“Nos gusta lo que escasea, la carne de vacas flacas” (Cuco Álvarez)

Dic 08, 20 “Nos gusta lo que escasea, la carne de vacas flacas” (Cuco Álvarez)

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Entrevista con el parrillero de La Bolera, gran entendido en vacas, quien se queda con la carne de aquellas destinadas a producir leche, desmitifica el buey, cuestiona la maduración extrema, entroniza a Matías Gorrotxategi…

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Travestismo gastronómico

Sep 30, 15 Travestismo gastronómico

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¿Qué necesidad hay de cambiar de sexo a la pobre vaca, que sale del matadero transformada (es un decir) en buey? Pues ninguna.

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Carnicería y Taller de Degustación Aramburu (Llanes). Los placeres de la carne

Jul 31, 13 Carnicería y Taller de Degustación Aramburu (Llanes). Los placeres de la carne

Publicado por en Asturias, Destacado, Llanes

(+61 rating, 13 votes)Cargando... Este iba a ser el año sin verano. Me imagino que el meteorólogo francés que anticipó esa ocurrencia por junio, cuando llevábamos siete meses helándonos las pelotas, debe estar en la cola del equivalente del SEPE gabacho. El caso es que hace calor, mucho. Incluso en Asturias. La gente flipa. Hoy, último día del mes del julio del año de nuestro señor sobrecogedor mariano del 2013, llevamos casi un mes de sol y buen tiempo. ¡En Asturias! Así que buscamos locales ventilados y chulos para cenar. Y Llanes se está poniendo al día. A la oferta tradicional (repasen nuestra categoría dedicada al Oriente Astur) se están añadiendo, a marchas forzadas, nuevas propuestas. Las carnicerías Aramburu son un clásico de la zona. Sus bellos establecimientos, en Llanes y Ribadesella, la calidad de sus productos, la barroca exuberancia de sus mostradores, hacen que los visitemos con frecuencia. Si no nos diera vergüenza, hasta pasaríamos las tardes en sus tiendas mirando exquisiteces. Como un jubilado en el CorteInglés, vamos. Así que cuando, este invierno, empezaron las obras de reforma del establecimiento que tienen en la céntrica plaza de Parres Sobrino de Llanes, nos interesamos por el proyecto. La cosa se llama Taller de Degustación. Está al fondo del establecimiento y es una acogedora terraza interior con unas diez mesas, con vistas panorámicas a la ría y con visión directa de la cocina donde te elaboran los productos. La oferta de mesas se ve completada por otras tantas situadas en la terraza exterior, en la misma plaza. Como no somos de barullos, ayer optamos por refugiarnos dentro, y acertamos. Música suave de Bebel Gilberto, noche cálida astur y buenas vistas. Espacioso y sin agobios. Y la carta, breve, ofrece sobre todo carnes y productos sin excesiva elaboración. Tablas de embutidos ilustres. De quesos de la zona. Ensaladas, laterío fino, cocas (de las de comer, no de las otras), ahumados y las supremas carnes por las que ha ganado fama la cadena de establecimientos. Y...

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Restaurante Berton Goikoa (Bilbao). Donde el buey sabe dulce

Hemos comido en Berton Goikoa. Uno pensaba que la ‘cadena’ Berton era una especie de franquicia de batalla, de diseño pero de batalla, de barrio, y se ha encontrado con una carta bien apetecible y con precios elevados. De Bilbao, pués. La ventresca estaba muy bien, bien rica, tierna (claro), sabrosa, con rico aliño y la simple compañía de cebolla y cuatro trozos de piquillo. Los pimientos verdes no estaban malo, pero el aceite que desprendían era turbio. “Han reutilizado el aceite, eso no se puede hacer”, ha pronunciado a modo de análisis un comensal. Y La Montesa (crianza 2007, de Herencia Remondo) se ha vuelto a mostrar como un tinto de garantías. Más teniendo en cuenta que el plato principal ha sido un txuletón de buey. Sí, de buey. No de vaca vieja. Y no de cualquier macho castrado de más de cuatro años, sino de uno de raza parda, criado en los montes leoneses, en extensivo, por la familia Álvarez, propietaria de Bodegas Vega Sicilia. Berton Goikoa presume de ofrecer esa apreciada carne de buey pastuenco de Valles del Esla, que en alguna cata se ha revelado a la altura de wagyu y angus. Y no descartamos que los animales incorporen el vino a su dieta, pues además de despacharse a 60 euros el kilo, la chuleta tiene un singular retrogusto dulzón. De intenso aroma, textura consistente, escasa grasa infiltrada, notable ternura, color oscuro y extrañamente dulce. La sirven con un puñado de patatas fritas y piquillos. Hay que probarla. A la hora de los postres, la tarta de naranja amarga y trufa era de pastelería, pero resultó monótona, demasiado densa y poco refinada. Mejor el sorbete de mandarina, que sugiere la adición de Grand Marnier para convertirlo en valenciano. (aquí quiere invitar a su chica Igor Cubillo) web del restaurante ver ubicación Rodríguez Arias, 64; Bilbao (Bizkaia) 94 415 51 53 Igor CubilloPeriodista y gastrónomo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Tras firmar durante 15 años en el diario El...

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