Restaurante El Viejo Zortzi (Bilbao). El mejor rabo guisado

Abr 30, 13 Restaurante El Viejo Zortzi (Bilbao). El mejor rabo guisado

Publicado por en Bilbao, Bizkaia, Euskadi

Se presentaban ante nosotros dos opciones en El Viejo Zortzi: a) pedir tapas o raciones en la barra; o b) cenar como señores en mesa con mantel.

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Bienvenidos a Continental Café (Bilbao)

Paseaba por el Botxo pensando en escribir un tuit en el que quedara claro mi rechazo a las campañas de buen rollito que lanzan las entidades bancarias para captar clientes. Personas ingenuas capaces de creerse que, dándoles su dinero, su vida dará un vuelco y, desde ese momento, todo serán sonrisas, abrazos, bailes e incluso algún beso que otro. En eso estaba cuando me topé con una sonriente mujer de ojos azules que me recordó a las que, en los estantes de mi maltrecha memoria, embellecían hace años los carteles de latón de la industria licorera. Era castaña, creo recordar, cubría su cabeza con un sombrero, de eso estoy seguro, abrazaba una botella y estaba pintada en el revestimiento de madera que cubría la fachada de un bar; concretamente, la del Continental Café, sito en el número 3 de Estraunza, entre Gran Vía y Rodríguez Arias, en el mismo bloque en cuyos bajos de instalan negocios como la cafetería Florida y El Azulito. Saqué la foto y me dije, esto es un claro Bienvenidos de LQCDM. Prepararé un texto aludiendo a aquel estudio argentino que aludía a la existencia de cuatro estereotipos de mujer en el discurso publicitario: ama de casa, bella, sexual/sensual, y empresaria. Es más, echaré un vistazo a ese libro que tengo en el que se aborda el papel de la mujer en la publicidad. Sí, es cierto que barajé esas ideas, pero, ¿saben?, a la hora de la verdad reparé en que todo eso resulta accesorio, pues el apreciado lector se contentará con observar la imagen, con recordar ese merchandising vintage al que aludía, con mirar a los ojos de esa mujer, quizá con la mente puesta en los de algún ser (muy) querido, y no querrá que le líen, ni entretengan, con disquisiciones. Por eso no lo hago. Simplemente. (Igor Cubillo) * Lo Que Coma Don Manuel coloca en la sección Bienvenidos aquellos muñecos, carteles y dibujos que, con cierta gracia, nos dan la bienvenida a restaurantes, bares, bistrós, tabernas,...

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Cafetería Florida (Bilbao). Un telegrama por su hamburguesa

Recientemente me dejé caer por la Cafetería Florida, uno de las despachos de comida rápida con mejor fama de Bilbao… STOP… el toldo anuncia platos combinados y sandwiches, pero a mi me habían hablado maravillas de sus burguers… STOP… fui con mi buen amigo Tsustas, y nos hicimos fuertes en un rincón del local, sentados en dos de los taburetes fijos que rodean la barra naranja y donde la clientela es distribuida, e incluso redistribuida, para hacer hueco a los nuevos comensales… STOP… allí cocinan a la vista de todos, con la plancha cerca del mostrador, para que veas qué se incluye en tu pedido y cómo se manipula… STOP… eso mola… STOP… pedimos dos hamburguesas completas, compuestas por carne de ternera, cebolla, tomate, lechuga, pepinillo y salsa americana … STOP… todo dentro de un bollo de pan de molde con pepitas de sésamo… STOP… eso no mola, preferimos el ‘pan pan’… STOP… la hamburguesa no estaba mal, y era curiosa la presentación de la cebolla, como rebozada y nada aceitosa, pero en absoluto era algo extraordinario, como correspondería a la mejor hamburguesería de la capital del mundo mundial… STOP… es más, ni siquiera la considero sobresaliente… STOP… en cuanto a la ración de patatas fritas, es enorme, sí, pero son congeladas… STOP… imperdonable… STOP… eso sí que no mola absolutamente nada… STOP… finalmente pagué 19,45 euros por dos hamburguesas (5,25 c/u), una ración de patatas (4,15) y dos carísimas cañas (2,40 c/u)… STOP… el condumio resultó saciante y no nos quedó espacio para uno de sus postres, entre los cuales ellos destacan como “plato estrella” las tortitas con nata y sirope… STOP… conclusión: las hamburguesas del Florida no están mal, pero quizá viven un poco de las rentas, de la buena prensa cosechada muchos años atrás, hace incluso 31 años, cuando el cocinero riojano Antonio Cuesta puso en marcha el negocio… STOP… entonces la competencia era escasa en la villa… STOP… ahora está al frente del negocio su hijo Iñigo Cuesta.. FULL STOP...

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