Pista: Ormazabal Etxea (Donostia), reducto de autenticidad

En este bar prima la austeridad. Su atractivo radica precisamente en ese ambiente ‘de antes’, en el sustrato tradicional y en los pintxos, bocatas y raciones que salen de esa cocina pilotada por Arantxa Ormazabal, hija de Pedro Ormazabal y Milagros Muruamendiaraz, fundadores del negocio allá por 1952.

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Bienvenidos a El Tebeito (Conil de la Frontera)

  Uve anda por tierras andaluzas y nos envía este Mortadelo que propone probar las “exquisitas tapas Pata Negra” de El Tebeito, una tasca de Conil de la Frontera donde se pueden vivir situaciones como la que reproduce en siete frases. – Uve: Para la chavalería, dos mostos. – Camarero: No hay. – U: ¿Kas de naranja? – C: Igual Fanta limón… Tómense dos zumitos (ozú). – U: Vale, dos de naranja. – C: Esto… ¿piña o melocotón? – U: ¡PIÑAAA! Que sea algo liquido. Agua, si no, y a poder ser fresquita… dicky del hoyoPeriodista, especializado en nuevas tecnologías de la información, redes sociales, relaciones públicas, gabinetes de comunicación, Internet y vídeo. Licenciado en Periodismo por la Universidad del País Vasco. Máster en Mecanización de la Información promovido por la Unión Europea. Curso estudios de Filología Inglesa. Formación en multimedia, diseño web y gestión de empresas. Idiomas español, inglés y euskera. Colaborador de blogs de temática variada. Pertenezco a la Junta Directiva de la Asociación de Periodistas Vascos y a la Asociación Internacional de Escritores de HTML. Experiencia Radio Euskadi: redactor de informativos y director del programa especializado en nuevas tecnologías “Frontera Azul”, galardonado con el premio MTV. Radio Nacional de España: director de “A primera hora”. Corresponsal de las revistas del grupo editorial Heres. Euskal Telebista: redactor del magazine cultural “Vasta con Uve”. Responsable del departamento de Publicidad de la televisión local Tele Donosti. Sección de Internet y Multimedia del Grupo Proyección. Desarrollo de proyectos: deusto.tv , sitio web de la Fundación Buesa y otros. Asesor de prensa en el Departamento de Economía y Hacienda del Gobierno Vasco, IX Legislatura y Lehendakaritza, III Legislatura. En las épocas de ausencia de trabajo relacionado con la comunicación, no como homenaje a la “generación perdida”, cristalero, cartero, disc-jockey, almacenero, o camarero. Mis aficiones son la lectura, disfrutar de espacios abiertos, la música, el cine, la gastronomía, querer a la gente que quiero y el deporte. Miembro del club de remo Kaiku (cuando ganaba). He practicado...

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Bar Restaurante Buenavista (Donostia). De bravas, calamares y otros misterios

(+6 rating, 2 votes)Cargando... Tenía un compañero de clase que era único asignando motes. Cualquier excusa, parecidos razonables, dotes o actitudes, todo valía para empaquetar un alias que, confieso, tenía su gracia. Desde Ventosillos a C3PO, pasando por Betty Missiego, Holakaixo y demás… Son sólo algunos de los que recuerdo, y la verdad es que nunca me confesó si a mi me había caído renombre similar. Sólo me decía que “lo hacía desde el cariño”. Mejor no saber. Y esto viene a cuento porque hace un par de semanas, descubrí el significado de un alias que llevaba años escuchando y utilizando, pero sin conocer realmente a qué respondía. Sucedió cuando acudimos al Buenavista, un bar-restaurante ubicado en la subida al barrio de Igueldo, en Donostia-San Sebastián, a disfrutar del aperitivo en su agradable terraza con vistas al Cantábrico. Es éste, desde siempre, uno de mis lugares favoritos para dejarse caer en las mañanas de domingo. Y tampoco es que tenga nada especial. Bueno, sí, su agradable terraza tipo patio, que se llena en cuanto sale el sol. Visitado por todo tipo de generaciones, lo recuerdo especialmente cuando, saliendo de un examen mañanero, nos citábamos alrededor de sus mesas para ahogar las penas; que con sidra todo se ve de otra manera. Como manda la tradición, acompañábamos el líquido elemento con unas raciones de bravas y rabas. Volviendo al domingo en cuestión, llegamos y en la barra, Angelito (a punto de jubilarse y todavía le llaman así) y El Paisa. Extrañamente simpáticos y excesivamente amables para lo que me tienen acostumbrados, saludaron con cierta efusividad. ¿Es a mi? Va a ser que no. Nos acompañaba mi padre, y él, asiduo de este lugar, era el motivo de las amplias sonrisas. Ciertamente, no se dirigían al resto de los presentes, ni pretendían agradar con cucamonas a las niñas. En la misma barra demandamos dos de txakoli (escanciado, muy guipuzcoano), un crianza “del más vendido”, una de agua, Kas de naranja, batido de chocolate y una ración...

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