Pista: Ormazabal Etxea (Donostia), reducto de autenticidad

Mar 15, 16 Pista: Ormazabal Etxea (Donostia), reducto de autenticidad

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Cuando caigo en Donostia me gusta dejarme pastorear por colegas como Mikel Otto (Gastrolover), pues lejos de pretender impresionarme con espumas y lámparas de diseño, conoce mis gustos y me lleva a sitios como Ormazabal Etxea, un reducto de autenticidad, una parada habitual del gran Mikel Laboa, una excepción en la única calle que sobrevivió al incendio del 31 de Agosto de 1813. Las tropas portuguesas e inglesas, bajo el mando del general sir Thomas Graham, no la calcinaron porque sus casas servían de acomodo a los mandos ingleses, mientras el ejército francés esperaba la derrota definitiva arremolinado en el castillo de La Mota, en la cima de Urgull. Hoy esa calle, a pie de monte, es imán de turistas en Lo Viejo, y la mayoría de los hostieleros (sic) se encargan de tomarse cumplida venganza poética y dan su merecido al nuevo ‘invasor’ con abultados tickets.

“San Sebastián ya no existe… ¡Desgraciada ciudad! ¡Honor de Guipúzcoa! Tú que habías dado tantas pruebas de tu constancia, que mirabas a los ingleses como tus liberadores, ¡cómo ibas a creer que te iban a destruir las mismas manos que debían romper tus cadenas!”. Así concluye el Manifiesto del Cabildo de San Sebastián fechado el 16 de enero de 1814, según recoge el libro ‘Pólvora, plata y boleros. Memorias de embajadas, saqueos y pasatiempos relatados por testigos y combatientes de la Guerra de la Independiencia. 1808-1814’, firmado por Leopoldo Stampa Piñeiro.

Un vistazo al interior de Ormazabal Etxea (foto: Cuchillo)

Un vistazo al interior de Ormazabal Etxea (foto: Cuchillo)

Pero volvamos a Ormazabal Etxea, pues poco queda ya por contar de esas agitadas jornadas de asesinatos, rapiña, violaciones, ultrajes, detonaciones, llamaradas y cenizas. Habrá quien abra la puerta, observe la decoración y el paisanaje, y se dé la vuelta, pues el interiorismo no es su punto fuerte. No parece un bar cool, lleno de hipsters, ni el mejor lugar para tirarse la tarde con la tablet enchufada al wifi. Pero ni falta que hace. Allí prima la austeridad, sí, pero el atractivo está precisamente en ese ambiente ‘de antes’, en el sustrato tradicional y en los pintxos, bocatas y raciones que salen de esa cocina pilotada por Arantxa Ormazabal, hija de Pedro Ormazabal y Milagros Muruamendiaraz, fundadores del negocio allá por 1952. Tortilla de bacalao, carrillera al vino tinto, merluza rellena, bacalao encebollado, morcilla de Ormaiztegi, morros de ternera, croquetas de espinacas, txipirones en su tinta…

Ojo, no es un bar especialmente barato, en ese aspecto no se ha detenido el tiempo (entonces sería una auténtica joya), pero mola acodarse en su barra, sobre todo entre semana, releer la letra de ‘Txoria txori’ (Hegoak ebaki banizkio / neria izango zen / ez zuen aldegingo…), picar algo, tomarse un vino de año y escuchar de boca de Joaquín (aka Joakin / Jokin), hermano de Arantxa, que allí mismo, en ese local, se elaboraba Kas, el refresco…

(Igor Cubillo)

Ormazabal Etxea

Calle 31 de Agosto, 22; Donostia

686 633 025

Ensaladilla rusa, en Ormazabal Etxea (foto: Cuchillo)

Ensaladilla rusa, en Ormazabal Etxea (foto: Cuchillo)

Pincho de tortilla de bacalao, en Ormazabal Etxea (foto: Cuchillo)

Pincho de tortilla de bacalao, en Ormazabal Etxea (foto: Cuchillo)

Mikel Laboa, cliente habitual en vida, aún canta entre las botellas de Ormazabal Etxea (foto: Cuchillo)

Mikel Laboa, cliente habitual en vida, aún canta entre las botellas de Ormazabal Etxea (foto: Cuchillo)

Bacalao encebollado, en Ormazabal Etxea (foto: Cuchillo)

Bacalao encebollado, en Ormazabal Etxea (foto: Cuchillo)

Carrillera al vino tinto, en Ormazabal Etxea (foto: Cuchillo)

Carrillera al vino tinto, en Ormazabal Etxea (foto: Cuchillo)

Pizarra que resume la oferta y los precios de Ormazabal Etxea (foto: Cuchillo)

Pizarra que resume la oferta y los precios de Ormazabal Etxea (foto: Cuchillo)

IGOR CUBILLO

Periodista especializado en música, ocio y cultura, incluida la gastronomía. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). En el medio de la vía, en el medio de la vida, si hay suerte, tal vez. Hace las cosas innecesariamente bien y, puestos a hablar, colabora con Radio Euskadi (‘La Ruta Slow’), dirige Lo Que Coma Don Manuel, aún escribe de música en Kmon y la buena gente de eldiario.es cuenta con sus textos coquinarios en distintas ediciones locales.

Vagabundo con cartel, ha pasado la mayor parte de su existencia en el suroeste de Londres, donde hace más de 20 años empezó a teclear, en una Olivetti Studio 54 azul, artículos para El País, Ruta 66, Efe Eme, Ritmo & Blues, Harlem R&R ‘Zine, Bilbao Eskultural, Getxo A Mano (GEYC), Den Dena Magazine, euskadinet y alguna otra trinchera.

Como los Gallo Corneja, es de una familia con fundamento que no perdonaría la cena aunque sonaran las trompetas del juicio final, si es que no han sonado ya.

Ah, tiene perfil en Facebook y en Twitter (@igorcubillo), pero no hace #FollowBack ni #FF. Se le resisten ciertas palabras y acciones con efe. Él sabrá por qué…

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