Sukam. (Getxo) Razones para perderse por Las Arenas

(+5 rating, 1 votes)Cargando... Qué bellos son los días indolentes en los que, mientras el resto de la Humanidad se dedica a sus quehaceres, uno puedo tomarse el día libre y hacer exactamente lo que quiera. Uno de esos días me conjuré con mi colega Cuchillo para disfrutar de la sobreabundancia de tiempo mientras el resto de la basca se escondían en las oficinas. Así que, en ruta turística, un día de marzo, monté en el tren de cercanías que RENFE conserva en la margen izquierda de la ría del Nervión. Un tren con mucho mérito y que debiera ser incluido en los folletos promocionales que reparten a los que visitan Basqueland. En un viaje de media hora descubres toda la arqueología industrial de lo que fueron Altos Hornos, y barrios obreros y zonas mineras y de lo que ahora quieren que sea algo diferente pero que no acaba de ser nada o mucho (reinventarse llaman a esa figura los modernos). Y se ve la Ría, y se observan a los nuevos vascos que son los que mayoritariamente utilizan este transporte. Que quizás sea deficitario porque la gente prefiere ir rápida en el metro, aunque se vaya a oscuras y rápido hacia ninguna parte. El caso es que la cita era en el Puente Colgante, declarado Patrimonio de la Humanidad y como no estaba muy claro en que margen del puente se había quedado la ley de Murphy hizo que esperará al simpático co-worker en la que no era. Tome el puente, subí en la barquilla y allí, la ví. Era rubia, alta (últimamente todas son Muy altas, o quizás sea que yo me he quedado pequeño, vaya usted a saber) y llevaba una Nikon D90 gastada y usada. Su mochila la imaginé repleta de objetivos (vitales y ópticos). Cambiamos una mirada, y eso es mucho cambiar para los tiempos que corren. Esperó y siguió mirando(me). Y yo me quedé a medio camino con el tan socorrido “Can I Help you?” en la boca. Siempre me he imaginado como precursor de una ONG...

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La Chuleta Sin Espina (Bilbao). Lo servido no satisface lo pagado

Con el euro nos la metieron doblada. No sé cual es el origen de tal expresión, pero el lenguaje coloquial lo domino un poco y sé que viene a cuento. Recuerdo que nos dijeron que la nueva moneda no iba a traer un alza de los precios, y ha resultado una mentira de campeonato, o al menos un pronóstico erróneo. Por lo que hoy compras un piso sin ascensor en mi deteriorado barrio, en 1998 adquirías un rancho. Entonces con 5.000 pesetas en el bolsillo eras el rey del bugalú, y hoy rara es la comida que no sale por más de 10.000. Por comensal. ¿Comemos el doble mejor? Ni de palo (ya les advertí de que manejo el lenguaje coloquial). El enésimo ejemplo de desembolso exagerado lo viví recientemente en La Chuleta Sin Espina, un lugar de reciente asentamiento junto a la ría del Nervión, cerca de la deslizante pasarela Zubizuri ideada por Santiago Calatrava. Pese a que en su web se anuncia como un templo de “cocina tradicional vasca para todos los bolsillos (…) ya que La Chuleta Sin Espina podemos degustar tanto un excepcional besugo como saborear unas sabrosas sardinas”. Todo con el sello de Carlos Juarrero, que es quien comanda los fogones. De partida, la entrada es diferente. No negaré que el diseño de fachada es original, que tiene gracia su logotipo, y nada más entrar te encuentras con una exhibición del genero, una iniciativa agradecida mas no espectacular. El interiorismo también es acertado, pero el servicio no es ninguna maravilla. Y el referido género tampoco parece la repanocha. Nosotros pedimos almejas, presentadas sobre gran lago de aceite y con quizá demasiado ajo. Nada sobresaliente, como se presupone a una ración tasada en 24 euros, creo recordar, cuando justo superaba la docena de unidades. Ahí añoré las enormes almejas que comí en el Kate Zaharra, un restaurante mucho mejor que esta Chuleta y, sorprendentemente, poco más caro. Luego solicitamos una intrascendente ración de pulpo y la inevitable chuleta, que estaba...

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Restaurante Frentealagua (Bilbao). No entusiasma

Frentealgua es un local situado entre el Palacio Euskalduna y el Museo Guggenheim, en la nueva y bella zona de Bilbao que discurre paralela a la ría. Se trata de uno de los escasos sitios de Bilbao en el que, cuando el tiempo acompaña, se puede jamar al aire libre en su terraza, de cuyas mesas algunas se encuentran “frentealgua” del Nervión. Sin duda alguna, aquí radica el atractivo del negocio, dado que su cocina, sin ser digna de la condena a los infiernos y con algunos momentos de lucidez, no entusiasma ni satisface plenamente.  Con motivo de nuestra visita , degustamos un Arroz marinera (15€) en el que, sin estar mal, el conjunto adolecía de cierta insapidez. Los Tagliatelle con gambas (12€), francamente mal, tanto en concepto como en ejecución. La pasta, pasada de cocción, las gambas, congeladas y carentes de calidad alguna, y todo el conjunto rematado con un aporte excesivo e innecesario de pimienta. De segundo, Carrilleras (14€), irregulares, con algunos trozos sabrosos y otros no tanto, y Solomillo Rossini (21€), correcto pero con cierta falta de fuerza y sabor.  El servicio, simpático, aun cuando hubo el detalle desconcertante y carente de la más mínima profesionalidad de traernos, la camarera que nos puso la mesa, los tenedores agarrados con la mano por las puas. Cómo está el servicio, Gracita. (Dandy)  web del restaurante ver ubicación Muelle de Evaristo Churruca 1; 48001 Bilbao (Bizkaia) 94 439 86 60 dicky del hoyoPeriodista, especializado en nuevas tecnologías de la información, redes sociales, relaciones públicas, gabinetes de comunicación, Internet y vídeo. Licenciado en Periodismo por la Universidad del País Vasco. Máster en Mecanización de la Información promovido por la Unión Europea. Curso estudios de Filología Inglesa. Formación en multimedia, diseño web y gestión de empresas. Idiomas español, inglés y euskera. Colaborador de blogs de temática variada. Pertenezco a la Junta Directiva de la Asociación de Periodistas Vascos y a la Asociación Internacional de Escritores de HTML. Experiencia Radio Euskadi: redactor de informativos y director del programa especializado en nuevas...

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