El Rincón del Pulpo (Nueva de LLanes). Pulpo de pedreru junto a la playa de Cuevas del Mar, para resucitar a un muerto

Ago 21, 13 El Rincón del Pulpo (Nueva de LLanes). Pulpo de pedreru junto a la playa de Cuevas del Mar, para resucitar a un muerto

Publicado por en Asturias, Destacado, Llanes

(+94 rating, 21 votes)Cargando... AVISO. ESTE LOCAL SE ENCUENTA EN ESTOS MOMENTOS CERRADO. SEGUIREMOS INFORMANDO. En ocasiones creo que he muerto. Sé que puede sonar un poco duro. Muerte en el primer párrafo de un post. No susto, directamente muerte. Pero es que es asi como me veo. Como en una novela de realismo mágico hispanoamericano (perdón, latinoamericano; está claro que fueron los centuriones romanos los que colonizaron América), estoy muerto, a días sí, y a días no. Yo, como soy más listo que Bruce Willis, me he dado cuenta antes y no he esperado que acabe la película para atar cabos. El otro día, en esta vida viajera que llevo, acudí a mi sede a hacer gestiones y me ocurrió algo increíble. En la otra acera, a diez metros, se encontraba mi amiga y musa y bloguera de moda Iwihsiwerekarl. Estaba con otra amiga/diosa (ella sólo tiene amigas que están requetebuenorras). Hablaban ellas todas engoriladas. Empezaron a cruzar el paso de cebra y yo hice lo mismo, con la mejor de mis sonrisas. Al quedarnos frente a frente, a cuarenta centímetros, grité “ciao, bellas!”. Y, opps, siguieron adelante, sin oírme, sin verme. Seguí gritando ehh, ehhh, ehhhhhhh (fade out), y nada, ni por esas. Con el sentido del ridículo hecho trizas, pensé: “qué impresión de loqueras habré dado al resto de la peña por lo friki de la situación”. Y allí vino lo más inquietante: nadie se dio por aludido, nadie vio, ni oyó nada. Conclusión, ese día estaba  muerto. Ayer, sin ir más lejos, estaba muerto sólo a medias. Para unas sí, para otros no. Acudimos al chiringuito de la playa de Cuevas del Mar. Un lugar en el que tengo ganas de cenar un día a gusto, sin prisas y recorriendo su carta, que está llena de sorpresas. Además, me lo ha recomendado gente de la que me fío. El lugar mágico y, como diría un periodista muy cursi, del que no citaré nombre, un marco incomparable. Una prestosa DJ recorría en la terraza los éxitos del R&B, el sol se...

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Llagar de Titi. (Granda) Orgía, de comida, en horario infantil

Nov 22, 12 Llagar de Titi. (Granda) Orgía, de comida, en horario infantil

Publicado por en Asturias

Lo bueno de una tierra es cuando crees que la conoces y te sigue dando sorpresas. Grande Asturias, su gente, sus playas y montes. Pero sobre todo su gastronomía tan rotunda que asusta en ocasiones pero que nunca engaña. Por las cercanías de Oviedo está Colloto, un centro de la comienda astur. Por allí resopla el Terra Astur en el que tan buenos ratos hemos pasado y por esa zona (cerca) en Granda, Siero, observamos al pasar por la carretera el Llagar de Tití. Somos gente viajada, leída y sabemos más por viejos que por sabios, así que BING! nos suena una campana cuando vemos sitios que merecen la pena. Es como un sexto sentido gastronómico, que nos ha evitado errores, horrores, sitios comunes y nos ha servido para encontrar allá donde hemos ido lugares ideales. Hay que reconocer que, a veces, nos equivocamos. Pero son pocas. En el Llagar de Tití acertamos. Por fuera una apariencia de gran lugar de comidas de bodas, enormes comedores, laaargos, elegantorros en el sentido clásico de la expresión. Con una gigantesca parrilla que nada más verla te pones muy contento. Muchas familias y niños entretenidos porque, en sabia decisión de marketing, Titi ha creado Titilandia un pabellón anexo con tracciones para los pequeños y con personajes animados como el oso Yogi que se pasó al comedor a saludarnos. Mi acompañante me prohibió hacerme una foto con el plantígrado.  Ey, Ey, Ey, Ey, Ey!, una lástima BuBu. Se fue Yogi, nos sentaron, nos trajeron la carta y la cosa comenzó a prometer éxito. Nos atendió solícito Víctor  un camarero de los que ya no quedan. Mi ideal de camarero: atento, empático, cariñoso y esforzado hasta la extenuación. Se ganó una propina y nuestro agradecimiento perpetuo. Un crack. Pedimos ensalada de salmón, jamón y pixín, de segundo pulpo a la parrilla y de tercero taquitos de cerdo ibérico. Victor levantó una ceja e inquirió: “¿los señores son de buen comer?. Por supuesto, afirmé sin rubo… pero aceptamos sugerencias. Bueno -dijo él- quizás sea...

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Mejillonería La Batea (Santurtzi). Picoteo galego

(+20 rating, 4 votes)Cargando... Siempre he pensado que, en esta tierra de grandes restaurantes y espléndidos pintxos, tenemos poca oferta en el tema de las raciones. Para rellenar este hueco ha llegado a Santurtzi la Mejillonería La Batea, enseña que ya tenía un establecimiento abierto en Barakaldo. Este local abrió hace unos meses en el comienzo de Capitán Mendizabal, en el mismo centro de Santurtzi, entre el puerto y el parque. Desde que abrió siempre lo veía de bote en bote y, al preguntar el motivo, todo el mundo destacaba que “ponen tapa”, un detalle que, por inusitado, todo el mundo celebra. El otro día, que estábamos con ganas de cenar algo más que un pintxo pero sin sentarnos a cenar en plan serio, recordé La Batea. La carta contempla mejillones en diversas versiones (se pueden pedir medias raciones), productos marineros como pulpo y txipis, otras viandas típicas como cachelos, lacón, pimientos de padrón, queso de tetilla, etcétera, y destaca la gran variedad de vinos gallegos. Junto a las bebidas nos trajeron como tapa unos ricos langostinos; buen comienzo. Tomamos media ración de mejillones marinera (3,50), media de tigres (3,50), una de pulpo a feira (10,50) y una de cachelos (4,50). Todo estaba delicioso, así que salimos contentos y con ganas de repetir. Y en verdad que volveremos en breve porque nos obsequiaron con un vale de 5 euros para una próxima cena. (Mandi) Capitán Mendizabal, 4; 48980 Santurtzi (Bizkaia) 94 461 13 26 Don...

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Sidra, parrochas y el peor pulpo del mundo, en la calle Gascona (Oviedo)

¿Se acuerdan de Paul? Sí, aquel pulpo común que, pese a no distinguir los colores (como todos los octopus vulgaris, no lo digo por desprestigiarle gratuitamente), tenía tanta suerte que, durante el Mundial de Fútbol de Suráfrica, le ponían frente a dos cajas identificadas con la bandera de un país determinado y era capaz de señalar aquella correspondiente al equipo que iba a ganar el partido de turno… Pues bien, para cuantos acudimos a la ultima Operación Polvorón de 2011, ese tal Paul es un pringado, carne de caldereta, de palillo y pimentón. Para nosotros, admiradores de Pacita con carencia matinal de ibuprofeno, el pulpo más recordado de todo el siglo XXI es el que nos comimos en El Cachopito. El local se ubica en la calle Gascona, pequeño Bulevar de la Sidra ovetense, destino natural del turista más vaguete donde recomendamos empezar calzándose una docena de ricas parrochas en El Ferroviario. Esta vieja sidrería con atractivo aroma a tasca, donde el infatigable camarero escancia culín a culín infinidad de botellas de sidra Peñón con extrema profesionalidad, disposición casi marcial y principio de surco en su calva frente, no aparece en muchas webs, pero la recomiendan también los lugareños. La mejor referencia. Y en las guías turísticas no faltan indicaciones para llegar a la sede capitalina de Tierra Astur, moderno chigre donde la gente espera lo que haga falta para hacerse con una mesa, aunque en este espacio de moda existe la posibilidad de adquirir productos autóctonos en el mostrador instalado en la misma entrada y nosotros dimos buena cuenta de unos ricos fritos de bacalao en la barra. Queríamos comer algo ligero y, por decir que somos de Bilbao, terminamos comiendo un txuleton de 1.200 gramos en la Sidrería Villaviciosa. En la misma barra, que por algo somos txikiteros. Lo presentaron acompañado de un bandejón de patatas fritas con alguna tira de pimiento rojo, junto a una plancha con la que llevar cada pedazo al punto deseado. Salió cara la broma (51 euros,...

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Casa Villaronta (Ribadeo). El mejor pulpo mundial no se llama Paul

Sé que estoy alimentando a un monstruo, pero no puedo evitar hacerlo. Cuando este post se publique y alquien ponga en su busqueda de google “el mejor pulpo del mundo”, es muy posible que nuestras despiadadas y maquiavélicas técnicas SEO hagan que lo primero que se lea sea esta crítica. Y entraremos en un bucle. Querremos disfrutar de un pulpo a feira fantástico en lugar pequeño, de no más de 30 comensales, y encima pretenderemos que no haya que esperar colas kilométricas y armarse de paciencia. Y no hija,  no. Nueve de cada diez habitantes de Ribadeo y un asturiano de Castropol nos juraron que el mejor pulpo del mundo se sirve en Casa Villaronta. Y nos avisaron: tened paciencia, hay que esperar, mucho. Así que nos decidimos por el plan B y acudimos a cenar a las ocho de una tarde espectacular de un septiembre inusual (por el buen tiempo). Nuestro horario centroeuropeo se vio recompensado con la última mesa libre de la noche y desde una privilegiada ubicación pudimos contemplar el trasiego de bandejas de pulpo. [slideshow] Y, claro, pedimos pulpo en abundancia y no sabría decirles si el octopátido era el mejor, el amigo del mejor, o su cuñado, pero estaba en la liga de los grandes pulpos que han jugado a ese juego. Perfecto de carne, templado que no caliente, espartamente aliñado, de una manera minimalista, sabia, como diciendo “Señores, aquí se viene a comer pulpo y no a untarse el gaznate con pimentones”. Los cachelos, que en otros establecimientos acompañan de serie al pulpo, aquí hay que pedirlos como extra y eso nos refuerza en nuestra impresión de que lo que cuenta es el pulpo y nada más que el pulpo. Y así, disfrutando, con una lágrima de emoción que desbordó nuestra mejilla y cayó en el cuenco de porcelana blanca en la que nos fue servido un Ribeiro de la casa que quitaba el sentido, fue pasando la noche. Estábamos en racha y pedimos también calamares, de los que...

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Restaurante Lasal (Santander). Renovación manteniendo la esencia

Seis meses he tardado en volver a sentarme en mi restaurante favorito, que ya sabéis se halla en Santander, en Puerto Chico, junto a la gran enseña rojigualda. Debido a que Lasal cerró durante diez días por obra (y a que su web tardó aún más en ser actualizada), no pude acudir antes en mis esporádicas visitas a La Pozona. No obstante, no olvidaba mi debut en Lasal, narrado en Don Manuel en el post titulado ‘Emociones cantábricas’. De hecho, retaba a menudo a La Txurri: «Dime en Bilbao un restaurante que esté en el centro, donde te traten como a un rey, donde te sirvan sin prisas, cuyas viandas sean sinónimo de manjares y su precio te permita regresar». Y ella enmudecía, claro. La Txurri se estiró el 11-S y conmemoramos la efemérides. Ella se puso contenta nada más sentarse. La obra en Lasal ha sido superficial y se mantienen su terraza exterior, su cenador para las raciones junto a la entrada y su barrita barista. Lo que ha cambiado es el comedor principal, que de los tonos oscuros y marmóreos de antes ha pasado a un ambiente más descargado y grisáceo por las nuevas mesas (marmol blanco de café antiguo y hierro forjado rojo) cubiertas en parte por manteles rectangulares. Lo que no ha variado un ápice ha sido el trato del personal ni el resultado culinario satisfaciente, pues Lasal mantiene su esencia. El domingo ése la terraza estaba vacía y el comedor semilleno con familias burguesas y nosotros. El maître, un moreno majo, juvenil y dotado de verosimilitud, nos tendió las cartas y nos contó que fuera de ellas ese día disponían de ensalada de pulpo (la describió y nos entraron ganas) y de pescados como dorada y lubina a la sal (por raciones, no por piezas), más merluza de pincho y machote que sirven con refrito. Solicitó Susana la carta de vinos y el maître se disculpó, alegó que estaba cambiando la bodega y por eso no tenía impresas las...

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Restaurante La Dársena (Suances). El retorno

Como prometí en el post original sobre La Dársena, en cuanto me sobraron dos billetes de 50 euros repetí en ese satisfaciente restaurante de Suances. El sábado 28 de mayo acudí con La Txurri, a quien invité, y por 99,04 euros nos atracamos con todo esto: agua Solares; buen vino tinto de Rioja Viña Izadi crianza 2006 (13 más IVA, como todos los precios entre paréntesis); apetitoso aperitivo de salpicón de pulpo al que nos convidó la casa; ensalada de queso de cabra a la plancha sobre timbal de bonito rico, cebolla caramelizada y tal, pero ningún pimiento pues a ella no le gustan (12); mollejas con almejas, estupendas éstas, muy buenas aquéllas, fría la salsa verde que apenas servía para adorno y poco más (12); y -que suenen las trompetas- lubina a la sal para dos (42 eurazos), una pieza tamaño cachalote y con sabor que se imponía a pesar de tener ambos comensales el estómago bastante lleno, un pescado servido a la vista y con aparato por un camarero sudamericano amable y presto, quien lo adornó con suculentas patatas cocidas más un puré de puerros de distracción útil para una lubina de piscifactoría vulgar, no para semejante ejemplar limpio y exquisito. Ya de postre, y para apurar el vino, queso manchego (7,5), frío pero rico, guarnicionado por orejones inanes y nueces que siguen guardándolas agrias. Que las tiren a la basura ya, cojones… Uh, perdón… Además, La Txurri tomó un café rico. Eso… (no soporta la acidez de las nueces Oscar Cubillo) ver La Dársena. Especialistas de verdad web de La Dársena ver ubicación Calle Muelle, 23; 39340 Suances (Cantabria) 942 84 44 89 dicky del hoyoPeriodista, especializado en nuevas tecnologías de la información, redes sociales, relaciones públicas, gabinetes de comunicación, Internet y vídeo. Licenciado en Periodismo por la Universidad del País Vasco. Máster en Mecanización de la Información promovido por la Unión Europea. Curso estudios de Filología Inglesa. Formación en multimedia, diseño web y gestión de empresas. Idiomas español, inglés y...

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Barrantes. Un vino que no olvidaremos

La pasada semana dimos a parar con nuestros huesos en el Mesón do Pulpo de Santiago de Compotela, en Vista Alegre. Y el hermano de nuestro anfitrión nos hizo la peor recomendación de los últimos tiempos; nos miró con cara de enólogo, por los altavoces empezó a sonar Ennio Morricone, la puerta del local golpeó contra el marco sacudida por el viento y la lluvia y nuestro interlocutor pronunció algo parecido a estas palabras: “forasteros, aquí el pulpo hay que acompañarlo con una jarra de Barrantes y una botella de gaseosa”. No tragamos saliva porque no sabíamos la que se avecinaba, no imaginábamos el mal trago que íbamos a pasar, y respondimos con una mezcla de inocencia y desconocimiento: “adelante, pués”. Por la mesa desfilaron tablas de pulpo a feira, bandejas de chipirones con patatas, jamón asado y merluza a la gallega, y las tazas y manteles de papel perdieron su blancura al contacto con ese líquido que parece más fruto de la química que de la bondadosa naturaleza. El rastro del ¿vino? se quedó adherido a las tazas, y las salpicaduras del papel adquirieron de inmediato un tenebroso tinte azul negruzco, o negro azulado. Más que a beberlo, el brebaje invitaba a sumergir en él la punta de la estilográfica. Y en esta ocasión las apariencias no engañaban; acercamos nuestros labios y se manifestó desabrido, levemente agrio y de textura espesa. Con gas también resultó desprovisto del potencial evocador que le equiparase al chispeante tinto de verano o al refrescante claro con gas que regó nuestra juventud. Parafraseando al Coronel Walter E. Kurtz:: el horror. (pintó sus tripas de azul Cuchillo) Igor CubilloPeriodista y gastrónomo. Economista. Equilibrista (aunque siempre quiso ser domador). Tras firmar durante 15 años en el diario El País, entre 1997 y el ERE de 2012, Igor Cubillo ha logrado reinventarse y en la actualidad dirige la web Lo que Coma Don Manuel y el foro BBVA Bilbao Food Capital, es responsable de la programación gastronómica de Bay of Biscay Festival y...

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