Mueble bar: Zacapa Centenario nº23, mi ron

Ene 23, 14 Mueble bar: Zacapa Centenario nº23, mi ron

Publicado por en Destacado, Mueble Bar

(+15 rating, 3 votes)Cargando... Les haré una confesión: no me gusta tomar combinados. Si quieren agasajarme con una buena copa, para lo cual siempre estoy en buena disposición, opten por invitarme a un balón de excelente brandy o, mejor aún, a un dedal de ron Zacapa. De 23 años bastará. Y es que este néctar me conquistó en el mismo momento en que me lo dio a probar mi amigo Aitor Guenaga, viejo compañero de correrías y andanzas profesionales; el primer sorbo bastó para darme cuenta de que tenía ante mí algo más que un simple destilado. Ese vasito encerraba una riqueza de aromas y sabores que no está al alcance de la inmensa mayoría de su ‘competencia’. No en vano, ha sido señalado como mejor ron del mundo mundial en numerosas ocasiones. Uno se sirve Zacapa Centenario nº23, observa su color caoba y un aroma agradabilísimo, con matices de madera y chocolate, anticipa el disfrute que conllevará cada sorbo, con insistencia en el chocolate, el caramelo… Un gusto dulce, complejo y profundo. Como diría Van Morrison: gloria. Seguro que el extraordinario resultado está determinado por la calidad de las materias primas, mieles vírgenes (primera molienda de la caña de azúcar) añejados a 2.300 metros sobre el nivel del mar; con el proceso de elaboración, mezcla de rones de reserva, de diferentes edades (de 6 a 23 años), seleccionados de un sistema solera y envejecidos en barricas de bourbon, Jerez dulce y vinos finos de Pedro Ximénez; con el buen hacer de la master blender nicaragüense Lorena Vásquez; y con el entorno, la primavera perpetua de Guatemala, una tierra bañada por el fuego de los volcanes y el agua de dos océanos y numerosos ríos. Alguna pega tendrá, se preguntará alguno. Si acaso, el PVP, que se aproxima a 50 euros por una botella de 75 cl. abrazada por el cinturón tejido con hojas de palma secas que la decora y distingue. Aunque, créanme, bien custodiada y dosificada, reservada para ocasiones especiales, bien sea...

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Aponiente (El Puerto de Santa María). Donde el mar es el rey absoluto

Sep 19, 13 Aponiente (El Puerto de Santa María). Donde el mar es el rey absoluto

Publicado por en Andalucía, Cádiz, Destacado, Estrellas Michelin

Nuestra colaboradora María Mora salió más que encantada de Aponiente, la casa de Ángel León, aunque con una mijita de hambre.

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Sevilla tiene (también) un sabor especial

Abr 08, 13 Sevilla tiene (también) un sabor especial

Publicado por en Andalucía, Sevilla

Pocas ciudades del mundo pueden presumir de una imagen de marca tan poderosa como la que disfruta Sevilla. Si acaso en Europa, París, Venecia, Roma y, por supuesto, Londres. Si ampliamos la mira y nos fijamos en el resto de los continentes el gran icono turístico sería Nueva York. Una ciudad que, con solo mencionar su nombre, ya se generan en el futuro visitante cientos de expectativas acompañadas por otras tantas referencias culturales. Sevilla está profundamente integrada en el imaginario colectivo de la cultura global. Sevilla es sus tópicos pero es mucho más. Es luz y duende, es moderna y receptiva, un lugar para ir, volver y perderse una y mil veces. El viajero cuando acude a Sevilla está rendido de antemano ante la imagen poderosa de una ciudad que ha sido retratada en relatos, teatro, operas y canciones. En obras de ficción surgidas de algunos de los artistas más singulares de los últimos siglos. Si una ciudad puede reclamar para si misma el título de la gran ciudad romántica esta es y será, con permiso de París, Sevilla. Con ese bagaje muchos se preguntarán si es precisa la labor de promoción turística de la ciudad y de su provincia. Responderemos que, claro, sin duda. Vemos, cuando acudimos a ferias especializadas, o cuando buceamos en informes sobre el sector, que estamos ante un mercado turístico en franca atonía y, sobre todo, muy fragmentado. En el que los destinos deben reinventarse cada día y en el que ya no sirve el vivir de las rentas. En los lugares en los que las cosas se están haciendo bien resulta sufiente volver a contar lo que se hace y ofrece. Es por eso que agradecemos a los responsables de Turismo de Sevilla, representados por Lola Bravo y Amador Sánchez que eligieran a periodistas de Bilbao como infomediarios para trasladar sus novedades, rutas, progresos e incentivos. Y como esta es una revista digital sobre gastronomía les preguntamos, sobre lo que se cuece en esta materia. Y es mucho....

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Restaurante Blanco y Negro (Oña). Castilla y Senegal, en un entorno de sueños

Soy un perro. Un chucho mil leches, mestizo. Y me encanta serlo. Viajo por el mundo y en  esos lugares, en los que no tengo ascendentes también me siento de la casa al minuto.  Cockney en Londres, transtiberino en Roma, Rive Gauche en Paris,  llego a Túnez y la tez se me oscurece y aceituna. En Venezuela, nos sentimos acogidos y como en casa,  tengo alma llanera y la gente allí es chévere. Qué hubo. Y luego hay otros sitios repartidos  por la península ibérica donde puedo bucear en los ancestros: la zona de Karrantza,  las Merindades,  la Tierra de Campos,  León, las cuencas mineras astures, la Bureba. Todos somos mestizos, usted también aunque piense que ha sido siempre de aquí. En realidad los únicos de aquí ( o de allí, de su pueblo de toda la vida)  si hacemos caso a los que entienden de antropología serán unos veinte o  treinta individuos de  algún villorrio en un secarral de Etiopía. El resto somos emigrantes y así seguiremos, si es que esto sigue, en un mundo más globalizado y multicultural. Y esta introducción sirve para charlar de cultura y globalización en un pequeño pueblo de la Bureba. En un oasis de calma/tranquilidad, con bellas casas de sillería, con plaza para tomar el fresco y ver pasar a los vecinos y dotada tres restaurantes, que para una villa de mil y pico habitantes está más que bien. Llegamos a Oña atraídos por la exposición de las Edades del Hombre que, en esta edición lleva por título Monacatus. Somos fieles seguidores de esta serie de exposiciones que van cambiando de sede cada año y que reúnen piezas artísticas del arte religioso castellano  muy difíciles de  contemplar, juntas o por separado,  en cualquier otra ocasión. Este año está ubicada la exposición, que cuenta con un comisariado de primer orden, en el Monasterio benedictino de San Salvador que data del 1011, mil años tiene la criatura. Y allí, en un juego de luces y de sombras, y sonidos...

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