Mon Dieu!, un vermouth de campanillas

Mar 18, 20 Mon Dieu!, un vermouth de campanillas

Publicado por en Destacado, Productos

Se produce en Alfaro (La Rioja), a partir de viura, y es uno de nuestros vermús preferidos. Por su peculiar equilibrio entre atinado amargor y un dulzor nada melifluo ni forzado que redunda en cierta complejidad bien atractiva.

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Marianitos blancos, Heavy Rocks y Jornadas del Marisco

May 16, 13 Marianitos blancos, Heavy Rocks y Jornadas del Marisco

Publicado por en Asturias, Bizkaia, Euskadi, Llanes

Algunos jueves mi jefe Cuchillo me deja sitio en este blog para que cuente mis experiencias. Es como cuando a los niños les abren las puertas del recreo y se ponen a jugar. Me lo paso bien en este blog, carajo. Así que tenía programado un post  que verán en breve y que se llamará “Diez restaurantes imprescindibles del Oriente Asturiano” y es que mucha gente me pregunta a qué restaurante ir en la zona de Llanes y ya estoy cansado de explicarlo de viva voz, así que, a partir de que se publique ese post, haré un corta y pega del enlace y diré a los preguntones: “miradlo en Lo que Coma Don Manuel (coñe)”. Que ésta es una bitácora que divierte, enseña y entretiene (y de vez en cuando hasta regala mariscadas). Pero esta semana he tenido dos acontecimientos gastronómicos y, como dice el chiste, uno ha sido bueno y otro malo.  ¿Cuál queréis que os cuente primero? – ¡El bueno, el bueno! Ya veo. Así que empecemos por el malo. Me pregunto, ¿por qué, si hay tanto profesional de la hostelería en paro, en determinados sitios se contrata a gente que no tiene ni idea? Y sobre todo, si no saben, por qué no hay nadie, un encargado o un dueño, que les enseñe y les corrija. Y por qué esos lugares con un servicio nefasto pretenden sobrevivir en un mercado cada vez más complicado. Y lo digo porque esta semana un grupo de cinco amigos acudimos al restaurante De Santa Rosalía, sito en la calle Calle Diputacion, 8, de Bilbao. No pensábamos comer allí pero se nos hizo tarde y contemplamos la posibilidad de hacerlo. La primera experiencia en la terraza con tres vermús fue surrealista. Somos fans del vermú blanco y, como sabemos que en nuestra zona eso no se lleva, insistimos en el color, tres veces. Tres vermús blancos. Y apareció la señorita con vermú rojo, claaaro. Un error lo comete cualquiera pero lo que no es de recibo...

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