Jose María (Segovia). Viva el rey (el del cochinillo)

Ene 27, 16 Jose María (Segovia). Viva el rey (el del cochinillo)

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El restaurante de José María Ruiz Benito, exponente de la cocina de producto, es uno de los mejores lugares del mundo para degustar cochinillo. Regarlo con vino Pago de Carraovejas, también de su propiedad, es todo un ejemplo de armonía.

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Casa Zaca (La Granja de San Ildefonso). Los guisos de Antonia Cornejo

Nov 13, 15 Casa Zaca (La Granja de San Ildefonso). Los guisos de Antonia Cornejo

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Es la de Antonia comida contundente, pegada a tierra, a lo que tiene al alcance de su mano, y también a la tradición, a nuestro hipocampo. Sus preparaciones desprenden calor y aromas que estimulan la memoria, el recuerdo entrañable y emotivo de esos platos que se comían en familia, con los mayores de la casa. Digamos que es cocina de verdad.

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José María (Segovia). Acueducto y cochinillo

Nov 04, 13 José María (Segovia). Acueducto y cochinillo

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(+30 rating, 6 votes)Cargando… Por asociación de ideas, Segovia equivale a acueducto y cochinillo. El acueducto ya lo conocía, pero el cochinillo… ¡Ay, el cochinillo! En sus calles abundan los restaurantes y los mesones que ofrecen en sus escaparates sus preciados manjares, principalmente judiones y el simpático gorrino. Por recomendaciones, tres excelentes lugares; el afamado Mesón de Cándido, El Duque y el no menos reconocido, y muy bien recomendado por nuestro amigo el Dandy, José María. Como pernoctamos en la ciudad preferida de Alfonso X el Sabio, pues reservamos mesa el sábado para el domingo a 13:45 horas. Nos presentamos tarde, a las 14:00 horas, y había cola con gente intentando comer sin reserva. Sin embargo, la respuesta era la misma: «a partir de las 15.30 horas, después del segundo turno». Como éramos los últimos de Filipinas, tuvimos que cruzar, por pasillos laberínticos, tres ó cuatro comedores enormes rebosados de parejas y familias enteras disfrutando encima de los platos. Los comedores son espacios singularmente decorados y con nombre propio (Reina Isabel, El Buen Yantar, Arcipreste de Hita, Biblioteca del Gourmet…). A nosotros nos tocó el denominado El Altar del Vino. Al fondo, junto a la pared, nos esperaba la última mesa libre con mantelería blanca y bordado del nombre del local, y en sus paredes cuadros firmados por los famosos. La Ro se sentó en el de Carlos Herrera y yo en el de Olé Olé, lo que dio rienda a mi excitación cochinil pensando en que las posaderas de Vicky Larraz o Marta Sánchez habían ocupado mi silla. Nos ofrecieron las cartas y al poco se presentaron para tomarnos las comandas. Como lo teníamos estudiado del día anterior, sólo dudamos en el tamaño de las raciones. Aclarado nuestro entuerto, pedimos la Perdiz de temporada estofada con setas de cardo y cebolletas (21´82€), para Ro, y Cochinillo asado (22´73€), para mí. Ni entrantes ni ná; si estamos a setas, estamos a setas, no estamos a Rolex. Durante la espera nos sirvieron una bola de mousse de queso, con confitura y...

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Restaurante José María (Segovia). No me atosigue, oíga

José María es posiblemente el restaurante segoviano más popular (que no barato) y el que cuenta con más adeptos a su cocina. Especialmente a su cochinillo, proveniente de criaderos del propio José María, quien además tiene tambiénsu propio vino, el afamado Pago de Carraovejas. En el restaurante se practica una cocina eminentemente tradicional con algunas incursiones medidas de creatividad o modernidad. Si nos atenemos exclusivamente a lo comido, se sale satisfecho. Sin embargo, ciertos condicionantes que rodean a la comida chocan frontalmente con lo que se supone un restaurante de nivel: al realizar la reserva al mediodía, te fijan la hora de llegada a las 13:30 horas (más tarde no reservan), puesto que se pretende que haya rotación de comensales y poder dar comidas en dos turnos. Ello condiciona bastante la jamada y determina que el ritmo de la cocina y el servicio, sin ser atosigante, sea muy rápido, hasta el punto que nos sacaron los primeros platos sin tener el vino en la mesa. Y recién sacado el postre ya estaban preguntando si querías café, a lo que ya tuve que responder con un gesto de solicitud de tranquilidad. Al margen de ello, ponderar el cochinillo, que responde plenamente a su fama y sale manjaroso y sabroso. También muy interesante el postre de raviolis crujientes de chocolate con helado, que consiste en una capa fina de hojaldre caliente en forma de lazo con relleno de chocolate en su centro. Las raciones son generosas y, así, la sopa castellana con pan candeal la sirven en un cuenco en el que casi te puedes bañar. Interesante también el foie de pato con sofrito de fresas y vinagreta de Modena. En resumen, merece la pena la visita, pero desde un punto de vista gastronómico es una verdadera pena que no se cree un ambiente más sosegado y tranquilo para el disfrute de los comensales. (casi se atosiga Dandy) Web del restaurante Ver ubicación Cronista Lecea, 11;  Segovia 921 461 111 / 921 466 017 Igor CubilloPeriodista...

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El Señorío De Sepúlveda (Sepúlveda). El típico mesón castellano

(+5 rating, 1 votes)Cargando… Con el regusto de una larga y muy recomendable excursión por las Hoces del Río Duratón, y de un pequeño paseo por la impresionante Sepúlveda, nos centramos en el turismo gastronómico. Después de recorrer la ciudad y de buscar un lugar adecuado, llegamos al Restaurante El Señorío de Sepúlveda, típico mesón castellano situado a unos 200 metros de la Plaza Mayor. El aroma a horno de leña invitaba a catar los productos de la tierra, y así hicimos. De entrante elegimos unas morcillas que, aunque no nos disgustaron, tampoco nos llamaron mucho la atención; para nuestro paladar tenían demasiada especia, pero eso va por gustos. Acompañamos la comida con un crianza de la zona, Ribera de Duero por supuesto; nos dejamos aconsejar y, la verdad, he de decir que acertamos. Como plato estrella, y estando en Segovia, no podíamos degustar otra receta que no fuera cordero asado, acompañado de una ensalada de la huerta, y resultó extraordinario. Quizás porque estaba tierno y jugoso, o debido al apetito canino, el caso es que cumplió sobradamente nuestras expectativas. Desde luego, es el plato estrella (el cordero) y a mi parecer sobran los entrantes, y hasta el postre. Este último pasó sin pena ni gloria pero, eso sí, la relación calidad-precio es muy buena. Y reconozco que, entre la comida, el calor de la chimenea y el vino, salimos contentos del establecimiento.  (Saboreado por Amaia)   Don...

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