Mueble bar: Citadelle se pone guapa

Nov 11, 13 Mueble bar: Citadelle se pone guapa

Publicado por en Destacado, Mueble Bar

(+34 rating, 7 votes)Cargando... Mucho se ha escrito previamente sobre la importancia de la vestimenta. Que si con ella pretendemos proyectar nuestro ideal, siendo un elemento que nos identifica y refleja cómo nos gustaría que nos vieran los demás. Que si es posible hacer una historiografía de la indumentaria paralela a la de la arquitectura. Que si mira qué guapa está Olivia Newton John en ‘Grease‘, cuando por fin se enfunda en cuero negro y pisa la colilla con sus tacones de vértigo. Que si mira cómo cambia el cuento cuando Julia Roberts exprime la Visa en ‘Pretty woman‘. Que si esto. Que si lo otro. O sea, que a todos nos gusta lucir bien, dar buena imagen, ver con agrado lo que refleja el espejo cuando nos situamos frente a él; y Citadelle no es una excepción. La ginebra francesa ha renovado su look adaptando el tamaño de la botella, ahora más baja, pensando en su almacenaje y exposición; incorporando relieves que facilitan el manejo y las acrobacias a los bartenders; y rediseñando su etiqueta. En ésta aparecen ahora colores cobrizos y destacan la imagen de un alambique y alusiones a los 18 botánicos que, aparte de las imprescindibles bayas de enebro, infusionan durante 72 horas para aportar carácter a la bebida de Cognac Ferrand. Aunque sus responsables aseguran que “uno de los ingredientes más importantes es el tiempo”. La poesía y la paciencia intervienen también, por tanto, en la elaboración de esta London dry gin artesanal (44% vol.) cuya receta se remonta a 1775, cuando la Destilería Real producía una ginebra excelente en la ciudadela (citadelle) de Dunkerque. De ahí su nombre. Se destila durante 12 horas en alambiques de cognac (es fruto de cuatro destilaciones) y utilizando la llama directa, no la destilación a vapor, que terminó imponiéndose tras la Revolución Industrial. Recientemente fui testigo de una recreación casera de su destilación en pot-still de cobre, me tomé un gintonic suave de Citadelle classic (bueno, dos) y apuré un dedal de...

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Ostras o caracoles (Gastrocine). El ambiguo sabor de la sexualidad en la comida de los moluscos

(+10 rating, 2 votes)Cargando... Ayer, en un magnifico post, como siempre, políticamente incorrecto, Óscar Cubillo, mostraba sin tapujos su preferencia por los caracoles. Uno, siempre ambiguo y dado al goce con calzón quitado, no puede con este simpático, carnudo y cornudo animalito. He visto demasiados caracoles por las esquinas, las aceras, los badenes, alimentándose de las comidas más variopintas para que les tenga mucho cariño. Son babosos, se arrastran por el suelo y meterse ese cuerpecillo de resonancias fálicas en la boca resulta demasiado para mi maltratada sexualidad. Me imagino que el primer riojano o francés que, allá en la prehistoria, cocinó un caracol tuvo que estar pasando un hambre del carajo de la vela. En el cine comer caracoles sólo le queda bonito a Julia Roberts en la escena de Pretty Woman, y eso porque no consigue comer uno solo y se le escapan volando el resto, como etéreas mariposas por el aire. En cualquier caso, una pena, hubiera estado MUY bien ver a Julia metiéndose un caracol en esa boca que más que boca es un buzón del servicio postal. Por otro lado, si hay algo en lo que un machote no pueda evitar amplias resonancias sexuales en la comida es en el placer de la ostra. Abrir la concha, que siempre se resiste, como buena concha, echar limón, ver los movimientos del bicho y con una ligera inclinación de cabeza meterse el contenido en la boca, sorber con ruido y pasar la carne temblorosa de un lado a otro de la boca y tragar. Oh sí, sí, siiiiii, tragar y tragar. Hemos hecho locuras comiendo ostras, hemos comido ostras como si no hubiera un mañana, nos hemos intoxicado, hemos vomitado y… bueno, dejémoslo ahí. Pero el criminal siempre vuelve a la escena del crimen. [youtube=http://www.youtube.com/watch?v=MFMpS9VYW7s] Este es un post dedicado a la gastronomía y el cine, y el “momento ostras Vs caracoles” es, sin duda, la escena de Spartacus, el film de Kubrick que cuenta con un magnífico guión de Dalton...

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Portobello Star. Notting Hill. (Londres). Porkie, pork pie, nuestro rey

(+10 rating, 2 votes)Cargando... Antes que Notting Hill se pusiera de moda por los amoríos cinematográficos de Julia  Roberts y Hugh Grant, la larga calle de Portobello ya estaba en las guías de los turistas que visitan Londres. En este mercadillo cuyo nombre completo es Portobello Road Market, se comenzó a vender fruta en puestos callejeros en el siglo XIX y luego se convirtió, a partir de los años 60 del pasado siglo, en una inmensa galería de anticuarios en la que, como se cuenta en la película mencionada,  se venden antigüedades reales y otras que no lo son tanto. Ahora la masiva popularización de la zona ha vuelto a reconvertir aquello que ya conocimos en los años 80 (¡ay!, la nostalgia, qué bella es y cómo matiza los recuerdos). Una época punkie y canalla, el territorio de nuestra juventud más desatada (que ya es decir). Ahora es una zona de venta de baratijas, collares, camisetas y fast food. No obstante, el conocedor cosmopolita (sin ir más lejos usted amigo/a lector/a) también podrá acudir a bellas galerías de arte, a contemplar en directo el trabajo de escultores en sus ateliers o a visitar emergentes boutiques en las que lo mismo uno puede comprarse un kilt escocés completo que una chistera y olisquear sitios de comidas para hacer un alto y continuar con un extenuante día de shopping. Como Portobello es un ser vivo en constante evolución, no me cabe duda que la próxima vez que acudamos será otra cosa, habrá otras tiendas o esos peculiares cockneys londinenses serán los hijos de los que ahora vocean sus mercancías. Si hablamos de comida, y por aquello de sus reminiscencias de mercado de comidas, los sábados también encontraremos  primorosos puestos de verduras, carne, quesos o incluso pescados.  Allí se pueden comer spanish churros, frankfurts especiados de tamaño XXL y otras propuestas exóticas, orgánicas, ecológicas e incluso comestibles. Y, como somos partidarios de la gente maja y profesional, entre tantas llamadas al hedonismo nos quedamos esta vez con la...

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