Cafetería Florida (Bilbao). Un telegrama por su hamburguesa

Recientemente me dejé caer por la Cafetería Florida, uno de las despachos de comida rápida con mejor fama de Bilbao… STOP… el toldo anuncia platos combinados y sandwiches, pero a mi me habían hablado maravillas de sus burguers… STOP… fui con mi buen amigo Tsustas, y nos hicimos fuertes en un rincón del local, sentados en dos de los taburetes fijos que rodean la barra naranja y donde la clientela es distribuida, e incluso redistribuida, para hacer hueco a los nuevos comensales… STOP… allí cocinan a la vista de todos, con la plancha cerca del mostrador, para que veas qué se incluye en tu pedido y cómo se manipula… STOP… eso mola… STOP… pedimos dos hamburguesas completas, compuestas por carne de ternera, cebolla, tomate, lechuga, pepinillo y salsa americana … STOP… todo dentro de un bollo de pan de molde con pepitas de sésamo… STOP… eso no mola, preferimos el ‘pan pan’… STOP… la hamburguesa no estaba mal, y era curiosa la presentación de la cebolla, como rebozada y nada aceitosa, pero en absoluto era algo extraordinario, como correspondería a la mejor hamburguesería de la capital del mundo mundial… STOP… es más, ni siquiera la considero sobresaliente… STOP… en cuanto a la ración de patatas fritas, es enorme, sí, pero son congeladas… STOP… imperdonable… STOP… eso sí que no mola absolutamente nada… STOP… finalmente pagué 19,45 euros por dos hamburguesas (5,25 c/u), una ración de patatas (4,15) y dos carísimas cañas (2,40 c/u)… STOP… el condumio resultó saciante y no nos quedó espacio para uno de sus postres, entre los cuales ellos destacan como “plato estrella” las tortitas con nata y sirope… STOP… conclusión: las hamburguesas del Florida no están mal, pero quizá viven un poco de las rentas, de la buena prensa cosechada muchos años atrás, hace incluso 31 años, cuando el cocinero riojano Antonio Cuesta puso en marcha el negocio… STOP… entonces la competencia era escasa en la villa… STOP… ahora está al frente del negocio su hijo Iñigo Cuesta.. FULL STOP...

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