Galletas de anacardo, por Ana Romera (Recetas para una cuarentena #29)

Abr 03, 20 Galletas de anacardo, por Ana Romera (Recetas para una cuarentena #29)

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¡Viva el anacardo! En solo media hora conseguirán que este fruto seco transmita una satisfacción y un buen rollo difíciles de igualar. Cómo: horneándolo en galletas. Lo garantiza Ana Romera, hedonista y disfrutona.

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Galletas La Luarquesa. El orgullo de una familia

Ago 29, 13 Galletas La Luarquesa. El orgullo de una familia

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(+47 rating, 11 votes)Cargando... Mmmmmmhhhhh…. Me levanto el jueves, tranquilamente, y echo un ojo a los ingredientes de las galletas que tengo ahora mismo en la despensa, a las que he comprado en alguna visita al supermercado del barrio. Compruebo que la “receta tradicional” de las Pastas de Gullón incluye jarabe de glucosa y fructosa, dextrosa, gasificantes (bicarbonatos sódico y amónico) y aroma de vainilla. Curiosa tradición. Cerca se almacenan los Filipinos de chocolate negro; cómo me gustaban, pese a contener lactosa, grasa láctea, emulgente (lecitina de soja), aromas, antioxidantes E-304 y E-306, almidón de trigo, más gasificantes (bicarbonatos sódico y amónico), crémor tártaro y también jarabe de glucosa y fructosa. Ay, las Chips Ahoy! Se las devoran los críos con su idéntica sucesión de dextrosa, emulgente, antioxidantes, gasificantes y jarabes. La fórmula de La Buena María, la galleta comercializada por Fontaneda, tampoco se queda corta, pues añade metabisulfito sódico al ya familiar chaparrón de antioxidantes, jarabes, gasificantes, emulgentes y aromas. Eso sí, presumen en la caja de no contener colorantes. Qué cachondos. Y en la despensa de Iparralde tengo unas Cookies, de Top Budget, bien surtidas de difosfato disódico. Qué rico. Se me ha quitado el apetito. En algunos casos, no son crujientes, son más bien un arma arrojadiza, pues la lluvia de aditivos logra una resistencia al mordisco que parece dañar incluso la capa de esmalte de la dentición a cada bocado. ¿Saben? No sé qué opinan ustedes pero, a mi entender, las mejores cosas son las que se hacen con cariño y sin artificios. Con pasión. Y eso parece aplicar a sus gallegas la familia de Marino García (bisnieto del fundador Adolfo García), desde 1896. Ese año se fundó La Luarquesa, casa asturiana, independiente, que en su discurso habla de elaboración artesana, de ingredientes naturales, de sabor y frescura… Como muchas otras, sí, pero en su caso esas lindas manifestaciones, esas declaraciones de intenciones, encuentran reflejo en los bocados que se dan a sus productos. Para empezar, son partidarios de la...

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Por comentar: con el café del bar, ponga en la mesa galletas La Luarquesa

Si hablamos de convites, el mejor acompañamiento para el café es aquel que se sirve en bares como el Sasibil de Vitoria-Gasteiz, donde a diario se procuran pequeñas porciones de bizcocho casero para endulzarnos mínimamente, que la vida está sobrada de amarguras. El resto de bares y similares se contenta con ‘regalar’ galletas industriales de tristura y sapidez variable, caramelos, pequeñas magdalenas industriales, minúsculas chocolatinas (las mejores, las de chocolate negro) e incluso gominolas. De todo hemos dejado abandonado intacto en la mesa o mostrador de turno. Un detalle a agradecer, en todo caso, incluso siendo conscientes de que en ocasiones lo más recomendable es no comerlo, para no mancillar la satisfacción de una buena infusión. Bien sea por la escasa calidad del agradecido complemento, o por la falta de maridaje. No ocurre igual en el Bar Jaime de Bilbao, casi al final en la Gran Vía de Don Diego López de Haro, donde en el platito se deposita una sabrosa y sencillísima galleta tradicional de La Luarquesa, casa asturiana, fundada en 1896, que utiliza en su elaboración harina de trigo, mantequilla, azúcar, huevo, avellanas y sal; nada de jarabes, dextrosa, gasificante, aromas… Vaya, igual es así de sencillo hacer las cosas ricas. Tome nota la competencia, que nos está anestesiando el paladar con tanta química y tanto artificio. (Igor Cubillo) Igor CubilloPeriodista y gastrónomo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Tras firmar durante 15 años en el diario El País, entre 1997 y el ERE de 2012, Igor Cubillo ha logrado reinventarse y en la actualidad dirige la web Lo que Coma Don Manuel y el foro BBVA Bilbao Food Capital, es responsable de la programación gastronómica de Bay of Biscay Festival y escribe de comida y más cuestiones en las publicaciones Guía Repsol, 7 Caníbales, Gastronosfera y Kmon. Asimismo, es responsable de Comunicación de Ja! Bilbao, Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor. Vagabundo con cartel, se dobla pero no se rompe, hace las cosas innecesariamente bien y ya han transcurrido casi 30...

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The Piper’s Irish Pub (Getxo). Deportes y papeos populares

El Piper’s, más conocido como El Irlandés, es un pub muy conocido en Algorta. Expende cervezas de barril, pinchos variopintos, bocatas y vinos del gusto local, y mantiene un aplicado seguimiento deportivo a través de la televisión. Se trata de un bar amplio, está decorado con profusión de maderas, lo delimitan algunas barandillas, las columnas molan y cuenta con un par de comedores recogidos, aunque suele acudir tanta gente a comer su menú del día (10,5 €, IVA incluido) y del fin de semana (16 €, IVA incluido), que las mesas se desparraman hasta las postrimerías de la barra. Hubo una temporada que comía a menudo ahí, incluso fui con amigos, pero creo que acabé aburriéndome. Aunque, contradictoriamente, al leer su menú escrito a mano y pegado en la calle a veces me entraban el hambre y las ganas de entrar. Y un día, un domingo, La Txurri se animó a ir y a pagar ella. Llamamos por teléfono, nos cantaron el menú y preventivamente reservamos mesa para dos, pues no es raro que el Piper’s se llene, siendo esta otra de las razones por las que no almorzábamos ahí hacía años. Recuperamos la costumbre el día que Nadal perdió la final de Open de Australia en un partido épico y luengo contra Djokovic, nos sentamos en una mesa expuesta preparada con servilletas y mantelitos de papel, Susana pidió que cerraran la puerta del local pues se creaba corriente (y además fumadores maleducados entraban pitillo en mano para ver a Nadal), y pronto nos sirvieron el agua y el vino; éste Entari, rioja de año, de las bodegas Ramírez de la Piscina, con olor a mora y fresas, sabor mineral, amplio en boca y con el paso del tiempo demasiado carbónico. De primero preterimos el salpicón de marisco (apetecía, ¿eh?, y más sabiendo que el clarete era navarro y el blanco me parece que de Rueda), yo casi pido pisto (pero cambié de opinión cuando supe que el vino era de cosecha, no de mesa),...

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