Bar restaurante Rio Oja (Bilbao) Coma cazuelitas, no me sea guiri

Jul 17, 13 Bar restaurante Rio Oja (Bilbao) Coma cazuelitas, no me sea guiri

Publicado por en Bilbao, Bizkaia, Destacado, Euskadi

(+66 rating, 14 votes)Cargando... Este domingo hice una pausa en uno de los veranos de los más viajeros que recuerdo. Regresé al bocho. El motivo fue sentimental, triste. Despedíamos a Jesús. Mi padrino. Padrino de cuando ser padrino significaba una responsabilidad y un compromiso. El padre sustituto  en el caso de que hiciera falta y un vínculo más fuerte que el de la sangre. Al menos en nuestro caso. Y es que ya  lo decía Mario Puzo en su famosa novela: “Los italianos piensan que el mundo es tan duro que hace falta tener dos padres, por eso todos tienen un padrino”. Y a mi también me hizo falta y allí estuvo. Jesús se fue, adios caro padrino y nosotros nos quedamos. Y después de los funerales se suele celebrar la vida, bebiendo, comiendo y bueno… otras cosas. Y, se celebra que nosotros nos quedamos por algún  tiempo más. Y así agarré del brazo a mi anciana aunque espabilada progenitora y en compañía de mi chica la llevamos a un plan que  le gusta, el domingo-cazuelita. En el Casco Viejo hablar de cazuelas de barro enormes, repletas de guisotes que, como el vino,  con los días va ganando sustancia y sabor es hablar del bar restaurante Rio Oja. El Casco Viejo para los de Bilbao de toda la vida, y encima del centro, ha experimentado (no diré sufrido porque eso tiene connotaciones peyorativas,y no es eso) un cambio de la pera limonera. De ser un barrio tranquilo, de poteo para los de la zona y aledaños, se ha convertido por eso de lo autentico y del efecto Guggenheim  en el reducto guiri de la Villa (¡achtung! Bilbao no es una ciudad, coñe, que es una Villa, ¡hombre ya!). Y así, por un efecto curioso esa peregrinación laica masiva en busca de lo auténtico lo que consigue es desvirtuar nuestras esencias. El pintxo se está convirtiendo en un artículo de lujo, a precios que parecen hechos de cuartos traseros de unicornio. (Hay alternativas de calidad-precio,...

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Bodegón Gaona (Vitoria). De los que no abundan

Cuando uno asoma por Gasteiz enseguida le hablan de la estrella Michelin del Ikea, de la del Zaldiaran y de la tortilla de patata, las carnes y los pescados del Sagartoki. Igual que las mil y una guías que se detienen en la historia y el presente de El Portalón, y en las bondades de El Clarete, por poner sólo unos ejemplos. No obstante, yo encuentro más útil señalar un espacio como el Bodegón Gaona, un lugar especial, de los que apenas quedan en las urbes. Allí el diseño no importa y la sencillez se impone en el trato al tiempo que convive con la calidad en los platos. No hay ni rastro de barroquismo, ni de petulancia, ni de presunción. Sólo buena comida y campechanía. El menda lo conoció a través del cocinero David de Jorge, quien cayó rendido ante sus platos de vinagre, sus estofados extraordinarios, su cacerolismo ilustrado y las ­“deliciosas orejas de cerdo rebozadas que preparan al momento en la cocina”. Ya hemos ido tres veces y siempre hemos salido satisfechos. La primera vez, por aquello de la novedad, reparamos en la decoración y el mobiliario del comedor: mesas y bancos corridos, todo en gruesa madera; mantel y servilleta de papel; gotelé en las paredes; los tubos de la calefacción a la vista; una pizarra con el sugerente menú del día; barajas de naipes como únicas cartas… Un sitio cojonudo, si la preocupación es comer bien y de manera contundente. ¿Qué podemos comer, al margen del menú?, preguntamos. Y la camarera empezó a recitar rabo, carrilleras, bacalao, callos, patorrillo, txipirones… Pardiez, ¡¡me gusta todo!! Ponga una buena ensalada para empezar y luego rabo y carrilleras. La ensalada fue memorable; sin esnobismo ni exotismo, pero enorme, rebosante de lechuga, espárragos, aceituna, huevos, cebolla y tomate.  Abundante y sabrosa. “¡No la revuelvas, que le he echado mucho de todo!”, advirtió la mesera a Aitorsky. ¡Y tenía razón! El rabo salió sin guarnición alguna, pero emplataron tres piezas tres que estaban de rechupete....

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