Pista: la hamburguesa de cabrales de Carpanta (Getxo)

Sep 26, 14 Pista: la hamburguesa de cabrales de Carpanta (Getxo)

Publicado por en Bizkaia, Destacado, Euskadi

El sabor intenso, profundo, del queso manda, pero el conjunto resulta armónico en esta hamburguesa con mucha historia. Especialmente con el dulzor y el crujiente de la cebolla, fría y levemente pochada.

leer más

Bar Xibero (Errenteria). Esas hamburguesas, algo tienen

May 07, 14 Bar Xibero (Errenteria). Esas hamburguesas, algo tienen

Publicado por en Destacado, Euskadi, Gipuzkoa

El personal de Xibero se afana en preparar a la vista hamburguesas, sandwiches, ensaladas, revueltos, un montón de bocatas con buena pinta y platos combinados.

leer más

Jungla del sábado noche

Si ya entre semana la calle Ledesma, en Bilbao, es punto de encuentro recomendado en cualquier guía, la noche del sábado se convierte en una especie de jungla en la que, como es sabido, tan sólo sobrevive el más fuerte. Uno pudiera pensar que la fauna autóctona de aquel lugar responde a los parámetros típicos del bilbainito/a de mediana edad y clase media que trata de aparentar algo más. Sin embargo, los burguesitos comparten noche con grunchetas, pijos, cuadrillas de poteo y gente sin calificación posible; eso sí, en una comunión perfecta que sólo es posible encontrar en las inmediaciones de los múltiples templos de Baco que, en forma de bares, tascas y figones, inundan nuestra villa. Pues bien, hete aquí que la pareja compuesta por quien escribe estas líneas y su mujer decidieron dar rienda suelta al caos y la locura acudiendo, en hora punta, a uno de los locales más concurridos del lugar: el Marimar (Calle Músico Ledesma nº7, Bilbao). En este bar, además de los bocatitas que junto con las más variadas tortillas de patatas se disponen a lo largo de toda la barra, se puede solicitar de la cocina las típicas patatas fritas con diferentes salsas, así como una carta de bocadillos que llevan por nombre diferentes calles de Bilbao. Abriéndonos paso como pudimos, llegamos a un espacio libre de unos dos metros cuadrados que juramos defender con nuestra vida. La gente no dejaba de pedir comandas y, como es obvio, la variedad de los bocatitas que ya estaban dispuestos en barra para autoservirse ya no era digna sino de ayudar, única y exclusivamente, como guía de referencia de las variedades que menos gustan al público. Por ello, en vez de ser consecuentes y asumir la derrota, decidimos quedarnos en aquel abarrotado espacio y cometer una de las mayores insensateces que podíamos haber perpetrado. En efecto, solicitamos del camarero la elaboración, en cocina, de un bocata de los que no había en barra, así como de unas patatas alioli. Craso...

leer más