentía muy lleno (también nos ofrecieron helado fuera del menú). No tomamos café y al de hora y media pasadita, tras abonar a pachas los 33 euros por los dos menús, abandonamos el campamento pensando en que podía haber estado bastante mejor. Yo, si me invitan, vuelvo contento al D.O. Bilbao. Y si en el menú ponen lengua o patas de cerdo o así, repito hasta por mi cuenta, ¿qué pasa?

(le complace que le llamen ‘caballero’, a Óscar Cubillo)

web de D.O. Bilbao

ver ubicación

Rodríguez Arias, 52; 48013 Bilbao (Bizkaia)

94 607 78 13

 

DCF compatable JPEG ImgÓSCAR CUBILLO

Otro más de los licenciados en Ciencias Económicas que pueblan la nómina colaboradora de esta web. Cuando le da por ser comunicativo, manifiesta que publicó el mejor fanzine de rockabilly de España (el Good Rockin’, allá por los 80) y la mejor revista de blues de la Europa Continental (llamada ‘ritmo y blues’, editada de 1995 al 2000). Actualmente junta letras por dinero en el periódico El Correo, por comida en El Diario Vasco, por ego en Lo Que Coma Don Manuel y por contumacia en su propio blog, bautizado ‘Bilbao en Vivo’ y tratante, sobre todo, de conciertos en el Gran Bilbao, ese núcleo poblacional del que espera emigrar cuanto antes. Nunca ha hablado mucho. Hoy día, ni escucha. Hace años que ni lee. Pero de siempre lo que más le ha gustado es comer. Comer más que beber. Y también le agrada ir al cine porque piensa que ahí no hace nada y se está fresquito.

2 Comentarios

  1. Lentos, comida común con nombre pomposo, mala calidad y para un menudo del dia caro. No vuelvo y haré la campaña q se merecen.

  2. Decirte que este restaurante empezó muy bien, con una cocina espectacular, pero ha caido tanto, que hemos pasado de ir a menudo a no volver. Saludos.

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