Así se hace un jamón (olvida la poesía)

Cría, engorde, sacrificio, depilación, despiece, salado, postsalado, secado y bodega. Estos son los nueve pasos para fabricar un jamón ibérico.

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Restaurante Cáceres (Cáceres). Reinterpretando el producto típico

En nuestra última visita entramos con mal pie en Cáceres. Engañados por una falsa sensación de confort, nos sentamos en los sillones de mimbre de La Minerva Tapas & Restaurant, pagamos nada menos que 2,50 euros cada cerveza (como en Biarritz) y vimos cómo el camarero de pelo-pincho y aire autosuficiente (Néstor, le identificaba la cuenta) no nos mostraba la carta de vinos («están todos ricos», nos dijo con nulas cortesía y visión comercial, perdiendo así la segura venta de una botella o más botellas, y los correspondientes descorches) y, además, nos dejaba sin tapa. Cuchillo preguntó al marchar, «¿Por qué no nos ha sacado tapa a nosotros?». «Porque han salido más tarde, no sé…», respondió el pelo-pincho, sin aportar una justificación de fuste, ampliando así un repertorio de características entre las que se cuentan la falta de actitud y aptitud para la tarea, la ineficiencia y la lentitud. Genial. Así está la hostelería. Pero no estamos aquí para airear las miserias de La Minerva, aunque aprovechemos para hacerlo, porque el contraste experimentado incrementó la sensación de satisfacción en el cercano restaurante Cáceres. Este local, ubicado también en plena Plaza Mayor, rompe con el tópico del mesón de plaza de pueblo, que no deja de ser, la mayoría de las veces, un chiringuito de secano. Se distinguió por el trato cordial y eficiente de la camarera que nos atendió, en contraposición al colegueo no solicitado, ni deseado, que desprendían hace un año el «¿qué pasa family?» y el «venga family, ¡que se nos junta la cena con el desayuno!», que nos dedicaba un mesero en el Bar Restaurante Español de Plasencia (donde nos empujamos Torta del Casar gratinada al modo de la Vera y sartén de huevos rotos con torreznos y pimientos fritos; rollo dieta, ya ven). Y por la originalidad de las preparaciones, donde se aprecia el deseo de actualizar el recetario tradicional, el producto típico, poniendo énfasis en la presentación sin mermar el sabor. Un acierto. En el Cáceres probamos tapas a...

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Bienvenidos a Cervecería Restaurante El Pato (Cáceres)

Escogiendo una terraza para cenar en la Plaza Mayor de Cáceres, nos topamos con este enorme ánade-camarero. No es nada cool, en absoluto, y me atrevería a decir que precisa, al menos, un restyling, pero supongo que es un reclamo apropiado cuando tu cervecería se llama El Pato. Los niños se acercan y tal. Psseh. Será una buena idea, aunque he de reconocer que nosotros pasamos de largo… * Lo Que Coma Don Manuel coloca en la sección Bienvenidos aquellos muñecos, carteles y dibujos que, con cierta gracia, nos dan la bienvenida a restaurantes, bares, bistrós, tabernas, chigres, sidrerías y demás locales hosteleros que tanto nos gusta visitar. Esperamos sus aportaciones, queridos lectores * Igor CubilloPeriodista y gastrónomo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Tras firmar durante 15 años en el diario El País, entre 1997 y el ERE de 2012, Igor Cubillo ha logrado reinventarse y en la actualidad dirige la web Lo que Coma Don Manuel y el foro BBVA Bilbao Food Capital, es responsable de la programación gastronómica de Bay of Biscay Festival y escribe de comida y más cuestiones en las publicaciones Guía Repsol, 7 Caníbales, Gastronosfera, BI-FM y Kmon. Asimismo, es responsable de Comunicación de Ja! Bilbao, Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor. Vagabundo con cartel, se dobla pero no se rompe, hace las cosas innecesariamente bien y ya han transcurrido casi 30 años desde que empezó a teclear, en una Olivetti Studio 54 azul, artículos para Ruta 66, Efe Eme, Ritmo & Blues, Harlem R&R ‘Zine, Bilbao Eskultural, Getxo A Mano (GEYC), DSS2016, Den Dena Magazine, euskadinet, ApuestasFree y alguna otra trinchera. Además, durante dos años colaboró con un programa de Radio Euskadi. Como los Gallo Corneja, Igor es de una familia con fundamento que no perdonaría la cena aunque sonaran las trompetas del juicio final, si es que no han sonado ya. Sostiene que la gastronomía es el nuevo rock and roll y, si depende de él, seguiréis teniendo noticias de este hombre al que le gusta...

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Bar Joker Fusion (Monesterio). Historias sobre la tapa

De paso por tierras extremeñas, el hambre apretaba y no me apetecía demasiado el excesivo compañerismo que se vive en las áreas de servicio. Optamos entonces por abandonar la autovía y adentrarnos en algún pequeño pueblo en busca de ambiente más tradicional. Aparecimos casi de golpe en una rotonda con una especie de escultura que luego entendí simulaba una pata de jamón, y que nos recibía con un hermoso rótulo anunciando “Ciudad del jamón”. Toma ésa. Con este nombre, seguro que algo bueno encontraremos que llevarnos al buche, pensamos al unísono. Soy de las que compara y no me conformo con lo primero que se planta en mi camino, de modo que sugerí al conductor adentrarnos un poco más en el lugar (Monesterio) con la posibilidad de rectificar y volver sobre nuestros pasos a ese primer local que avistamos nada más llegar. Pero el calor badajocense se hacía notar y en el asiento de atrás empezaron las quejas y las protestas. Así que “mira que sitio más majo, tres mesas como terraza, un toldo muy apetecible y encima aparcamos en la puerta”. Panda de vagos. En dicho toldo rojo-pasión leo “Joker Fusion”. Creo que puse cara rara; yo, que buscaba tradición, hubiese preferido un Casa Manolo o similar. Debajo de esa inscripción, en tipografía más pequeña, un “50 montaditos y tapas”. Bueno, pues parece que la cosa mejora, pensé. Y allá que nos quedamos. Local limpio en su interior, la tele mantenía entretenidos a cuatro paisanos con el mismo número de cervezas. Despachando alegremente con ellos, y todos atentos al fútbol de la pantalla, un simpático personaje nos recibió al otro lado de la barra con marcado acento extremeño. Nos entregó la carta perfectamente plastificada y me la releí de arriba abajo, de derecha a izquierda, contando únicamente 36 tapas… ¿dónde están las 14 restantes? Demasiado tímida para preguntarlo, ahora lamento… Una vez decidido el almuerzo, volví a ojear el díptico en cuestión, por si aparecía esa docena y pico de ausentes, y en...

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