Al Margen (Bilbao). En la sencillez está el gusto

Dic 11, 17 Al Margen (Bilbao). En la sencillez está el gusto

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Dos exNerua, Adrián Leonelli y Pablo Valdearcos, comandan en Bilbao la Vieja un restaurante de cocina de mercado guiado por una idea: se pueden ofrecer a precio asequible cosas interesantes, bien hechas y respetando los cánones de la alta cocina.

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Ágape (Bilbao). Comida con swing

Oct 27, 15 Ágape (Bilbao). Comida con swing

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Los menús de este restorán son dignos de señalar por precio y por el esfuerzo en ofrecer algo diferente con esa cocina sencilla, de base tradicional, marcada por la estacionalidad pero actualizada con toques modernos (de autor, dicen) y algún soplo internacional.

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Los Seis o Siete Magníficos de Mahou San Miguel

Nov 07, 14 Los Seis o Siete Magníficos de Mahou San Miguel

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Seis de Los Siete Magníficos de Mahou San Miguel inauguraron ayer, con su particular show cooking, la IV Feria del Pintxo de Bilbao. Hasta el próximo domingo, 24 bares vizcaínos despachan sus pinchos en el BEC, a 2 euros la unidad.

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Markina (Bilbao). Elevando el nivel

Abr 24, 14 Markina (Bilbao). Elevando el nivel

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(+38 rating, 8 votes)Cargando... ¿Qué determina la talla gastronómica de una ciudad? Convendrán en que no es el número de soles y estrellas que la iluminan, sino el de restaurantes que garantizan comer bien en ella, con calidad y regularidad. Sin necesidad de que suene la flauta. Eso sucede en Bilbao, donde el nivel medio de la restauración es elevado. Y no lo es porque Michelin haya bendecido a Etxanobe, Zortziko, Mina y Nerua (que también), sino porque tienes esa certeza de que no vas a comer mal, con toda probabilidad, aunque traspases el umbral de un local donde desconozcas lo más destacado de su oferta, aunque tu destino no invierta un pastizal en publicidad ni figure destacado o se señale como opción recomendada en guías turísticas de dudoso criterio. Esto lo corrobora incluso Miguel Ángel Revilla: “Menos mal que en Bilbao se come de madre hasta en el aeropuerto”, afirmó en diciembre el ex presidente de Cantabria, tras verse obligado a esperar siete horas en La Paloma, el aeródromo diseñado por Santiago Calatrava. Uno de los locales que contribuyen directamente a que la aseveración tenga fundamento es el restaurante Markina, donde se practica una cocina noble y sencilla, sin barroquismo y centrada en el producto. El propietario se impone como prioridad contar con buen género, y para ello cuida detalles como seleccionar partidas de pescado en los puertos y preocuparse por comprar el queso a una octogenaria que, claro está, utiliza procedimientos artesanales. De todo ello me apercibí hace dos semanas. Acudí a cenar el jueves, y fui testigo de la animación de la barra y de otro dato revelador: todas las mesas de la planta principal estaban ocupadas. Una docena, creo recordar. Yo compartí la mía con el escocés Denis Davey, cherif del centro St. George’s Academy of English, y su amigo Niall MacThomais, un irlandés muy viajado que se destapó como gran conversador. A lo largo de la velada se comentó que, partiendo de una base, basta dedicar dos horas diarias,...

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Harlem Shake en el/la Mina

Amigos, el concepto restauración actual tiene  mucho de espectáculo. La presentación, el local, la delicada coreografía del servicio, los olores colores, gustos… Todo está dirigido a potenciar el recuerdo. La experiencia que dicen los finolis. Y es por eso que hay  restaurantes de grandes estrellas que te dejan frío y casas de comidas paisanas que  te emocionan. Es un todo lo que genera ese instante que llevarás contigo más allá del hecho intrínseco ontológico gustativo alimenticio. Por eso, para ir más allá del suceso de  una ingestión de carbohidratos o proteínas, unos esferican, otros pontifican, los más impostan y los menos epatan. Somos seguidores del Restaurante Mina desde que abrieron. Allí hemos pasado ratos estupendos y por su localización casi secreta, allí  hemos conspirado, intimado y comido (muy bien) Cuchillo lo contaba con gracia y salero en un aclamado post: ” el Mina, un referente gastronómico de Bilbao la Vieja, un buen restaurante con vistas a la ría y al mercado de La Ribera cuya cocina, ligada al producto local y de temporada, cosecha adjetivos como moderna, creativa, suculenta y personal” Y ahora, el resto de los cocineros vascos se tienen que estar tirando de los pelos porque a ellos no se les haya ocurrido antes hacer un Harlem Shake. Siempre tiene que haber en todo un primero y esta vez los que se lo pasan de cine son los mineros/cocineros. ¡harlem shake! Restaurante Mina web del restaurante ver ubicación Muelle Marzana; 48003 Bilbao (Bizkaia) 94 479 59 38 Don...

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Restaurante Mina (Bilbao). Un día cualquiera en el Mina

Son muy importantes los artículos. Importantísimos. Las reglas ortográficas elementales nos indican que acompañan al sustantivo, siempre van delante de él, señalan si es conocido o no, e indican su género y número. En el caso que nos ocupa determinan la diferencia entre desempeñar un trabajo arduo, casi lastimero, con serio riesgo y/o deterioro de nuestra salud, y darse un festín en un restaurante que plasma el carácter, el talante, el talento, la habilidad, la creatividad, el gusto e incluso el estado de ánimo de Álvaro Garrido en un menú degustación que cambia cada día. Nosotros, cómo no, desechamos la mina y nos decantamos por el Mina, un referente gastronómico de Bilbao la Vieja, un buen restaurante con vistas a la ría y al mercado de La Ribera cuya cocina, ligada al producto local y de temporada, cosecha adjetivos como moderna, creativa, suculenta y personal. Ah, ¡cuán importantes son también los adjetivos! Escogeremos uno para cada propuesta que degustamos en nuestra última visita. Sentados en una de sus ocho mesas. Hace ya unos meses. Sorprendente. Aún me pregunto, con sorpresa, por qué tenía espinas el pescado que coronaba el foie a la pimienta rosa con grumelo y anchoa. Una preparación un tanto ‘marciana’ que nos hizo temer lo peor…   Previsible. Me lo imaginaba, no me iba a encantar la ostra. Qué le voy a hacer. No se preocupe, amigo cocinero, es una cuestión de incompatibilidad gustativa. Lo más normal es que dijese eso de “prefiero las almejas a las ostras”, aunque hiciese usted el más que loable esfuerzo de preparar la ostra Guillardeau tibia, con caldo de ave y espárrago de temporada. Rica. Así estaba la yema de huevo de oca en salazón, con pencas al azafrán y gelatina de vermouth blanco. Riquísima. Así resultó la merluza acompañada de sopa de tuétano, una combinación muy acertada. Riquisísima. El mejor recuerdo está asociado a la pierna de cabrito Azpigorri confitada en leche con alcachofas de caserío. Fue la cumbre, el momento álgido de la...

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La Viña de San Francisco (Bilbao). Una opción diferente en Bilbao la Vieja

Oct 18, 11 La Viña de San Francisco (Bilbao). Una opción diferente en Bilbao la Vieja

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(+15 rating, 3 votes)Cargando... Si entre semana me encuentro a mediodía en Bilbao la Vieja (donde tienen fama Mina, El Churrasco y El Perro Chico) y  no me sobran la pasta ni el tiempo, no tengo duda: como en La Viña de San Francisco. Birdy ha cambiado los platos de sus tocadiscos por los de este local de atractiva decoración, acertada ambientación musical (larga vida al rock and roll) y una original oferta en la que no falta carta (fines de semana), variedad de pintxos y sandwiches, unas ancas de rana que tenemos muchas ganas de probar y el menú express. Esta última es su apuesta de diario, a la hora de comer, una propuesta sabrosa y célere consistente en un pequeño entrante fijo, un plato a escoger entre tres posibilidades (cuchara, tenedor y vegetariano), vino y postre. Todo por 8 euros. Tsustas me dio el chivatazo y, como Birdy me cae muy bien, pese a ser yo parco en palabras, allí nos plantamos los dos la semana pasada. Sin reparos, pese a la fama de la calle en cuestión, pues se accede en un momentito subiendo por Marzana, desde la ría, a escasos metros de Bilborock. Entramos, saludamos al emprendedor, alabamos el buen gusto y la pulcritud de la decoración,  nos pareció ver a DJ Nash en la cocina y nos dirigimos, a través de un pasillo flanqueado por imágenes de músicos y cantantes como Ce, la estilosa vocalista de Sweet Oblivion, a un pequeño comedor donde avistamos más fotografías roqueras, un vinilo de Fats Domino… Un marco acogedor. El camarero, en chanclas y pantalón corto bajo el  mandil (“un detalle feo”, observó mi acompañante), no tardó en cantarnos el menú express: lasaña de carne, revuelto de verduras y callos en salsa rosa. ¿En salsa rosa? No le de vueltas el apreciado lector, pues no se trataba de ninguna chapuza embadurnada con ketchup y mayonesa, sino de un plato hondo donde la casquería compartía espacio y salsa con panceta, txistorra y pimiento. El...

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