Casa Urola (Donostia). Nobleza, regularidad, honestidad y talento

Aquí se abraza la excelencia sin probetas y el viejo mantra de «pide verdura y pescado plano» se queda ya corto ante el rosario de exquisiteces que Pablo Loureiro maneja y posa en la parrilla de su pequeña y dinámica cocina.

leer más

Bienvenidos a La Cepa (Donostia)

May 06, 14 Bienvenidos a La Cepa (Donostia)

Publicado por en Bienvenidos, Destacado, Donostia-San Sebastián, Gipuzkoa

(+13 rating, 3 votes)Cargando... Que el Bienvenidos de hoy esté soportado en la mismísima persiana del local, como el que hace unos días se publicaba en esta weg, es casualidad. Que el bar restaurante La Cepa se ubique en la donostiarra calle 31 de Agosto, como la nécora que tan graciosamente nos saludaba desde La Viña, en el número 3 de la misma rúe, es coincidencia. Que uno se llame “viña” y otro “cepa” es ya “acontecimiento histórico planetario”, como diría aquélla. Cuánta concomitancia. Algún motivo habrá. La cuestión es que esta imagen, un tanto lánguida y gris, oculta un negocio nacido en 1948, tradicionalmente reconocido por sus mixtos de jabugo, y que desde hace unos años es gobernado por Joaquín Pollos, profesional curtido en el entorno hostelero de la ciudad. Con el diseño no se han roto la cabeza. ¿Cepa? Pues cepa, tal que así, para que no quepa duda. Aunque, bueno, conociendo a Cuchillo, no me extrañaría que dijese aquello de “eso no es una cepa, es una vid. Que la cepa es el tronco y la planta es la vid”. Lo discutiremos con un vino. De buena cepa. De la vid. De uva, al fin y al cabo. Yo que sé. (Uve) web de La Cepa ver ubicación C/ 31 de Agosto, 7 – 9; 20003 Donostia-San Sebastián (Gipuzkoa) 943 426 394 info@barlacepa.com * Lo Que Coma Don Manuel destaca en la sección Bienvenidos aquellos ornatos, muñecos, carteles, dibujos y otras decoraciones singulares que, con cierta gracia, nos dan la bienvenida a restaurantes, bares, bistrós, tabernas, chigres, sidrerías, tascas y demás locales hosteleros que tanto nos gusta visitar * La autora: UVE Es de números y tiene un secreto para conservar su línea. Sus amigos se preguntan por la clase de alimento, Uve sonríe coqueta y se guarda su secreto. Aporta el #mistery a Lo Que Coma Don Manuel. Amiga del anonimato, viste de negro, escucha a Roy Orbison para alegrarse, le parece que Iván Ferreiro grita, estudió en colegio de...

leer más

Pato come pato. De pintxos en Donostia, de ánades en la France

Aconsejados por las recomendaciones de Uve, donostiarra ella y amiga del director de este blog, comenzamos nuestro periplo vacacional post navideño en la bonita, burguesa, longeva y aparentemente aburrida ciudad de San Sebastián. Encontramos un hotelito coquetón en la Plaza de la Constitución, lugar que acoge cada año la Tamborrada y la ruta gastronómica sabatina, marcada por los pintxos. Tras tantos años viviendo en el País Vasco, a uno ya no le sorprenden tanto las barras de pintxos como en la primera visita, años ha. Suelen ser repetitivos y, en algunos casos, faltos de creatividad. Me atrevería a decir que en Bilbao se ven tantos o más, y en muchos casos mejores. Por cierto, el público tanto o más viejo que yo… ¡Buf! Los bares de la parte vieja recomendados por Uve: Goiz Argi, La Cepa, Martínez, La Cuchara de San Telmo, Tamboril, Iturrioz, Txepetxa, Ganbara, Gandarias y Zeruko. De todos ellos, sin lugar a dudas destaco La Cuchara de San Telmo, con una atractiva carta de pintxos calientes originales y preparados al momento. De todas las sugerencias expuestas en una pizarra, escogimos la carrillera de ternera al vino tinto y el foie salteado con compota de manzana. Exquisitos y sabrosos los dos. El único problema es que el bar es pequeño y estrecho y para comer tales elaboraciones se necesita un sitio más cómodo para apoyar el plato y poder diseccionar así, con cuchillo y tenedor. De los demás garitos, lo dicho al principio, más de lo mismo. Los crianzas en todos ellos, ricos. El precio por ronda (dos pintxos y dos crianzas) en torno a los 11 y 13 euros. Al día siguiente partimos hacia la France. Visitamos Toulouse, Albi (la catedral de ladrillo más alta del mundo y la ciudad de Toulouse Lautrec), Cordes, Villefranche de Rourgue, Lapopie, Mountauban y Carcasone (un supercastillo rozando lo artificial, lo que menos nos gustó). La campiña francesa, superchula; alucinantes pueblos medievales sin turistas (por la época, claro), viñedos bucólicos… Toulouse en bicicleta… Eso sí, todo carísimo. Gastronómicamente, sorprende la cantidad de creperies, pastelerías, salones...

leer más